Capítulo 2: Que voz tan sexy.

1373 Words
Llevaba puesto un pantalón de tela, una camisa blanca pero bien delgada que dejaba ver su sostén de encaje n***o, sus tacos delicados le daban el toque elegante su cabello corto hacía que su rostro y su cuello luzcan delgados. -Buenas tardes, tome asiento por favor-dije intentando mantener la compostura. -Aquí están los datos que me pedía su secretaria-me entregó sus papeles. -Laura D'angelo-dije su nombre en voz alta. -Así es. -Dígame por qué debería contratarla para que trabaje exclusivamente para mi-noté como mi mirada y mi tono la intimidaba pero a pesar de eso ella no agachaba la cabeza ni titubeó al responder. -Porque fui la mejor de mi carrera de contaduría y tengo la experiencia suficiente como para cumplir cualquier trabajo que usted me de, a pesar de lo que haya estudiado yo me adapto a la situación en la que usted me diga que esté, siempre y cuando mi vida no corra peligro, caso contrario me veré en la necesidad de dejarlo-dijo completamente segura y seria. -¿Qué me asegura que usted es de confianza y que hará un buen trabajo? -Como puede ver en los papeles que le entregué-señala lo que tengo en la mano-se dará cuenta para quienes trabajé y para qué empresas, eso puede ser una pequeña respuesta a la lealtad que tengo a mi trabajo, no me salí de ahí porque haya traicionado o haya hecho un mal trabajo, sino por cuestiones personales que dudo le interesen en estos momentos, de cualquier forma cabe recalcar que los dueños confían en mi y si yo les hablara para trabajar de nuevo ellos me llamarían... -De acuerdo, ya entendí que tiene muchos argumentos a su favor-interrumpí porque sabía que no dejaría de hablar. -Lo siento pero usted me preguntó y sentí la necesidad de darle toda la información que corresponde-dejé sus papeles en la mesa y me acerqué a ella. Su perfume era delicioso, adictivo, penetrante e intenso pero con un toque delicado. Me apoyé en el escritorio y la miré fijamente. -¿Estaría dispuesta a venir conmigo a cualquier reunión? Con eso me refiero a viajar constantemente, visitar lugares que pueden resultar algo raros, tenebrosos quizás...-noté que un botón de su camisa estaba abierto dejando a la vista su pecho, respiré y volví a mi lugar. -Mientras sea parte de mi trabajo yo acepto, pero como le dije mientras mi vida no esté en riesgo. -De acuerdo. Déjeme sus papeles y yo la llamaré. -Disculpe pero vi que las otras personas le dejaron sus papeles a su secretaria. -Déjemelo a mi-la miré serio. -Está bien, solo que no me parecía justo...-me miró a los ojos y se calló. Su mirada era intensa pero se notaba que era una presa fácil, se lamió los labios y se levantó. -Esperaré su llamada señor Bakken-mi apellido con su voz sonaba tan bien. -Hasta luego señorita D'angelo-le di una sonrisa un tanto coqueta se podría decir. Tragó saliva y salió de mi oficina, ver sus muslos al caminar era tan adictivo, eran firmes pero se veían tan suaves, tenía que quedarme con ella, no la quería para una relación formal, pero sí para una relación s****l, en otras ocasiones iría a quitarme las ganas con otra persona pero realmente no sentiría nada por las ganas que tengo de estar con ella. -Señor Bakken-Melissa entró. -¿Si? -La joven que salió hace un momento no me dejó sus papeles... -Llámala mañana a primera hora y dile que está contratada. -Pero... -Tiene muy buena experiencia y ha trabajado en empresas de amigos de mi padre, por lo visto es confiable, ¿necesitas que te lo repita? -No señor...-agachó la cabeza-mañana la llamo pero ¿desde cuando empieza? -Si puede ese instante... mejor la llamo yo, puedes irte a tu casa. -Pero aun no termina mi jornada. -Yo ya me iré, no necesito que estés aquí aun, si hay algún problema te llamarán, ve a descansar. -De acuerdo, hasta luego. Salió de la oficina, sentía que mi corazón iba a explotar, necesitaba sacarme esta sensación de deseo que tenía hacia Laura. Laura D'angelo. -¿Qué tal te fue?-Leah me recibía con un vaso de gaseosa. Estaba bastante cansada ya que había tenido 3 entrevistas casi cerca de la misma hora y fue bastante pesado porque los lugares eran lejos. -Bien, supongo-me quité los tacones y me fui a mi habitación a cambiarme, Leah me siguió para escuchar todo lo que iba a contarle. -¿Y es sexy?-dijo Leah mientras se ponía una mascarilla. La ultima entrevista que le conté fue con Bakken. -Bastante, es alto y de cabello castaño, su cuerpo es como tallado por un artista profesional... -Cuidado-dijo mientras me pasaba una fuente. -¿Qué?-después de unos segundos me di cuenta de lo que hacía ya que acercó la fuente a mi zona íntima-Estúpida-dije mientras reía. -Por cierto, mañana viene Finn y creo que se quedará a dormir, estaba teniendo problemas y quiere despejarse un rato. -No hay problema, yo seguiré buscando más opciones de trabajo- me senté el sofá y me comencé a escribir en mi laptop. Leah era mi mejor amiga y vivía conmigo desde hace 3 años, gracias a ella aun tengo un techo en donde vivir, estoy buscando trabajo hace más de seis meses pero la gente es muy rara, mis trabajos siempre han terminado bien, soy alguien presentable y que cumple con sus obligaciones, realmente no entiendo a la gente. Mi celular sonó haciendo que deje de protestar para las personas. -¿Hola?-contesté seria ya que era un número desconocido. -Señorita D'angelo-esa voz era casi imposible de olvidar, fui corriendo a la habitación de Leah. -¿Si? ¿Quién habla disculpe?-le hice señas a mi mejor amiga y puse en alta voz. -Edward Bakken, hoy la entrevisté para que trabaje conmigo-Leah aguantó las ganas de gritar, tomó su almohada y cubrió su boca. -Ah...buenas noches señor Bakken ¿A qué debo su llamada a estas horas?-eran las 11 de la noche- -Me disculpo por la hora pero necesitaba avisarle que entre todos los postulantes usted es la mejor y que quisiera saber si podía trabajar desde mañana a primera hora-quedé sorprendida por sus palabras. -Cla-Claro...- aclaré mi garganta-disculpe es que me sorprendió que me haya elegido sin que pase tanto tiempo, pero cuente conmigo, dígame desde qué hora me necesita en su oficina y yo estaré ahí. -¿Puede venir ahora a mi casa? -Pero...-miré a mi amiga-¿Puedo saber para qué?-ella igual estaba confundida. -Suena mal, lo sé-soltó una pequeña risa-pero créame que mi única intensión es enseñarlo lo que tiene que hacer, mañana en la tarde tengo una reunión pero ya veré qué digo para poder enseñarle lo que tiene que saber. -Acéptale-susurró Leah. -Si me espera un poco puedo ir a su casa si gusta-dije algo insegura. -No quiero incomodarla... -No se preocupe, páseme su dirección y en cuanto esté afuera le avisaré. -De acuerdo, hasta luego. -Hasta luego-colgó. -Que voz tan sexy-dijo Leah. -¿Por qué me hiciste aceptar? -Porque quizás tenías una buena noche... -Eres una hija de... -Luego me lo vas a agradecer-me interrumpió. -Para eso esta Steve... -Ay por Dios, tu novio no sirve ni para respirar...literalmente. -Debes dejar de burlarte de su asma-dije mientras iba a mi habitación. -Perdón pero no me cae nada bien. -Eso no quiere decir que le voy a poner los cuernos y menos con mi jefe, ahora déjame que voy a cambiarme para algo que tu me comprometiste-sonreí de forma hipócrita. Me cambié y me puse perfume, mis pies me dolían pero tenía que usar tacones, al menos por un tiempo para quedar elegante y con buena presencia. Llamé un taxi  y fui a la dirección que me mandaba. Busqué en mi bolso un espejo y noté que había un Taser y una nota. "Úsalo en caso de emergencia, no quiero que te pase nada y llámame cuando puedas, te esperaré despierta." Eso me dejaba tranquila pero un poco nerviosa porque me imaginaba las cosas malas que podían pasarme, suspiré y pagué el taxi, me acerqué al guardia de la mansión que estaba enfrente de mi. -Busco al señor Bakken... -Buenas noches-escuché su voz.
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