Miles de pensamientos llegaban a mi cabeza. Me cuestionaba por no haberle hecho caso a mi mente, y haberme guiado por los instintos del corazón.
–Que ilusa eres Lucy
Me preguntaba una y otra vez. ¿Qué me había hecho confiar en las palabras de un hombre como él? Simplemente la estupidez. No tenia otra respuesta en ese momento.
Pese a todo, sabía que ese momento, por muy fugaz que haya sido, significaba algo para mí. No quería que así fuera, pero uno no es dueño de sus sentimientos. Y definitivamente, yo no era la excepción.
Pero solo fue eso, un momento fugaz que no se repetirá porque estaba decidida a no permitir que nadie viniera a arrebatarme mi tranquilidad. ¿A qué costo? Si ni siquiera significaba algo para él, y no debía permitirme que Jack siguiera significando algo para mí.
El hecho de estar encerrada en mi casa no ayudaba mucho. Solo hacia que pensara una y otra vez en todo lo sucedido, y la verdad, lo menos que quería en este momento era pensar, así que tomé el teléfono y le marque a Jessica. Necesitaba distraerme de alguna forma, y que mejor manera de hacerlo que con mi mejor amiga, que era la reina de las distracciones después de la escuela, ya que no podía estar con Pedro, tenía que buscarse la manera de divertirse.
Jessica tampoco tenía buena relación con sus padres, y todo era por culpa de Pedro ya que estos no lo soportaban, y le insistían en que él no era un hombre adecuado para ella. Quizás no se equivocaban. Era familia de Jack, así que no creo que exista mucha diferencia entre uno y el otro.
Le marqué a Jessica, y respondió
–Eyyyy, hasta que apareciste. Me tenias preocupada paliducha
–Me tomé la tarde libre, como de costumbre – le respondí
–Tú y tus lugares secretos – respondió riendo
–¿Ya tienes algún panorama para esta noche? Me gustaría ser tu compañera en eso por hoy – le dije con una voz risueña
–Venga, Lucy, que tú siempre serás bienvenida. Tenía pensado ir a un bar que acaba de abrir hace unos días. La verdad no he ido, pero muchas personas me lo han recomendado así que pensaba en ir a estrenarlo hoy, ¿Qué dices?
–¿A qué hora paso por ti? – le pregunte
–¿Pasar por mí? No me digas que tus padres por fin te pasaran la camioneta – respondió Jessica
–Es pan comido chica. En cuanto esté lista te marco para que me envíes tu ubicación y paso por ti. Besos – le corté
Esta noche definitivamente promete.
Salte de mi cama para ir a por una ducha caliente, para posteriormente arreglarme e ir por Jessica. Así fue. Apenas termino mi baño, salí envuelta en la toalla dirigiéndome hacia mi closet, el cual, no contaba con los atuendos mas apropiados para poder salir esta noche. Carajo. Estaba en problemas, no sabía que demonios utilizar hoy. Sin embargo, no todo estaba perdido. Salí de manera silenciosa de mi habitación para dirigirme hacia la de mis padres.
Creo que nunca mencioné el hecho de que mamá era una loca de la moda. Era uno de sus hobbies preferidos el ir al centro comercial y arrasar con toda prenda que se le cruce por al frente. Bueno, de algo debía servir, así que, comencé a mirar para todos lados para que mamá no descubriera que iba a ir a tomar alguna de sus prendas. Era prácticamente imposible que se pudiera dar cuenta de que faltaba algo, ya que tenía toneladas de ropa. De hecho, dentro de su armario, había ropa con etiquetas, que jamás en la vida había utilizado. Solamente en el probador y ya. A eso le llamo ser compradora compulsiva.
Proseguí con mi misión de manera cautelosa, y exitosamente pude entrar a la habitación de mis padres. Me fui derechito al armario de mamá y comencé a buscar algo que fuera de mi agrado, pero había un pequeño problema. Había muchísima ropa y precisamente yo no era la más experta en moda. Habitualmente suelo vestirme con las mismas prendas de siempre.
Busque y busque hasta que encontré un vestido que le venia perfecta a la noche. Era casual, de color azul eléctrico, y con la espalda un poco descubierta. Definitivamente, era el indicado. Si quería arrasar esta noche debía vestirme con algo que me ayudara con mi propósito.
Lo bueno de mamá es que, al tener tantas prendas de ropa, siempre mantenía todo ordenado, y prácticamente combinado, así que solo basto con mirar hacia debajo de donde tenía colgado el vestido para encontrar unos zapatos que le venían de maravilla. Eran unas sandalias con plataforma, y tenía unos diseños de color blanco y azul. Perfectos.
Los tomé, y cuando iba saliendo del dormitorio me encuentro con mamá
–Creíste que no iba a notar que un intruso, mejor dicho, una intrusa estaba en mi armario – me miro sonriendo y de brazos cruzados, tratando de aparentar que estaba molesta
–Eh mamá, esta noche saldré con Jessica y necesitaba algo adecuado para las circunstancias, así que decidí venir a tu armario, que de, por cierto, todo está espectacular – sabía que de esa forma iba a zafarme más rápido de la situación
–Lo sé corazón, pero olvidas algo. ¿pretendes ir sin una chaqueta que le haga juego a este vestido? Que, por cierto, me costó una fortuna – me dijo
–Es por eso por lo que estas aquí, ¿no? Para ayudar a tu pequeña
Fue al armario y regreso con una chaqueta blanca. No había pensado en ese detalle. Además, tampoco me daba tiempo de buscarla entre toda la multitud de chaquetas que tenía.
–Ten, te verás preciosa – dijo
–Todo gracias a ti – le dije.
–Eres la mejor – le grite mientras iba de camino a mi cuarto.
Estaba retrasada, así que fui a vestirme en tiempo récord. La verdad es que ese vestido era todo mi estilo. Me hacía sentir hermosa. Y me hacia feliz sentirme de esta manera, pero por, sobre todo, poder mirarme de manera tranquila al espejo. Hace un par de meses, era una tarea prácticamente imposible. Pero estaba segura de que eso había quedado en el pasado, y de que ahora me sacaría provecho, y no era solamente para impresionar a los demás, sino que era para impresionarme a mí. Para así nunca mas volver a dudar de la chica que era, y tampoco iba a permitir que otra persona me hiciera hacerlo, ni si quiera Jack. No quería pensar en él esta noche, así que decidí enfocarme en divertirme junto con Jessica.
¡Joder, Jessica! Me había olvidado por completo de esa chica. Le escribí para que así pudiera enviarme la ubicación y pasar por ella. Hace bastante tiempo no conducía, pero sabía hacerlo, y era algo que me relajaba. Así que no tenia duda alguna de que todo andaría bien.
Recibí el mensaje de Jessica que decía que ya estaba lista, y me envió la ubicación.
Era hora de irme.
Bajé, y tomé las llaves de la camioneta. Abrí la puerta y le dije a mamá
–Ma, voy. No me esperes despierta
–Cuídense mucho – dijo
–Ah, y tome las llaves de la camioneta. Adiós – y cerré la puerta de inmediato para evitar que mamá me detuviera.
Me subí, y me fui directo a la ubicación que me mando Jessica. Lo único que esperaba era que estuviera lista. Esta chica siempre tardaba un ciclo en arreglarse. Llegué, así que le marqué para que saliera.
Tardo un rato en salir, pero debo admitir que fue bastante menos de lo que acostumbraba a esperarla siempre. Era un avance.
Se subió y me dio un abrazo apretado
–Al fin serás mi compañera de aventuras gasparín – me dijo Jessica
Esta chica cada vez que me veía me decía de una manera distinta. Y todo gracias a que mi tez corporal en verdad era blanca. Estando al lado de Jess hacíamos un contraste impresionante. Ella era una chica bastante bronceada, y de ojos pardos. Realmente era bella.
–Debo admitir que cada vez te demoras menos en arreglarte, así que es una noche ideal para celebrar tu nuevo récord – le dije, correspondiéndole el abrazo y riendo
–JA JA JA chistosita – me dio un pequeño golpe en el brazo y agregó
–Vámonos, pero ya chica. Hice una reservación en una de las mejores ubicaciones del bar, así que, ¡iremos a por todos!
El ánimo de esta chica era realmente insuperable, y era justamente lo que necesitaba esta noche para dejar los pensamientos guardados con llave, y abrir la puerta de la diversión. Además, quería conocer a mas personas. Ampliar mi circulo social, y estaba segura de que esta noche lo conseguiría.
Nos dirigimos en dirección al bar, y mientras, en el trayecto, Jess puso música para hacer mas divertido el camino.
Llegamos. Era un local bastante llamativo a la vista. Tenia luces led de color rojo. Por un momento pensé que Jess me había traído a un prostíbulo, así que le dije
–No me dijiste que tenía que venir con un atuendo cómodo para el pole dance, ni si quiera elongue
Jessica comenzó a reír a carcajadas.
–Pues quería que fuera sorpresa, así que mentalízate para treparte sobre un tubo – dijo mientras controlaba la risa.
Me agarro del brazo, y nos dirigimos a la entrada del bar. Había un guardia afuera con una lista en mano. Era un hombre gigantesco y calvo. Bastante intimidante la verdad. Nos acercamos a él y nos preguntó si habíamos hecho una reservación a lo que Jess respondió
–Claro que sí. Jessica y Lucy Colleman.
El hombre comenzó a buscar nuestros nombres en la lista, pero parecía que no los encontraba por ningún lado.
–¿Qué carajos Jess?, ¿hiciste la reservación? – le pregunté un poco alterada
–Cálmate, chica, que está todo bajo control.
–Lo siento señoritas, pero no pueden ingresar. No están en la lista – dijo el guardia con una voz que le quitaba toda su imagen varonil.
Jessica comenzó una discusión con el guardia, pero tampoco era su culpa, si esta chica había sido quien había olvidado por completo realizar las reservaciones.
–Vaya noche eh Jess – le dije con ironía
No podía iniciar de mejor manera esta noche.
–¿No hay otro lugar al que podamos ir?, no pienso volver a casa – le pregunte a Jess
–¡Claro!, solo déjame hacer un par de llamadas y pasaremos de esta mal rato – me respondió sacando el teléfono de su bolso.
Nos hicimos a un lado para no estorbar en la fila. Para ser un bar nuevo, contaba con muchas personas. Atrás de nosotras se encontraban dos jóvenes a la espera de la búsqueda de sus nombres en la lista, los cuales fueron encontrados sin problema alguno. Vaya suerte. Uno de los amigos me miro de pies a cabeza y nos preguntó
–¿Todo en orden señoritas?
Jess corto la llamada y respondió
–Lamentablemente no. Hicimos unas reservaciones el día de ayer, pero no estamos en la lista – finalizo haciendo un puchero
Esta chica sabía que era bella, y obviamente que se aprovechaba de ello para conseguir sus propósitos.
–Pues vienen con nosotros – respondió el otro muchacho dirigiéndose al guardia
–¿Está seguro señor? Estas chicas no se encuentran registradas en la lista – le replico el guardia
–Que si hombre – respondió Jess tomándole el brazo a uno de los chicos, mientras me daba la otra mano a mi
Así que, gracias a la gentileza de esos dos chicos, pudimos ingresar al bar. De entrada, se veía bastante agradable. Había varias mesas, las cuales en su mayoría se encontraban repletas de personas. La música era bastante agradable. El ambiente bastante tranquilo en comparación a otros bares a los cuales había ingresado. Así que todo marchaba bien. A excepción de que tendríamos que compartir mesa con esos dos desconocidos, ya que, como Jess no había realizado la reservación de nuestra mesa, habíamos quedado a la deriva y dependientes de estos chicos por esta noche.
–Gracias, chicos, de no ser por ustedes no hubiésemos podido entrar – les dijo Jess con tono de agradecimiento.
–No es nada lindura. Espero no tengan inconveniente en compartir la mesa con nosotros – dijo el chico más bajo, mirándonos con impaciencia en espera de nuestra respuesta.
Jess me miró con esa cara que siempre utilizaba cuando era mi turno de suavizar cualquier situación incómoda.
–Para nada muchachos. Espero pasemos una noche agradable – respondí tratando de disimular la timidez.
–Estoy seguro de que así será – respondió el chico mas alto, sin quitarme la vista de encima.
¿Qué demonios significaba esa mirada? Sentí como en cuestión de segundos mis mejillas tenían un tono similar al de los tomates.
Mire a Jessica. Era su turno de zafarme de aquella situación. Entendió la señal.
–Adelántense en la búsqueda de la mesa, mientras iremos al tocador – les dijo Jess
–No se vayan a perder, las estaremos esperando – respondió el más bajo guiñándonos el ojo a ambas
Agarre el brazo de Jess y nos dirigimos al tocador lo más rápido posible.
–¿Qué diablos fue ese coqueteo con ese guapetón afuera, Lucy? – me pregunto Jess sonriéndome como si estuviera a punto de hacer algo estupendo
–¿Qué coqueteo, chica? – le replique poniendo los ojos en blanco
–Si como no – me respondió mientras se retocaba el labial.
–En ningún momento coquetee con ese muchacho. Fue él quien no apartaba su vista de mí – le respondí
Quizás era algo bueno el hecho de llamar la atención de otro chico, pues me haría bien cambiar por un momento el enfoque de mis pensamientos.
Jess acostumbraba a salir siempre, casi todas las noches. No entendía como es que a pedro no le molestaba el estar con una chica así de libre. Pues, tampoco debería. Se había sacado la lotería al lograr llamar la atención de una chica tan impresionante como lo era Jess. Y definitivamente, algo debía ver mi amiga en él que, sin titubear, lo defendía siempre a muerte.
–Deja ya tus pensamientos y vamos a pasar una noche increíble – dijo Jess tomándome la mano, dirigiéndonos hacia la salida del tocador.
A penas salimos del tocador, comenzamos a buscar la mesa en donde se encontraban nuestros nuevos amigos. Con éxito pude encontrarlos en una de las mesas que se encontraban al rincón. Había divisado al chico más pequeño. Bueno que de pequeño no tenía absolutamente nada, pero, era un poco más bajo que su amigo, y era nuestra forma de identificar a nuestros nuevos amigos, sobre los cuales no sabíamos ni cuales eran sus nombres.
Fuimos en dirección a la mesa, y antes de que pudiéramos decir algo, ellos hablaron primero
–Hasta que aparecen chicas – dijo el más pequeño, y al que parecía estar más emocionado por compartir esta noche juntos
–Pensamos que se habían ido arrancando, ¿será que nos tienen miedo? – agrego el otro muchacho
Sin pensar, no pude evitar responder.
–¿Miedo nosotras?, son ustedes los que deberían tenerlo – respondí con un tono desafiante.
Lucy Colleman siempre llevando la contra. No era una chica a la que le gustará que la desafiaran. Además, había que romper el hielo entre nosotros. El ambiente se notaba muy tenso, o quizás eran ideas mías, ya que no los conocía, y el no saber nada de ellos no ayudaba lo suficiente, pero eso perfectamente podía arreglarse en cuestión de minutos.
Mi comentario al parecer revolucionó la mesa, ya que todos comenzaron a reírse generando así unos pequeños lazos de confianza para cortar con la timidez que teníamos.
Junto con Jess nos sentamos en la mesa y comenzamos la plática
–Creo que después de todo, no nos hemos presentado – dijo Jess agregando –Mi nombre es Jessica, pero pueden llamarme Jess, y ella es mi amiga Lucy.
–Un gusto chicas – respondió el chico más alto
–Mi nombre es Fernando – agregó el que era más pequeño, mientras que el más alto también se presentó– y el mío es Max
–Bueno, es un gusto conocerlos a ustedes también – les dije a ambos.
Al momento de dirigirle la mirada a Max, me pude dar cuenta de sus intenciones hacia mí. En los pocos minutos que llevábamos juntos, no me sacó la mirada de encima. Y no era cosa que solamente notara yo, sino que Jess también lo notó. La verdad, era un muchacho bastante atractivo. Era alto, de pelo castaño claro, ojos color celeste y de tez corporal como la mía, solamente que él se encontraba un poco más bronceado. Y para que decir del físico, se notaba que era un chico bastante trabajado, y le beneficiaba bastante.
Fernando era todo lo contrario a Max. Tenía el pelo castaño oscuro, los ojos cafés, era alto, pero no lo suficiente para alcanzar a su amigo. Sin embargo, en cuanto al físico se veían bastantes similares. Quizás eran compañeros de gimnasio, pero se notaban que sus pectorales estaban muy bien trabajados. Además, no se veían malas personas. De seguro venían con las mismas intenciones que nosotras, y era el poder pasar una noche agradable, sin preocupaciones.
–Y chicas, ¿Qué quieren tomar? Nosotros invitamos – dijo Max sonriendo.
La verdad es que no me consideraba una experta en tragos. En un par de reuniones con la familia había probado una que otra bebida, pero no frecuentaba el hecho de tomar alcohol, así que era una chica totalmente desentendida en ese aspecto. Le pregunté a Jess que tomaría ella, para no quedarme atrás. Y le respondió a Max.
–Dos cosmopolitans, si no es mucho pedir señores.
–Para nada – respondió Max con una sonrisita.
Alzó la mano, y en cuestión de segundos llegó un mesero a nuestra mesa. Lo trato con mucho respecto, y parecía que tenían cierto grado de afinidad.
–¿Qué tal Carlos? – le pregunto Max al mesero, agregando
–Creo que fue una buena ubicación. La mayoría de las mesas se encuentran reservadas. En hora buena.
–Sí, señor. La noche marcha perfecta – respondió el mesero
–Carlos, queremos dos cosmopolitans para las señoritas, y una botella de tu mejor wisky, si no es mucha la molestia – Le solicitó Fernando.
–En seguida vuelvo – finalizó el mesero mientras tomaba apunte de lo que Fernando le había ordenado.
Jess comenzó a buscarle tema de conversación a Fernando. Ambos se veían muy interesados en su charla, así que ni Max ni yo quisimos interrumpirles mientras esperábamos que el mesero llegara con los tragos. Mirándome fijamente me pregunto
–Como es que nunca te había visto por estos lugares, ¿Eres de por aquí, o de otra ciudad?
–Vivo aquí, a unos 20 minutos en vehículo – le respondí mientras me acomodaba el cabello detrás de la oreja
–Interesante saberlo… - respondió con un tono de voz bastante coqueto sin quitarme la vista de encima.
Ya empezaba a incomodarme tantas miradas. ¿Es que acaso tenía algún grano en la cara que lo desconcentraba? ¿Cuál era su problema? Mas que problema, era bastante intimidante que un chico tan guapo como lo era Max no despegará su mirada de mis ojos.
Llegó el mesero con los tragos que Fernando le ordeno. Los acomodó en la mesa, y le pregunto a Max.
–Señor, puede acompañarme un momento, al parecer tenemos un pequeño problema.
–Chicas, discúlpenme un momento. Vuelvo en breve – dijo Max mientras se levantaba de la mesa.
Una vez de pie, se acercó un poco hacia mí, y al oído me dijo
–No te me vayas a ir a ningún sitio Lucy – y me dio un beso en la mejilla
Max había utilizado un tono que había logrado provocar que se me pusieran todos los pelos de punta. Era un chico bastante guapo, a decir verdad, pero mis intenciones no eran otras más que pasar una noche agradable. Se veía un chico interesante, y me intrigaba poder conocerlo un poco más. Al igual que a Fernando, pero, se notaba que su interés recaía totalmente hacia Jess.
–Le gustas – dijo Fernando dirigiendo su mirada hacia mí.
–¿De qué hablas? – le pregunte un poco confundida.
–A Max. Habitualmente no es así con las chicas. Creo que de todo el tiempo que lo conozco, lo he visto así comportarse una vez de la misma forma – Agrego Fernando.
–Eres bastante ciega si es que no lo has notado, eh Lucy – agregó seguidamente Jess mientras ponía los ojos en blanco.
–Tonterías – les respondí a ambos.
Tanto Jess como Fernando pusieron nuevamente los ojos en blanco.
Mientras esperaba la llegada de Max para continuar la charla, comenzaron a volver mis pensamientos que, por más que los hubiera querido enterrar esa noche, no lo había logrado del todo. Ese último encuentro con Jack había sido uno de los pocos momentos en los que había experimentado tanta humillación, y por lo mismo, él no merecía ni siquiera que lo pensará un instante. Para que perder tiempo pensando en él, si estaba más que segura que en este preciso instante estaba con otra chica en el mismo lugar al que me había llevado a mí. Seguramente continuaba con la casería de chicas, y como se le hacía tan sencillo, conseguiría a miles. Pero no iba a permitir que otra vez volviera a intervenir con mis pensamientos, y mucho menos con mis sentimientos.
Llegó Max a la mesa en el preciso momento para hacerme aterrizar en el bar donde nos encontrábamos.
–Disculpen chicas. Tuvimos un pequeño inconveniente en el Bar – nos comunicó mientras volvía a sentarse en su lugar.
¿Por qué los problemas que ocurrían en este bar eran suyos? No me aguante la curiosidad y le pregunté
–¿Y por qué te molestan a ti para solucionar los problemas de aquí?
–La verdad no quería contarles nada, por el momento, porque pensé que solamente serían dos chicas interesadas posando su atención en el dueño del bar – respondió Max
¿Dueño del bar? Wao. Eso no me lo esperaba. A simple vista, se veía un chico bastante sencillo. Nunca se me hubiese ocurrido que era dueño de este lugar, que, para ser el primer día, se encontraba repleto de personas.
–¿De verdad? – le pregunto Jess bastante asombrada.
–Si. No es la gran cosa, pero al menos me dio la oportunidad de conocerlas – Le respondió Max a Jess, posando su mirada en mi dirección al finalizar su frase célebre.
–¡Felicidades! Ten por seguro que será todo un éxito, ¿cierto Jess? – respondí
–Totalmente muchacho – respondió Jess.
La verdad era imposible disimular la impresión de nuestras caras al enterarnos de tal noticia. No porque nos interesara su dinero, o algo por estilo, sino porque nunca lo habíamos imaginado del chico que nos acompañaba.
El lugar contaba con música en donde se podía bailar, y apareció aquella canción que a Jess siempre le fascinaba bailar en todos los sitios en que sonaba. Estaba totalmente segura de que esta no sería la excepción.
–¡Me encanta esta canción! – dijo Jess mientras se levantaba de la silla.
Agarró del brazo a Fernando para que fuera su acompañante de baile, quién no se opuso en lo más mínimo
–Encantado de acompañarla bella dama – le respondió Fernando a Jess mientras se ponía de pie.
Se dirigieron hacia la pista de baile que se encontraba en el bar. Quedamos en la mesa solamente Max y yo.
–¿Quieres bailar? – me pregunto Max con la finalidad de no quedarse atrás.
–La verdad no soy tanto de bailar, soy más de charlar – le respondí con una sonrisa temerosa, ya que quizá mi respuesta no le iba a agradar.
–¡Perfecto! Entonces será lo que Lucy desee – me respondió tomándome la mano sobre la mesa.
Vaya chico pensé.
–¿Todo en orden? – le pregunte para tratar de buscar tema de conversación, aunque tampoco era algo que se me hiciera difícil.
–Si Lucy. Nada de que preocuparse. Siempre es lo mismo con estos chicos conflictivos – me respondió mientras suspiraba
–Me imagino. Se toman un trago y se transforman -le respondí
–Si, pero todo está bajo control – me respondió Max, agregando
–Me interesa conocerte Lucy. La verdad a penas te vi me pareciste una chica bastante atractiva.
Una parte de mi se alegraba, ya que sabía que la gran elección del vestidor de mamá había surtido efectos, pero a la vez, también me incomodaba aquel comentario ya que se interpretaba como lo típico que hacían los hombres siempre. Elogiarte, ilusionarte y después desecharte.
–Gracias Max. Tú también me pareces bastante atractivo – le respondí agregando
–Pero la verdad es que no tengo intenciones de conocer a ningún chico de momento. Hace un par de días vengo superando una mala racha, más personal que amorosa, y me gustaría solamente ofrecerte mi amistad.
Max me miro con mucha atención mientras me sinceraba al respecto. Quizá también era uno de esos chicos que acostumbraban a llevarse a cualquier chica a la cama, pues, era un hombre prácticamente perfecto. Con dinero, guapo, educado. Bueno, por lo que se veía hasta el momento, pero honestamente, mis sentimientos iban en dirección hacia otra persona.