Maya se le quedó viendo con desconfianza. ¿Ponerse al día? Ella y Dan no tenían nada de qué ponerse al día. A menos que… —Marcus te ha enviado a espiarme, ¿verdad? —lo acusó, cruzándose de brazos. —¿Qué? ¡No! —Dan pareció sorprendido— Marcus no tiene ni idea de que estoy aquí, de hecho, me mataría si se entera, me dejó bien claro que no debía acercarme a ti. Eso despertó la curiosidad de Maya. ¿Por qué Marcus no quería que Dan se acercara a ella? ¿Acaso temía que pudiera descubrir algo? —Está bien acepto tu invitación a cenar. Pero más te vale que no sea un truco, Dan. No estoy de humor para juegos. —Palabra de boyscout —Dan trazó una cruz sobre su corazón y le dedicó su sonrisa más encantadora— solo una cena entre amigos, nada más. Un rato después, se encontraban en un restaurante

