GEORGE El desayuno transcurrió como de costumbre. Fue una comida silenciosa con algunos comentarios sin sentido de Fernando. No paraba de contarle a Lorena el final de la película que se había perdido. Como se había levantado muy temprano, Lorena parecía cansada. Se limitaba a asentir educadamente para demostrarle a Fernando que estaba siguiendo su conversación y no ignorándolo. —La empresa Aurus tiene una nueva oferta y su junta directiva se reunirá hoy con la nuestra— Anuncié mientras el motor de mi coche rugía y empezaba a conducir a Lorena y a mí hacia la empresa. —¿Debo asistir o solo revisaré el expediente después?—, preguntó Lorena. —Tienes que asistir. Su abogado estará allí—, le informé y, con el rabillo del ojo, eché un vistazo a Lorena y la vi descansando la cabeza en la ven

