CAPITULO 8 FERNANDO LO SABE

823 Words
Salí de la ducha, no sabía qué hacer, no sabía si era buena idea ir o simplemente era mejor que respondiera el mensaje, mi cuerpo estaba totalmente helado, debo admitir que me aterra tocar ese tema con Jay, quiero simplemente olvidar todo, quiero que todo esto termine y poder seguir con mis planes, pero por lo visto Jay estaba dispuesto a no olvidarlo y a obligarme hablarlo. caminé unos minutos con el celular en la mano pensando que hacer, o que debía contestar en el mensaje… decidí contestar. MENSAJE Addy: De verdad no hay que tocar el tema, es mejor olvidarlo por favor, sigamos como los grandes amigos en que nos hemos convertido o si quieres veamos como una empleada y un jefe, lo que decidas lo aceptaré, pero no me lo hagas más difícil ¿Si? Te doy gracias por defenderme esta tarde en el evento. En estos momentos no puedo encontrarme contigo ya que Camell está dormida. Si era de eso que querías hablar te aseguro que ya está olvidado el tema, lo que menos quiero es causar problemas, no quiero arruinar la oportunidad de mi hija, por estas pequeñeces… Sé que fue cobarde de mi parte decirle eso por mensaje, suelo ser de las personas que van diciendo todo en la cara, soy demasiado directa, pero en estos momentos lo que menos quiero es un enredo amoroso, no quiero comenzar a complicarme la vida con rumores y chismes. Me fui a la cama e intenté dormir, pero fue imposible, di vueltas toda la noche, no podía sacar a Jay de mi cabeza, cada vez que cerraba los ojos el recuerdo del beso venía a mi mente, el recuerdo de aquella noche donde deseaba llevarlo a mi cama, golpeaba una y otra vez mi cabeza. La luz de la mañana golpeo mi cara avisándome que debía despertarme, para mi suerte tendría unas horas libres, ya que Camell y Jay estarían ocupados, con otro evento. Decidí darme una ducha y bajar a desayunar. Me estaba terminando de arreglar, me puse ropa cómoda, un jean y una blusa, zapatillas deportivas y un bolso que hiciera juego con lo que llevaba puesto. Cuando estaba terminado de alistarme sentí unos golpes en la puerta - ¿Addy, estas aquí? – Esa voz se me hizo conocida. Mi cuerpo se tensó un poco – Si, puedes pasar tranquilo – Fernando abrió la puerta y caminó hacia un sillón que había en la habitación, se sentó el - ¿Cómo has estado? – Me sorprendió un poco su pregunta, yo me lo quedé mirando confundida, al ver que no decía nada volvió hablar – Jay me contó lo que pasó ayer con el trabajador – Vi como dio un golpe en el brazo del sillón – Me hubiera gustado estar ahí, para molerlo a golpes – Sonreí, nunca lo había visto tan molesto. el chico era callado, parecía frio y algo distante, pero era tan amable que desborda una ternura cuando se lo proponía. Lo miré – Si, el muy tonto intento sobrepasarse, pero gracias a Jay que llegó a tiempo no pasó a mayores – Algo me decía que había algo más, que no había venido solo para eso. Me miró fijamente - ¿Pasó algo más? – No sabía por qué preguntaba eso. No sabía si contarle, no éramos muy amigos, pero me inspiraba confianza. Di un largo suspiro - ¿Me leíste la mente? – Le dije con una sonrisa nerviosa. -Soy adivino – Dijo con una gran sonrisa. Tomé una bocana de aire – No sé por qué te voy a contar esto, ya que no somos amigos, pero me inspiras confianza, si pasó algo mas – Le dije, pero hice silencio por unos minutos. Él me miró curioso – ¡Venga! Habla de una buena vez ¿Por qué eres como Jay? Le ponen misterio a todo – Dijo algo frustrado. -Jay y yo… nos besamos, pero esa no fue la primera vez… - Él me miró como si ya lo supiera. Me acerqué a él - ¿Por qué no dices nada? ¿Ya lo sabias? – Le pregunté. Él se levantó de donde estaba sentado y caminó hacia mí – Lo sospechaba, conozco a mi amigo hace mucho tiempo, sabía que detrás de esa repentina ¨quiero que ella sea mi asistente personal¨ había algo más… y después de verlo ayer tan desesperado lo confirmé – Yo tragué con dificultad. -Entonces ¿Por qué viniste a mí y no fuiste a donde él? – Le pregunté nerviosa. Él me tomó por los brazos y me hizo mirarlo – Porque sé cómo es y se iba a cerrar para protegerte a ti, así que preferí venir contigo, sabía que tú serias más directa y no me equivoqué – Yo no podía moverme, sus palabras me sorprendieron, pero a la vez me tranquilizaron, era un hecho, alguien sabia nuestro gran secreto.
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