¡Diablos! No debería hablar de algo que no me compete.— ¿No debería ser yo quien responda esas preguntas? — Escucho la voz de Alondra, que sale de casa para hacer frente junto a mí. — No entiendo que tiene que ver mi vida privada con todo esto, pero sí sé, que el padre de mi hijo debería estar en prisión, yo era menor de edad en aquellos tiempos, y aunque usted señorita a los catorce estaba tan ... llena de experiencia y capacidad en esto de las relaciones, yo era nueva, sin embargo, el hombre tenía más de veinte años y sabía perfectamente lo que hacía, lo curioso fue cuando salió corriendo, justo después de saber que estaba embarazada. Jamás volví a saber de él, y que chistoso que en cuanto inicie una relación, después de diez años aparece, el hombre que tienen en frente de ha portado como un hombre de verdad, y ustedes solo buscan la manera de seguir haciéndole daño, son una basura como reporteros —.
— ¿Alguna pregunta de verdad? — Digo, pero nadie dice nada más, y regresamos a la casa. Fue cuestión de horas para que se dispersaran, pero no faltó la revista que quiso la exclusiva, y se la otorgue a una de confianza, donde todo salió a la luz por fin.
Y ahora sí, podré terminar lo pendiente...
Alondra y yo formalizamos nuestra relación.
Compre una casa y le pedí mudarnos a una zona diferente, y aunque creí que me diría que no, la familia aceptó, porque pues ... ella viene en paquete familiar.
Así es como llegamos a Puebla, en los alrededores de la zona céntrica. No muy extravagante, y con un local donde iniciamos nuestro propio negocio.
Quizá algún día en el futuro me anime a volver a tener una empresa grande, pero por ahora, con una boda a punto de ejecutarse y un nuevo comienzo feliz, puedo dar por terminada la peor etapa de mi vida.
Debo decir que nada es fácil, pero me alegra haber llegado a este país donde me tendieron la mano y me ayudaron a pesar de que ni siquiera nacido en esta tierra, pero puedo asegurar, que soy mexicano de corazón.