XX Sarah llegaba a la Universidad, encantada con lo que veía, mucha sofisticación de la que ella carecía. El sitio era gigante, una ciudadela por sí sola con muchas personas que iban de lo más sencillo a lo más extravagante en sus aspectos. Ella era muy básica, un vestido largo ajustado al busto, un saquillo a penas para sus brazos y su mochila, como si fuera a dar una clase de religión dominical en la parroquia de su pueblo. Loren la notó en la clase, podría verse muy campirana, pero eso la hacía presa fácil de los depredadores, pues era demasiado hermosa. Sus ojos eran lo más llamativo de todo, sus pestañas, ya largas y gruesas, sin necesidad de rímel, eran un deleite. Ella se sentó en lo más al frente del salón, y esa que sería su incondicional escudera, lo hizo a su lado. —Niña, tie

