Capítulo 6: ¿Quieres morir?

1143 Words
Laura D'angelo. No saber hacia dónde íbamos me ponía demasiado nerviosa, tenía mil preguntas por hacer pero sabía que no me respondería por más que le amenace. -Intenta no hablar nada, si te saludan tu solo corresponde con el saludo y ya, puedes decir tu nombre, edad y ocupación, no digas dónde o con quién vives, tampoco des tu número de teléfono, si te lo piden dices que te busquen en la empresa, nadie mas que yo tiene tu número. ¿Entendido? -Sí-dije intentando sonar segura, su tono de voz me daba a pensar que me estaba amenazando. -Sé que ya te lo dije pero por favor no te alejes de mi en ningún momento a menos que quieras que te secuestren o te violen-eso no ayuda a calmarme. -De acuerdo-mi voz ya no sonaba segura. -Llegamos-dijo parando en un lugar que parecía donde se juntan los delincuentes a consumir drogas-Bájate y sígueme. Hice lo que me dijo, no saludé ni siquiera al guardia, Bakken tomó mi mano y me llevó por unos pasillos, muchos hombres me miraban como deseándome, Edward me tomó de la cintura y me puso a su lado. -Actúa como si fueras mi pareja delante de esos sujetos, así no te harán daño porque saben lo que les puede pasar. Suspiré y levanté mi mirada, la gente notaba mi firmeza y eso les hacía alejarse, mantuve mi postura hasta llegar a una habitación llena de hombres mayores, tenía miedo de estar aquí, por el momento era la única mujer, sentía mis manos sudar y mis piernas en cualquier momento me iban a fallar.  -¿Dónde está Henry?-dijo Bakken. -¿Quién es ella?-preguntó un hombre alto. -¿Te importa?-dijo molesto. -Lo siento señor Bakken pero debo informarle al señor Ivanov... -Dile que ya estoy aquí, no importa con quien, solo dile que venga-se sentó en un sofá y me indicó que me siente junto a él. El hombre alto suspiró e hizo una seña indicando que alguien pase, después de unos segundo un hombre mayor, un poco gordo y de muy mala impresión apareció, me daba miedo. -¿Por qué no hablamos a solas?-dijo mientras se sentaba en un sofá enfrente de nosotros. -Porque no-respondió Edward. -¿Siempre tienes que ser así de agresivo?-el tono burlesco del señor ese no me daba buena impresión sobre las reacciones que podía tener Bakken. -¿Qué necesitas de mi? -Que aceptes las ofertas... -Ya te dije que no, no pienso meterme en esas asquerosidades que haces. Vámonos Laura-dijo levantándose. -Con que ella es la que me contestó...-dijo mirándome. Edward tomó mi mano e intentó sacarme pero el hombre alto de antes nos detuvo-¿A dónde con tanta prisa Ed? -No te importa, déjame pasar. -¿No me presentas a tu "contadora"?-su mirada recorrió cada parte de mi cuerpo, sentía la necesidad de salir corriendo. -No entiendo por qué usas comillas, sí es mi contadora... -Entonces explícale sobre mis ofertas, ella es la profesional y ella se dará cuenta que te convienen. -Mas vale que me dejes salir de aquí si no quieres que acabe con tu basura de inversiones. El hombre no dijo nada y levantó su cabeza indicando que nos dejen salir. Edward y yo salimos rápido del lugar y nos subimos a su auto, él suspiró y comenzó a manejar molesto, tenía miedo así que me puse el cinturón de seguridad en caso de algún accidente. -Lo siento-dijo. -¿Por qué?-respondí intentando sonar relajada. -No debí traerte aquí, ahora irán tras de ti para meterme en sus asquerosos negocios...si mi padre no hubiera estado involucrado yo no estaría pasando por esto-no entendía nada. -Yo... -No entiendes, lo sé-frenó en el semáforo y cerró los ojos-Tampoco necesitas entenderlo aun. Su celular sonó y él protestó antes de contestar. -Perdón Cassie, tenía unos asuntos un tanto urgentes por arreglar, pero ya estamos yendo...sí, estoy llevando a Laura, sabes que no puedo despegarme de mis contadores...de acuerdo...ya casi llego, si quieres pide algo mientras tanto...muy bien, adiós-colgó la llamada-iremos a almorzar con mi hermana. -No hay problema, y sobre los negocios no se preocupe que mientras usted no me autorice yo no aceptaré nada, aún no entiendo de qué negocios me habla pero aunque sepa tampoco aceptaré ya que es usted el principal en ser perjudicado y no quiero eso para usted-dije intentando relajarlo un poco. -Te lo agradezco-dijo sin dejar de mirar el camino. Después de unos minutos llegamos a un restaurante casual, bajamos y entramos buscando a su hermana, espero no hablar demás delante de su hermana, realmente no sabía en qué lío me estaba metiendo al haber aceptado este trabajo, tenía miedo de que Bakken esté en problemas muy graves, lo más seguro es que yo termine en peligro. -Cassie-dijo él llegando a la mesa en donde se encontraba su hermana. -¿En qué te metiste Edward?-dijo ella completamente seria. -¿De qué hablas?-la mirada de Cassie estaba perdida. -Acaban de amenazarme-un par de lágrimas rodaron por sus mejillas-tengo miedo de tomar lo que me trajeron los meseros... -Vamos a otra parte-le ayudó a levantarse. -Vamos a casa por favor, no me siento segura estando un minuto más en la calle. Él aceptó y sacó a su hermana casi cargando, yo iba detrás de ambos, sentía que alguien nos miraba, pero por más que busque a alguien no lograba encontrar dicha mirada, tenía miedo de que hasta nos disparen. -¿Puedes abrir la puerta?-dijo Bakken. Accedí y metió a su hermana, le dijo que se recueste y ella casi inconsciente aceptó, estaba muy pálida y débil, entramos al auto y él suspiró. -¿No cree que debería llevarla al hospital?-dije mirando a Cassie. -Su vida corre peligro, al igual que nuestras vidas me encargaré que reciba ayuda médica, iremos a mi casa y nos quedaremos ahí por un buen tiempo-miró a su lado izquierdo-vete atrás-ordenó. -¿Qué?-dije confundida. -¿Quieres morir?-no respondí-vete atrás, ahora. Cuida a mi hermana y agacha tu cabeza. Hice lo que me dijo con todo el temor recorriendo mi cuerpo, él aceleró mientras se movía de forma brusca, en el momento en el que intenté ver por la ventana una bala rompió el vidrio haciendo que mi miedo aumente, me agaché y cubrí la cabeza de Cassie. -Hijos de puta-tomó su teléfono y comenzó a llamar a alguien-Abre la puerta ahora mismo...SOLO HAZLO, en cuanto me veas cierra la puerta, haz lo que te digo maldición-colgó la llamada-sujétate. Cambió de caja, dio la vuelta y aceleró, se veía su casa de lejos, comenzó a acelerar cuando se escucharon más disparos, logré mirar un poco y vi que la reja se cerraba mientras más nos acercábamos. Aceleró aun más y giró de forma brusca haciendo que me golpee la cabeza en la puerta.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD