Capítulo 11: Nuevas Decisiones

1206 Words
Las semanas pasaron y Vanessa se concentró en sus estudios de periodismo, dedicando largas horas en la biblioteca y asistiendo a sus clases. Aunque disfrutaba del aprendizaje, no podía ignorar la tensión constante que sentía en la mansión Rothschild. Gabriel, cada vez más amargado y distante, parecía encontrar placer en hacerle la vida imposible a todos los que lo rodeaban. Una tarde, después de una jornada especialmente agotadora en la universidad, Vanessa regresó a la mansión solo para encontrar a Gabriel esperándola en el vestíbulo. Su expresión era dura y sus ojos brillaban con una mezcla de desafío y dolor. "Vanessa, necesito hablar contigo," dijo sin preámbulos, su voz cortante. Vanessa se tensó, anticipando una confrontación. "¿De qué se trata, Gabriel?" Gabriel rodó su silla de ruedas más cerca, su mirada fija en ella. "He estado pensando en los rumores y en todo lo que se dice de nosotros. He decidido que si vamos a continuar con esta farsa, quiero que sea en mis términos." Vanessa lo miró con cautela. "¿Qué estás diciendo, Gabriel?" Gabriel entrecerró los ojos. "Quiero que hagamos oficial nuestro compromiso. Que seas mi prometida ante todos, no solo de nombre. Y quiero que te mudes a mi habitación. Dejar de fingir y mostrar al mundo que somos una pareja real." Vanessa se quedó sin habla por un momento. La propuesta de Gabriel era inesperada y la llenaba de incertidumbre. "¿Por qué, Gabriel? ¿Por qué ahora?" Gabriel frunció el ceño. "Porque estoy cansado de la hipocresía. Si vamos a hacer esto, lo haremos bien. Además, será un golpe para mis hermanos y para todos los que nos critican." Vanessa respiró hondo, tratando de mantener la calma. "Está bien, Gabriel. Acepto, pero con una condición. Quiero que me trates con respeto y que intentemos construir algo real entre nosotros." Gabriel la miró fijamente, su expresión indescifrable. "De acuerdo. Respeto por respeto. Pero no esperes que cambie de la noche a la mañana." Esa noche, Vanessa se mudó a la habitación de Gabriel, sintiendo una mezcla de nerviosismo y esperanza. Sabía que el camino por delante sería difícil, pero estaba decidida a intentarlo. Los días siguientes, la mansión Rothschild fue el escenario de un bullicio inusual. La noticia del compromiso oficial de Gabriel y Vanessa se extendió rápidamente, y la prensa no tardó en llegar para cubrir la historia. Gabriel, siempre el anfitrión imperturbable, se presentó ante los periodistas con Vanessa a su lado. "Hoy quiero anunciar que Vanessa y yo hemos decidido formalizar nuestro compromiso. A partir de ahora, viviremos juntos y construiremos una vida juntos." Además del anuncio, Gabriel sorprendió a todos al presentar a Vanessa con un impresionante anillo de compromiso hecho por la prestigiosa joyería francesa Van Cleef & Arpels. El anillo contaba con una banda de zafiro de 3,84 quilates al lado de un diamante de 3,88 quilates. Los destellos de las gemas bajo las luces de los flashes capturaron la atención de todos los presentes. Los flashes de las cámaras estallaron y los periodistas se apresuraron a hacer preguntas. Vanessa, aunque nerviosa, mantuvo una sonrisa serena y respondió con confianza. Entre la multitud, los hermanos de Gabriel observaban con expresiones de desdén. Julian, en particular, no podía ocultar su envidia y resentimiento. "Así que el gran Gabriel ha decidido casarse. ¿Quién lo hubiera imaginado?" murmuró a su hermana con sarcasmo. Gabriel, al escuchar el comentario de Julian, apretó los dientes. "Julian, si tienes algo que decir, dilo en voz alta. Estoy seguro de que los periodistas estarán encantados de escuchar tus opiniones." Julian sonrió maliciosamente. "Solo quiero desearles lo mejor. Estoy seguro de que Vanessa será una esposa maravillosa." Gabriel mantuvo su mirada fija en Julian, su expresión llena de desafío. "Gracias, Julian. Siempre puedo contar contigo para ofrecer tu 'apoyo'." Esa noche, después de que los periodistas se hubieran ido y la mansión hubiera vuelto a su habitual estado de calma, Gabriel y Vanessa se encontraron a solas en su nueva habitación compartida. Vanessa se sentó en la cama, sintiendo el peso de las expectativas y la incertidumbre. "Gabriel, sé que esto no es fácil para ti," dijo en voz baja. "Pero quiero que sepas que estoy aquí para ti, no solo por el compromiso, sino porque creo en ti. Creo que puedes superar tu amargura y ser feliz." Gabriel la miró con una mezcla de incredulidad y tristeza. "Vanessa, no soy un hombre fácil de cambiar. Pero aprecio tu confianza. Intentaré no defraudarte." Vanessa sonrió suavemente. "Eso es todo lo que pido, Gabriel. Que intentemos, juntos." A partir de ese momento, Gabriel y Vanessa comenzaron a trabajar en su relación, enfrentando los desafíos con determinación y coraje. Aunque el camino por delante sería arduo, ambos sabían que con esfuerzo y compromiso, podían construir algo real y duradero. Gabriel no podía dormir esa noche. Los recuerdos de su accidente y los rumores maliciosos seguían atormentándolo. Se giró en la cama, tratando de encontrar una posición cómoda, pero su mente no le daba tregua. De repente, las imágenes de aquella noche fatídica comenzaron a inundar sus pensamientos. El sonido de los frenos, el impacto, el dolor cegador... Se despertó sobresaltado, empapado en sudor y respirando con dificultad. Vanessa, que dormía en una poltrona cerca de la cama, se despertó alarmada por los ruidos. "Gabriel, ¿qué pasa? ¿Estás bien?" Gabriel la miró, sus ojos llenos de miedo y frustración. "No... No estoy bien. Nunca estoy bien." Vanessa se acercó a él, tomando su mano con suavidad. "Está bien, Gabriel. Estoy aquí. No tienes que enfrentarlo solo." Gabriel apretó su mano, sintiendo una extraña sensación de consuelo. "Gracias, Vanessa. Lo siento por despertarte." Vanessa sonrió suavemente. "No te preocupes. Estoy aquí para ti." Gabriel se recostó nuevamente, observando cómo Vanessa se acomodaba en la poltrona. Intentó cubrirla con una manta, pero sus piernas no respondieron. La frustración lo invadió y maldijo en voz baja. A la mañana siguiente, los hermanos de Gabriel no tardaron en hacer comentarios mordaces. Al ver a Vanessa salir de la habitación de Gabriel, Julian sonrió de manera irónica. "Vaya, parece que la noche fue interesante. ¿Qué tal dormiste, Vanessa?" Gabriel, lleno de ira, respondió antes de que Vanessa pudiera hacerlo. "Julian, si no tienes nada útil que decir, te sugiero que te largues." Julian levantó las manos en señal de rendición. "Tranquilo, hermano. Solo estaba bromeando." Gabriel lo fulminó con la mirada. "Tus bromas no son bienvenidas aquí. Si tienes algún problema con mi compromiso, dímelo directamente." Vanessa, sintiendo la tensión en el aire, tomó la mano de Gabriel. "No vale la pena discutir, Gabriel. Déjalos ser." Gabriel asintió, aunque su expresión seguía siendo dura y desafiante. "Está bien, Vanessa. Pero no voy a permitir que me falten al respeto." La mañana continuó con una calma tensa, y Vanessa decidió salir a dar un paseo por el jardín para despejar su mente. Mientras caminaba entre las flores, pensó en cómo podía ayudar a Gabriel a superar su amargura y encontrar un poco de paz. Sabía que el camino por delante sería difícil, pero estaba decidida a estar a su lado y demostrarle que el amor y la comprensión podían sanar incluso las heridas más profundas.
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