GABY —Justo ahí, justo ahí, no pares— jadeo, meciéndome hacia atrás ante sus embestidas. Kevin se mueve con la seguridad de un hombre que sabe exactamente como complacer a una mujer. Siento su pulgar rozar mi abertura trasera y gruñe una maldición. Esta noche nos hemos vuelto más ingeniosos con nuevas posiciones y me sorprende lo diferente que se puede sentir: tan, tan profundo cuando lo monte, y ahora con el detrás de mí de nuevo, me siento increíblemente llena. Los dedos de Kevin se clavan en mis caderas mientras me jala hacia atrás sobre su pene. Puedo sentirlo endurecerse dentro de mí y sé que está cerca. Solo alimenta mi propio deseo de liberación. Quiero estar ahí mismo con él. Meto la mano entre mis piernas y empiezo a frotar mi clítoris, con muchas ganas de unirme a él en la di

