Llegamos al restaurante del hotel, Camell corrió a donde se encontraba Lucca, al parecer se llevaban demasiado bien, yo me iba a sentar entre Fernando y Ema, pero Jay me tomó del brazo y me jaló hacia donde él se encontraba, los miró y se encogió de hombros al notar la cara de sorpresa de ambos por su reacción – Lo siento, ella se va a sentar a mi lado, para eso es mi asistente personal – Yo me quedé paralizada ¿Qué le pasaba? ¿Qué necesidad de hacer esto?
Miré a Jay como si quisiera matarlo, él simplemente volvió a encoger sus hombros y me dio una sonrisa ladeada, comenzamos a comer, en medio de ese momento quise decirle sobre los planes que tenía - ¡Bueno! Como hoy es un día de descanso, queria proponerles por que no salimos a conocer la ciudad, pensé ir sola con Camell, pero realmente ir las dos solas no sería divertido… – Tomé un poco de aire – Es la primera vez que estamos aquí, así que, no sé, se me ocurrió esta idea, si no pueden, pues entenderé.
El primero en decir que, si fue Ema, su sonrisa era todo lo que estaba bien en este mundo, Fernando dio un sorbo a su vaso de jugo – No tengo nada mejor que hacer, además, sé que no puedes vivir sin mi – Sonrió un me guiñó un ojo, yo blanqueé los ojos y miré a Lucca.
-Sí, me parece buena idea – Le dio una mordida a su pan y miró a Jay - ¿Y tú jefe? ¿Te apuntas?
Jay empuñó sus manos – Si, no hay problema – Dijo algo molesto.
Los miré a todos – Bien, entonces yo me encargo de todo, los espero en unas horas en el lobby del hotel para salir – Todos nos despedimos.
Iba caminando hacia el elevador, siento que alguien me detiene de un jalón, me giro a ver quién es y me choco con esos ojos negros que estaban enloqueciéndome, como pude me solté del agarre – Quiero hablar contigo ¿Puedo subir a tu habitación? – Me recompuse de la sorpresa.
Blanqueé los ojos – Si, pero no podemos demorarnos – Vi que dio un resoplo.
-¿Por qué no podemos demorarnos? – Dijo en un tono serio.
Tomé aire y comencé a caminar – Porque vamos a vernos dentro de unas horas para salir y porque sería raro… – Me detuve para mirarlo a los ojos – Además por si no te acuerdas en cualquier momento puede entrar Camell.
Ambos nos subimos al elevador – Eso tiene solución, le puedo decir a Lucca que se quedé con ella por unos minutos, quiero que… - Me gire para verlo.
-Eso no va a suceder… quiero aclararte que lo que pasó ayer no va, ni puede volver a pasar – Volví a quitarle la mirada – Ahora démonos prisa, nos pueden estar esperando.
Subimos al elevador y Jay comenzó acorralarme - ¿Por qué no puede volver a pasar, si ambos lo disfrutamos? - Su rostro se acercaba más y más al miro - ¿Por qué eres tan terca? – Mi respiración se estaba agitando.
-Jay, aléjate, alguien puede entrar y vernos – Le dije, tratando de escapar de él.
Él se acercó más a mis labios – Me tiene sin cuidado que alguien nos vea – Podía sentir su aliento en mi nariz – Para ser sincero sería lo mejor, así ya no podrías escapar de mí.
-Jay, por favor… no me hagas esto ¿Si? – Le decía tibiando, sentía que mi corazón queria salirse del pecho, mis manos temblaban y mis piernas en cualquier momento flaquearían.
Me tomó de la cintura y me acercó más a él - ¿Qué no te haga qué? Si solo estamos hablando ¿Es lo que querías no? – Para mi suerte llegamos al piso. Salí casi que corriendo de ese elevador.
Entré a la habitación - ¡Camell! ¿Dónde estás? – Comencé a buscarla, pero al parecer no estaba en la habitación. Eso me ponía nerviosa, no queria quedarme sola con él, eso sería mi perdición.
-¡Addy! – Sentí que me llamó, me giré y… me agarro de la cintura me trajo hacia él y me dio un beso que realmente me hizo derretirme en sus brazos, era un beso tierno pero apasionado, intentaba soltarme, pero me agarraba con más fuerza trayendo más cerca de él, hasta que sentí que la puerta de la habitación se abrió.
Una voz conocida escuchó - ¿Qué están haciendo? – Fernando nos miraba sorprendido.
-No, no es lo que crees – Me apresuré a decir. ¡Diablos! Maldita mi suerte.
Jay lo miró – Fernando – Me tenía todavía agarra de la cintura, por más que luchaba porque me soltara – Puedo explicarlo – Sonrió – Esto es culpa mía, no pude calmar mis ganas de besarla, Addy me gusta tanto, que… se me dio la oportunidad de tenerla entre mis brazos y no la quise desaprovechar.
Iba a decir algo, pero en ese momento Camell salió del baño - ¿Qué pasa? ¿Por qué están todos aquí? – Queria morirme.
Me solté sutilmente del agarre de Jay y caminé hacia ella – Cariño ¿No quieres ir un momento donde Lucca? – Camell asintió y salió de la habitación dejándonos allí.
Hice que Fernando tomara asiento y Jay tambien imitó su acción. Quise alejarme lo más que podía de Jay, pero la vergüenza se me notaba - ¿Por qué estás tan roja? – Dijo Fernando, su labio se extendió formando una sonrisa.
No sabía que decir, así que Jay fue el que empezó hablar – Para ti no debe ser una sorpresa saber de mis sentimientos por Addy, sabes toda la historia – Yo abrí los ojos – Desde que nos conocimos, les conté a ti y a los muchachos todo – No entendía muy bien eso ultimo – La verdad no quiero que esto afecte a la agencia – Jay hizo unos segundos silencio – Puedo jurarte que he hecho un gran esfuerzo por esconder lo que siento por ella, no sabes cómo estoy haciendo el gran esfuerzo de controlarme y no salir a gritarles a todo el mundo que me muero porque me diga que sí, pero… - Otro silencio – Sé la posición que tiene ella ahora, le gusto, pero muy a pesar de eso, ella quiere sacrificarse por mi… Fernando – Jay se levantó – No puedo permitir eso, quiero demostrarle que podemos con esto, pero ella… sigue con la terquedad, sigue diciéndome cada vez que me acerco que debemos alejarnos, que lo nuestro no puede ser, me dice que debemos ser amigos – Bufeo – Como si yo pudiera hacer eso, la amo mucho Fer… sabes todo lo que pasé para encontrarla, no quiero perderla una vez más.
Arrugue el ceño ¿Me encontró? Negué con la cabeza, no queria preguntar sobre eso – Fernando, sabes lo que pienso y siento, mi cabeza está revuelta en estos momentos, te juro que no era mi idea que nos vieras en esta situación, pero a ti no te puedo mentir, tampoco puedo seguir mintiéndole a Jay – Tomé un poco de aire – Jay me gusta mucho, siento cosas por él, pero puedo asegurarte, que esos sentimientos no van a poner en peligro a la agencia – Miré con nostalgia a Jay – Aunque Jay diga que me va a demostrar todo eso que dice, mi posición sigue siendo la misma, así que, te prometo que esto no va a volver a pasar, por favor… no le cuentes a nadie.
-¿Qué dices? – Jay caminó hacia mí y me tomó del brazo - ¿No va a volver a pasar?
Jay iba a decir algo, pero Fernando lo interrumpió y de verdad que lo agradecí – No sé porque me están dando explicaciones cuando no las estoy pidiendo – Fernando se acercó a mí, he hizo que Jay me soltara – Sé la clase de mujer que eres y tambien tengo claro el esfuerzo tan grande que estás haciendo por no darles riendas sueltas a lo que sientes por el jefe – Fernando se alejó un poco – Sé que crees que haciendo esto es lo mejor, cuando ambos sabemos que la única que va a salir lastimada eres tu… y como aquella noche, vuelvo y te lo digo, la decisión que tomes o tomen la apoyaré – Caminó hacia donde se encontraba Jay – Jefe, sé toda la historia, y tambien sé la clase de hombre que eres, si realmente la amas e hiciste todo por encontrarla, cuídala mucho… sabemos lo mucho que ha sufrido ella y lo que le duele el sacrificio que está haciendo, aunque ella lo niegue creo que lo que dice no es lo que siente, solo lo hace para alejarte pero debes tener cuidado porque no puedes ser egoísta y debes tener claro que ella no está sola, ella tiene una niña que debe cuidar.
Tenía un nudo en la garganta, pero me obligaba a no llorar, tenía que ser fuerte con esto, no podía flaquear ahora.