CAPÍTULO 6: EL INICIO DE MI DELIRIO

971 Words
Eres una perra, ¿Quién te crees?, no sabes nada perra, lárgate de nuestra facultad estúpida…. Y entre otras replanas traía escrito esa estúpida hoja. Estaba dando mi máximo esfuerzo para no demostrar las lágrimas que querían recorrer por mi enfurecido y sensible rostro. No sabía quien o quienes se encargaron de hacerme sentir un desastre, pero no dejaría que lo consiguieran, efectivamente siempre demostraría mi fortaleza. Procedí a romper esa estúpida hoja y alcé la voz para que todos en el salón me oyeran. —Quien haya escrito esto no lo conseguirá que quede claro. — con un tono medio indefenso Joice me mira desconcertada y me dijo: —¿Qué fue eso? —Solo personas de mierda que quieren destruir vidas por doquier. — me abrazó fuerte y tomamos asiento. La clase ya iba a empezar y mi mirada se desvía hacia los ojos de André pero él no es capaz de verme. Al salir de clases e ir hacia la cafetería con Joice, de lejos veo a André con la misma rubia de aquel día de mi inesperada salvación por parte de él. —Escuché rumores que está saliendo con Ada Kreisel la rubia teñida esa, es tan linda físicamente pero tan insoportable a la vez—dijo Joice dirigiendo la mirada hacia ellos dos Mi cuerpo sintió un pequeño escalofrío repentino al escuchar salir esas palabras. —No me interesa ¿sabes verdad? — solté aquellas palabras con desprecio. Mientras pedía mi bebida favorita piña colada. La rubia Ada pasa por mi lado, la silueta de su cuerpo era casi perfecta, aunque su cabello teñido le asentaba muy bien con el color de su pálida piel. Y sin dudar los chicos volteaban a verla y no solo por sus ropas cortas, porque evidentemente ella era físicamente perfecta. André y Ada hacían bonita pareja tenía que admitirlo, todos tenían que admitirlo. Mientras llevaba mi bandeja hacia la mesa repentinamente tropiezo con una trancada por parte de un chico. Mi bebida y mi sándwich caen al suelo, logré ensuciarme una de mis blusas favoritas. Para acompañar la escena el sonido de carcajadas estaban presentes. No entendía porque me estaban haciendo esto, se supone que todo tendría que resultar diferente, pero nada está marchando bien. —¿Estás bien? Ven conmigo tengo un polo de repuesto en mi casillero—tomándome de la mano para levantarme. —Gracias Joice. —No entiendo por qué te hacen esto, pero debemos parar esto. Tomé el polo deportivo, claramente el polo no conjugaba con la falda floral que traía puesta. Pero era mi salvación de este día frustrante. Al llegar a casa agotada tomé mi portátil e ingresé a una de mis r************* , y es ahí cuando vi una foto mía tirada en el suelo todo un desastre, con la comida encima de mí y los comentarios burlándose de mi aspecto. Inmediatamente cerré mi portátil con los ojos rebalsando de lágrimas, me tiré sobre mi cama a llorar sin parar, sin entender nada de todo lo que me estaba sucediendo. Cuando ya me estaba quedando casi dormida el sonido de una notificación de mi teléfono interrumpe. —“Vi la foto que subieron voy inmediatamente a verte.” El timbre sonó y bajé a recibirla. —Te ves del asco Cailin— pronunció con una pequeña sonrisa en sus labios —Lo sé—afirmé Subimos a mi habitación y tratamos de investigar quien pudo subir la foto, pero era una cuenta falsa de usuario un apodo y 2 imágenes subidas en su biografía y una frase fijada; la mía, y las otras eran de un grupo de rock y la otra una frase que dice: “Un adiós también es un te amo” —Esta frase nos servirá de referencia, alguien por ahí pudo mencionarla antes esta frase, y el apodo pudo usarlo antes así podremos llegar hacia esa persona y averiguar todo esto de una vez. —Lo dijo con tanta convicción —Hay un bar que podríamos ir un rato para despejarnos. —Joice no tengo ánimos. —Vamos y punto. Ella nunca se rinde y así me arreglé para irnos al bar. No podíamos llegar tarde a casa, al día siguiente tendríamos una evaluación sobre el reino protista y monera. Entramos, bailamos sin parar y ridículamente pero no importaba, la cuestión era disfrutar y despejar toda la mierda que me estaba sucediendo. No conté el número de tragos cortos que bebí, pero yo me sentía como una neófita con el alcohol y ron. Con mi visión aun estable reconocí al chico de ojos grises. Estaba con su grupo de amigos y yo tambaleaba. Mientras buscaba a Joice como de costumbre, me resbalé de una grada del bar y cuando casi iba a caer alguien me sostuvo con fuerza y con la vista casi inestable pude reconocer esos jodidos ojos grises era André sujetándome hacia él. —Jajajaja la señorita enojona no sabe nada de bebidas. —¡Déjame en paz! No tienes ni un derecho a llamarme así. — y me marché hacia Joice. Mientras ella bailaba con un tipo desconocido yo quería arrojar, las bebidas me chocaron y ya estaban haciendo un total efecto sobre mí. Sin contar con lo propensa que estaba, un chico de cabellos ondulados y ojos azules se me apegó demasiado incitándome a bailar tomándome de la cintura. Me negué rotundamente, pero el tipo seguía insistiendo cuando repentinamente la voz masculina que reconocí le dice: —Ya oíste, aléjate, no está sola. —Tomándome de la cintura me llevó hacia él. Solo recuerdo que arrojé y me sentía súper mal. Vi que Joice y André estaban platicando y yo solo quería seguir vomitando. Joice entra al auto y desde la ventana veía como su silueta se desvanecía y mis ojos se entrecerraban. 
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