Capítulo 4: Espera que llegue a la casa.

1146 Words
Desperté con dolor de cabeza por el poco descanso que tuve, me senté en mi cama y miré mi reloj. -No puede ser-me levanté rápido al ver que faltaban 20 minutos para que sean las 8. Me puse el primer traje que encontré, me pondría los zapatos y el saco cuando llegue al trabajo. Salí corriendo de mi casa y me subí a mi Bentley, en el primer semáforo en rojo que me tocó me puse mi zapato derecho, en el siguiente me puse el izquierdo, llegué faltando un minuto a la empresa, se notaba lo mal que estaba vestido. Seguramente la gente se preguntaba porqué me desesperaba en llegar a las 8 en punto, le dije a Laura que esté a esa hora y tenía que cumplir con ella desde el principio. -Buenos días -Melissa me saludó. -Buenos días-dije entrando rápido a mi oficina. Acomodé mis zapatos y mi pantalón, arreglé mi camisa y me puse mi saco, al segundo en el que me terminé de poner mi saco entró Laura. -Buenos días-dijo mientras cerraba la puerta. -Buenos días-respondí. -Ayer terminé de ver las estadísticas y...¿Está bien?-preguntó en cuanto me vio. -Sí ¿Por qué? -Sus botones están mal puestos, su cabello está desarreglado y tiene...-acercó su dedo a su boca indicándome que tenía algo en la zona que me señalaba. -No puede ser-dije al darme cuenta que era saliva seca-Lo siento yo... -No se preocupe, si gusta lo espero y va al baño a acomodarse. Me levanté rápido y fui al baño, realmente necesitaba acomodar mi aspecto. Laura D'angelo. Mientras él se iba a acomodar yo aproveché para comerme una menta, arreglar un poco mi maquillaje y mi cabello, por suerte yo me venía en taxi y ahí pude estar un poco mas presentable. -Disculpe, no he tenido tiempo como otros días-dijo saliendo y ajustando el botó de su saco. -No se preocupe, de igual forma se veía bien-¿estás coqueteando con tu jefe?  ¿Qué? no, solo quise quedar bien.  -Gracias, me decía que había terminado de ver las estadísticas... -Ah sí, pues por lo que tengo entendido sus números han bajado y continuarán bajando si no cambia sus acciones. Comencé a explicarle todo y él me entendió, no necesitó que le explique dos veces, hacía algunas preguntas pero entendía todo y eso era bastante bueno ya que no habría mal entendidos. -Por favor revise el informe que hice-le entregué un archivador en donde se encontraban los datos que le había mencionado. Los tomó y comenzó a revisarlos, sus manos eran tan perfectas, quería tocarlas de una forma suave, eran como delicadas pero al mismo tiempo se sentía la rudeza que podía llegar a tener. Quisiera también saber cómo me tocaría, anoche noté cómo miraba mis senos con deseo, no sabía cómo actuar ya que me incomodaba un poco pero luego su mirada se notó perdida y me dio a pensar que se imaginaba ciertas cosas conmigo, no sabía si era verdad o no pero eso era lo que yo creía. Sentí una vibración en mi zona íntima y me moví para dejar de sentirlo pero no se calmaba, era una sensación muy rara pero placentera, mientras más apretaba mis piernas más sentía las vibraciones. -Esto es bueno ¿cierto?-me señaló unos apuntes que dejé como detalles. -Sí-dije con mi respiración rápida-Esos son...ciertos puntos que...se debe tomar en cuenta-no podía hablar por la sensación que tenía-¿Puedo ir al baño?-dije mientras me retorcía. -Claro-dijo confundido. Me levanté e intenté ir normal pero las vibraciones eran más fuertes y casi caigo. -¿Se encuentra bien?-dijo mientras se levantaba para ayudarme. -Sí...gracias-me ayudó a llegar al baño. Entré lo más rápido y me bajé la ropa, me di cuenta que había un pequeño juguete s****l en mis bragas, en ese momento me di cuenta que se trataba de una mala broma de Leah ya que esas bragas yo las había alistado para usarlas hoy, seguramente lo puso cuando yo estaba durmiendo, -Maldita hija de...-suspiré y quité el dispositivo-espera que llegue a la casa-dije maliciosa. Me levanté y me acomodé un poco, salí del baño y noté cómo él estaba mirando por las ventanas, su porte era tan imponente que me encantaba, sentía que era alguien demasiado fuerte, pero esa clase de personas son quienes son más sensibles cuando están solos. -Lo siento, no sé cómo explicarle...-sentía como me sonrojaba. -No es necesario que lo hagas te daré los últimos informes, todo lo pasaré a esa computadora-señaló una laptop que estaba en un escritorio a un rincón de la oficina. -De acuerdo. Me quedé escribiendo y anotando en una libreta todo lo que necesitaba registrar sobre sus ingresos de dinero, por el momento todo iba bien, aquí es cuando agradezco haber sido una de las mejores en mi carrera.  -Ed-entró un hombre de traje que tenía una sonrisa de lado a lado-¿De quién crees que me deshice por un tiempo? -Antes que nada, te presento a Laura D'angelo-me señaló-es mi nueva contadora. Laura, él es mi socio y mejor amigo, Tom. -Mucho gusto-dije levantándome y acercándome a estrechar su mano. -Hueles muy bien-me dijo después de saludarme con beso en la mejilla. -Gracias-sonreí un poco incómoda. -Ed y yo siempre almorzamos juntos ¿Quieres venir con nosotros? -No es una opción, tiene que venir con nosotros, no puede despegarse de mi más que en las noches porque cada gasto que yo realice ella debe tenerlo registrado-dijo Edward con tono seguro. -Y es en las noches en donde más la quieres ¿no?-dijo Tom haciendo que me incomode más. -Disculpe pero la relación entre el señor Bakken y yo es puro trabajo, no creo que sea necesario que juegue con ese tema-dije un poco molesta. -Tiene razón, lo siento. -Gracias-me miró Edward. No respondí y me fui a sentar, lo más obvio era que me estaban viendo el trasero pero eso ya no podía evitarlo aunque quisiera. Mientras digitaba en una tabla de Excel escuchaba sus conversaciones. -Henry estaba muy molesto porque hice una llamada anónima y le hice mucho problema con "la policía"-hizo las comillas con sus dedos. -Espera a que te descubra y todo va a caer sobre mí-dijo Edward mientras firmaba unos documentos.  -¿No sería mejor agradecerme? te vas a librar de él por unos meses. -Y luego me va a j***r la vida por otros meses, así fue siempre que se te ocurren esas ideas-volcó los ojos. -Bueno cambiando de tema ¿desayunaron?-que bien que pregunta porque yo me moría de hambre. -No-respondimos ambos al unísono. -Yo invito-dijo levantándose-ya vuelvo con un desayuno sabroso-se dispuso a salir de la oficina pero su celular lo detuvo. -No me digas que es Henry-noté a Edward preocupado. -Que conteste Laura-aceptó la llamada y me entregó el celular. -Pero...-me callé al escuchar una voz de hombre muy intimidante.
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