KEVIN Casi me había olvidado de mi partido de baloncesto con Gavin hoy. Siempre vamos al gimnasio después del trabajo los martes y jueves, pero Gaby ha sacado todo lo demás de mi mente. Al menos, esa es mi excusa de por qué Gavin me pateó el trasero hoy. No es que pueda decírselo. —Amigo, ¿Dónde se fue a morir tu partido? — Gavin se ríe mientras nos cambiamos en los vestidores después. Ha sido suficientemente amable como para recordarme, varias veces, cuantos partidos acabo de perder. —¿Qué te pasa últimamente? — —Ahora mismo, es el hecho de que no te pones tus malditos pantalones— respondo. Mientras me visto enseguida, él se entretuvo después de la ducha para seguir burlándose de mí. Hay varios otros hombre deambulando por el vestidor en sus toallas, pero Gavin es el único que está cer

