Me desperté antes que la alarma sonara primero, recordé todo lo sucedido ayer. Fui a arreglar el desastre que era en esos momentos, me quedé dormida con el vestido puesto y mi cabello todo enredado daba la apariencia de una lunática. Al tomar mi teléfono vi las historias de mis compañeros en el funeral del papá de André. Fui a vestirme de luto sin antes llevar gafas oscuras. Papá se asoma hacia mi puerta diciendo:
—Una vez más lamento todo lo sucedido Estrella Polar.
—Lo siento yo papá. —y le di un fuerte abrazo.
Al dirigirme hacia su funeral la lluvia rompía en esta tarde gris. De lejos vi la perdida y tan fría mirada gris. Sentía que el rencor y el remordimiento estaban atándolo a un abismo sin fondo.
Me acerqué hacia la mamá de André para darle mi más sentido pésame, ella procedió a darme un fuerte abrazo. Quería acercarme a André, pero no tenía el valor de poder hacerlo. Justo en esa desdicha me di cuenta de que realmente quería a André William, que cada defecto y pasado hacían solo quererlo aún más.
Al llegar a casa conforme las horas pasaban no sabía nada de André y cada minuto que pasaba me preocupaba. Al llegar la noche solo quería llorar un poco para desfogar la agonía que sentía en todo este jodido día. Mi móvil empieza timbrar tras la llegada de una llamada de Joice.
—Tienes que venir de inmediato, André está en condiciones deplorables. Tirado sobre la banca, iré a recogerte.
Cuando Joice llegó fuimos de inmediato a verlo. Al dejarme junto a André, corrí a verlo. Estaba en estado ebrio, ya no estaba tomando continuamente antes de la muerte de su padre, pero estaba tan vulnerable que solo buscó de refugio al único aparente calmante para curar la agonía. Pero al acercarme hacia su rostro me di con la sorpresa que su vista se encontraba roja y el aliento lo delataba no solo olía a alcohol sino también a c******s.
—¿Estás aquí mi rayo de luz o debo estar alucinando completamente? ¿Tan fuerte estaban las sustancias? — mientras soltaba algunas carcajadas.
—¿Por qué haces esto? de una manera u otra me estas lastimando. Y no es una alucinación.
Joice me ayudó a cargarlo para llevarlo hacia su casa. Cuando nos interrumpe.
—Yo puedo solo, todo este tiempo siempre pude solo.
No le hice caso y lo subí al auto de Joice. Al llegar a casa su madre salió a recibirme con el rostro completo de preocupación.
—Muchas gracias, no sabía nada de él desde el final de la funeraria.
Pasamos a dejarlo con cuidado hacia su habitación, no quería que su hermano pequeño presenciara eso. Pasé a desvestirlo, le quité los zapatos, la chaqueta llena de vómitos, le pasé varios paños húmedos mientras el sueño le había ganado. Me quedé todo el rato junto a él mientras él dormía procedí a tomar un libro de Shakespeare para leerle y una frase que me marcó: “Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detendrá para que lo arregles”.
Al terminar de leer el libro por la mitad, me quedé profundamente dormida recostada sobre su pecho.
Unos suaves besos en mis labios me despiertan.
—Te amo Cailin Harrison. Mi señorita dormilona enojona.
—Yo también te amo André William.
—Lamento que me veas así, no volverá a suceder.
—Confen ti André. — mientras le daba pase a besar su cálida mejilla.
—Debo recoger la moto que está en la casa de Xander ¿Me acompañas?
Así fuimos por un auto a recoger la moto. Al llegar a Black World y sacar la moto, vi un montón de cajetillas de cigarrillos tirados por el suelo. No presté tanta atención, y subimos a la moto juntos. Recorrimos toda la costa juntos, luego nos detuvimos en el muelle. Nuestros cálidos besos estaban presentes, pasé apoyar mi cabeza sobre su hombro mientras contemplábamos juntos la marea y nuestra estrella.
Los días en la universidad eran buenos, todo aparentemente parecía marchar bien. Cada detalle de André hacia a mí era perfecto. Mis calificaciones seguían siendo las mejores de todo el ciclo. Una tarde se nos ocurre hacer algo loco y romántico a la vez.
Al revisar el mensaje de texto de André, los nervios no podían parar.
—“¿Está lista preciosa?, estoy afuera esperándola”
Y escuchar el acelerado motor como de costumbre para indicarme que estaba afuera de casa.
Salí a recibirlo y montarme a la moto para colocarme el casco de protección. Al llegar al lugar para tatuarnos con el tatuaje decidido, le mostramos la fórmula que quisimos tatuarnos en el lado de la muñeca donde terminaba el cúbito y radio distal. El tatuador nos mira un poco raro, por ser tan extraños, pero de una manera u otra esa fórmula decía mucho de nosotros.
Así que el tatuaje decidido fue la fórmula de la ley de gravitación universal. Esta fórmula describía que la fuerza de atracción es la fuerza o la capacidad de atraer, es decir de acercar y retener, ya sea objetos, personas o conceptos.
Al terminar con nuestros particulares tatuajes, nos subimos a la moto sin antes besarnos apasionadamente. Fuimos por unos helados para sentarnos frente a nuestro lugar favorito, frente al ruido de las olas.
—Quiero retenerte siempre a mi lado Harrison. — dándome un pequeño beso sobre mi sien izquierda.
—Y yo a ti mi André.
Al llegar a casa fuimos a ver a nuestra gatita.
—¿Y qué nombre le pusiste?
—Le puse Kayra Sofía.
André dio unas carcajadas infantiles.
—Solo a Cailin Harrison se le ocurre ponerle dos nombres a una gata. — dándome un beso sobre mis labios para sonreír.
Mi madre llegó a casa y al vernos mostró una cara no tan simpatizante. André trató de verse amable, pero mi madre pasó directamente hacia su habitación. Sabía que no estaba tan de acuerdo con mi relación con André, pero jamás pensaría que haría cualquier cosa por separarnos definitivamente.
André se marcha sin antes decirme cuanto me estaba amando y darme esos suaves besos que hacían dirigirme hacia las estrellas y no querer volver.
Cuando estaba preparándome un café en la cocina mi madre baja y dirige su vista hacia mi reciente grabado en la muñeca.
—Desde que estas con ese muchacho creo que estas empeorando.
—No es cierto mamá, solo es un bonito grabado que tiene un hermoso significado.
Cuando me siento sobre el sillón cómodo de la sala para revisar un poco mis r************* me topo con la fotografía subida de Ada Kreisel. Estaba en la Torre Eiffel con su novio anunciando su compromiso. Después de ver la fotografía eso me hizo acordar a los correos fui a revisarlo, pero no había ni un mensaje de ella.
Al día siguiente en medio de mis clases académicas el rector de la universidad interrumpe la clase.
—Señorita Harrison, la necesito ver en mi oficina.
André me queda viendo, transmitiéndome una mirada de serenidad que todo estaría bien.
Al llegar a la oficina del rector, me invitó a tomar asiento cómodamente mientras se tomaba el tiempo de explicarme.
—Señorita déjeme primero felicitarla por sus logros académicos. Debido a su gran desempeño en el transcurso de su carrera profesional, La universidad de Berlín en Alemania requiere de sus futuras prácticas quirúrgicas ven en usted mucho potencial. Piden su traslado a Alemania. — mientras me entregaba un documento sobre el escritorio.
—En este documento está explicado sus respectivas preguntas que debe tener usted. Léalo con calma tiene una semana para aceptar su traslado a Alemania, aquí abajo adjuntará su firma declarando que sí acepta el traslado bajo el consentimiento de sus progenitores.
Al salir de la oficina del rector, aun no asimilaba la situación. De alguna manera estaba muy feliz y a la vez triste porque eso implicaría dejar solo a André.
André se me acerca abrazándome.
—Y bien preciosa ¿Qué de malo te dijo el rector?
Asentí con la cabeza, pero le mentí produciendo en mí una sensación amarga que recorría por cada sistema de mi cuerpo.
—Nada malo solo pasaba a felicitarme.
—Oh, vaya solo por eso. Es que mi novia es muy brillante. —mostrándome una sonrisa infantil.
Definitivamente no podía más, al llegar a casa mis padres me recibieron con globos y un pastel.
—¿Y esto? No me lo esperaba.
—El rector nos comunicó sobre tu traslado y no dudamos en celebrarlo amor. — dijo mi madre toda feliz.
—¿Y eso qué? Aun nada está dicho si iré o no.
—Eso no pasará señorita. —dijo mi madre decepcionada.
Subí a mi habitación para ordenar ideas, pensar bien. No quiero dejar solo a André no ahora, aun no puedo hacerlo cuando está empezando a marchar todo bien. De tanto pensar que hasta dolor de cabeza tenía decidí no ir. Igual podría pedir una nueva solicitud de admisión, pero esta universidad se quedaría con mis grandes historias. Quería ver a André no podía ocultarle esto sabía dónde estaba en estos momentos. Así que cuando bajé para irme a Black World, mi madre me detiene.
—No quieres ir a Alemania por ese estúpido muchacho.
—No puedes decir eso. Es mi decisión, solo no estoy preparada para un repentino traslado.
—Lo siento señorita, pero no irás a ningún lado ve a tu cuarto.
—Mamá ¿Por qué haces esto?
—Porque algún día lo entenderás, quiero solo lo mejor en ti y ese chico no está siendo lo mejor para ti.
Fui de nuevo a mi habitación cuando entré acaricie a mi gatita mientras quería llorar un rato, pero finalmente el sueño pudo ganarme.