XVII Ella lo estaba observando desde hacía largo rato, oculta en la esquina de la puerta de su oficina en casa. Jamás se le había hecho tan difícil acercársele para hablarle, pero esa noche sabía que solo con un par de palabras, la vida entera les daría un vuelco completo. Él parecía muy ocupado, incluso pensó en, de nuevo, dejar la importante charla para después, hasta que por fin desde adentro se escuchó una voz. La habían descubierto. —Sarah, ¿qué haces que no te decides a entrar? —preguntó Demian sin voltear a mirarla. —Yo… tengo que hablar contigo… pero no es nada fácil. Demian detuvo de inmediato su trabajo y se giró en la silla para mirarla mientras entraba. Se levantó de la silla y fue hasta su esposa para abrazarla con mucha fuerza. Ella se tensó y no pudo evitar echarse a llo

