Aileana se sentó en una banca, se encontraba frustrada, ya que a pesar de haber buscado durante toda la mañana un nuevo empleo, no lograba conseguir nada. Ella suspiró, cerró sus ojos y dejó caer hacia atrás su cabeza. Sintió como alguien jugaba con su cabello, rápidamente abrió sus ojos viendo al que considera al amor de su vida. —¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el trabajo? Ella sonrió. —¿Cuál? ¿El trabajo donde me despidieron, por unas estúpidas razones? —Aileana, ¿Te despidieron? ¿Cómo?... Lo siento. —No te preocupes, ya caerá algo, además no me pagaban tan bien ¿Dime que haces tu aquí? Pensé que estarías en casa todo el día cuidando a tus hermanos menores. —Tenía unos asuntos que hacer, pero ya termine ¿Quieres que vayamos a comer? —¡Claro! Ella se levantó de la banca

