Edward Bakken.
Juro que voy a matar a Tom.
-Tom sé que fuiste tu, deja de ocultarte maldito...
-¿Hola?-dijo Laura.
-¿Quién habla?-Laura me miró y le dije que responda con la verdad.
-Laura-dijo ella-¿Quién es usted?
-¿Este es el número de Tom Carson?
-Sí, él no se encuentra en estos momentos, ¿Quiere dejarle un mensaje o en qué le puedo ayudar?
-Dígale que Henry le llamó y que me devuelva la llamada en cuanto pueda.
-¿Me puede dar su apellido?
-Con mi nombre basta ¿Quién es usted?-nuevamente mi miró y yo acepté a que le cuente la verdad.
-La contadora del señor Bakken y antes de que pregunte él tampoco está.
-Vaya, dile a tu jefe que las propuestas aun están en pie y que no voy a desistir tan fácilmente.
-¿Me explica de qué propuestas habla?-intenté negarle pero ella ya había soltado la frase completa.
-Que te explique tu jefe, debo irme-Henry colgó.
-¿Por qué le pediste que te explique?-pregunté un poco molesto.
-Porque sabía que no iba a acceder a contarme-respondió segura.
-No vuelvas a hacerlo, aun no tengo la suficiente confianza en ti como para contarte a detalle esos temas-me acomodé en mi silla.
-Lo sé y lo siento si le incomodé pero me pusieron en una situación en donde debía improvisar ¿Qué mas podía hacer?-sentía que su mirada me desafiaba.
-Amiga...no lo provoques-dijo Tom-mejor díganme qué quieren de desayunar, traeré cafés para todos mientras piensan en qué comer.
Tom salió de la oficina y ni Laura ni yo bajamos la mirada, sus ojos color miel me encantaban, yo no bajaba la mirada por orgullo y por que sus ojos me hipnotizaban, supongo que ella no lo hacía por orgullo, habían momentos como estos en los que me encantaría leer mentes y saber qué piensan cuando me ven de esa forma.
Por culpa de mi celular tuve que bajar la mirada, pero podía seguir así durante mucho más tiempo.
-¿Hola?-respondí.
-Hola Eddy-era mi hermana.
-Hola Cassie ¿Todo bien?
-Sipi quería preguntarte...¿Quieres almorzar conmigo? Si quieres puede venir Laura, pero no Tom-Cassie no quiere a Tom porque sus bromas son muy pesadas para ella.
-Me encantaría, dime donde y ahí nos vemos.
Me dio la dirección de un local que a ella le gustaba y luego colgamos la llamada. Me dispuse a continuar firmando ciertos papeles que necesitaban mi autorización.
-Buen provecho-dijo Tom entrando a mi oficina.
-¿Tardaste tanto para unas donas con café?-pregunté.
-Pero son las mejores donas del mundo-dijo.
-En esas yo encontré un pelo de dudosa procedencia-dijo Laura, podía ver en sus ojos el disgusto.
-Mejor pido algo yo ¿Se te antoja algo Laura?-tomé mi celular.
-Un sándwich estaría bien por mi, gracias-dijo sin despegar la mirada de su laptop.
-¿En serio me van a rechazar mis donas?-nadie respondió-Bueno más para mi.
Tomó las donas y su café mientras salía de mi oficina, después de pedir sándwich mixto para ambos continué leyendo los permisos que tenía que firmar. Miraba de reojo a Laura y se veía tan bien mientras escribía en la laptop, luego cambiaba a escribir en la libreta que tenía y su rostro de concentración era tan adictivo, creo que toda ella era adictiva.
Los minutos pasaban y mi hambre cada vez aumentaba más, noté que Laura estaba con su celular, no sabía qué estaba haciendo pero no podía llamarle la atención, tampoco quería preguntarle qué hacía.
-Señor Bakken, su pedido-dijo Melissa dejando entrar a un joven con una bolsa.
-Aquí tiene señor-me entregó la bolsa, noté que Laura buscaba algo en su bolso-Serían...
-Aquí tiene-dijo Laura entregándole 20 dólares.
-En seguida le doy su cambio...
-Quédeselo, gracias-Laura sonrió.
-Muchas gracias señorita-el joven repartido aceptó con alegría y salió de mi oficina.
-¿Qué acabas de hacer?-pregunté serio.
-Pagar el servicio...usted pagó mi taxi anoche y sentí que debía devolverle el dinero.
-Solo porque eres nueva te lo paso, no me gusta que paguen las cosas por mi, pero te diré gracias solo por esta vez.
Le entregué su desayuno y se acomodó en su escritorio para comer, me encantó que no haya ensuciado nada de su mesa, ni ella. Me da ansiedad cuando las personas comen en sus trabajos y dejan todo como si fueran bebés.
Después de comer me sentí mucho más relajado, noté que Laura también estaba mejor. Terminé de firmar mis papeles y me quedé mirándola a ella. Su cabello tenía un tono café claro que era muy complicado de explicar, era como sus ojos miel, la figura de su rostro era un poco redondeada pero se veía tan bien.
-¿Tengo algo en la cara o el cabello?-dijo apenada.
-¿Disculpa?
-Es que se me quedó viendo y creía que tenía algo en mi cara.
-Ah no, me quedé pensando en las cosas que tengo que hacer, siempre me quedo así, perdón si te incomodé-dije intentando sonar creíble.
-No se preocupe-volvió a mirar la pantalla y continuó escribiendo.
Mi celular suena indicándome que tengo un mensaje.
Tom: Henry te busca en el despacho.
Tom: Lo siento hermano, creo que estás en líos muy grandes.
Tom: Sería mejor que no te acompañe...
-Maldita sea-protesté y me levanté de mi silla-Laura, deja lo que estás haciendo y acompáñame, no hagas preguntas.
Dejó su laptop, tomó su libreta y su celular para meterlo a su bolso, se levantó y esperó a que termine de ponerme mi saco.
Salimos de mi oficina y fuimos hasta mi auto, le indiqué que suba y ella lo hizo sin refutar. No sabía cómo explicarle a dónde iríamos.
-Disculpe, sé que me dijo que no haga preguntas pero no sé si debería aclararme algo antes de que lleguemos-eso me facilitaba el saber cómo empezar el tema.
-Te lo había dicho antes, no aceptes ningún tipo de negocio u oferta que te hagan, intenta no alejarte de mi en ningún momento, eres una presa muy fácil para ellos, tu firma puede valer tanto como la mía porque eres como mi mano derecha, no importa lo que sea que pase, nunca digas las cifras de que conoces, no necesitas saber sobre la vida de nadie, la gente de ese lugar son peligrosos y harán lo que sea por destruirte si te metes con ellos, yo ya estoy metidos con ellos así que si algún día aparezco muerto será su culpa, pero las autoridades no harán nada porque son poderosos económicamente, no más que yo pero si yo no estoy ellos van a arrasar a la gente de mi al rededor. Eso es todo lo que necesitas saber, si llega a suceder algo más te lo explicaré, todo en su momento.
Notaba en su rostro la preocupación, yo estaba más preocupado por mi hermana ya que ya iba a ser la hora de almuerzo.