Maya colgó y se giró hacia Dan, que la miraba con preocupación. —¿Qué sucede, Maya? ¿Algo va mal? —Es mi madre... Ha tratado de suicidarse —la voz de Maya se quebró ligeramente—Tengo que ir al hospital. —Te acompaño —dijo Dan sin dudar. —No, no es necesario, no quiero imponerte esto. Pero Dan ya estaba llamando a un taxi. —No es ninguna imposición, Maya, no voy a dejarte sola en un momento así, somos amigos, ¿Recuerdas? Maya sintió que se le formaba un nudo en la garganta. Asintió y juntos subieron al taxi que los llevaría al hospital. Al llegar, se dirigieron rápidamente hacia la habitación de Rita. Maya iba caminando por delante, con el corazón en un puño, cuando una enfermera la interceptó. —Señorita, me alegra que haya venido tan rápido. Su madre está consciente y fuera de p

