Lo miré, me sentía miserable, sentía como mi corazón se hacía añicos, ver su mirada entristecida por mis palabras me dolió, Jay volvió acercarse a mí – Esta bien, entiendo lo que dices, pero antes de irme quisiera hacer algo – Yo lo miré confundida – Sé que no debo hacer esto, pero muero por hacerlo y antes de alejarme como me pides, y seguir con la relación que me pides que tengamos voy a… - Yo lo miraba sin entender a que se refería, esperaba a que siguiera hablando, que terminara lo que estaba por decir, pero él simplemente se adueñó de mis labios, tomó posesión de ellos como si le pertenecieran, su brazo rodeo mi cintura, me acercó mucho más a su cuerpo, el mundo se detuvo en ese mismo instante, no podía negarlo, queria que el tiempo se detuviera, no queria que ese momento acabara, no podía y no queria negarme a ese beso, así que, simplemente me dejé llevar, aun cuando le había mentido mirándolo a los ojos, deje que mis sentimientos se apoderaran de mí, sabía que sería el último beso que íbamos a darnos, así que queria tatuar sus labios en los míos.
Jay se sintió correspondió y profundizó mas aquel beso, nuestras lenguas se entrelazaban, jugaban entre ellas, mis brazos rodearon su cuello. Nos separamos para tomar un poco de aire, Jay me miró a los ojos, era como si me estuviera desnudando los pensamientos, en ese momento volví a mi realidad, y me separé rápidamente - ¡Por favor, no volvamos hacer esto! – Le dije un poco agitada - ¿Nos podemos olvidar de este beso tambien? Seamos buenos amigos – Sabía que estaba siendo egoísta, pero si no lo podía tener como hombre, por lo menos queria ser su amiga.
Jay me miró, vi como trago en seco, se acomodó la ropa – Esta bien Addy, hagamos las cosas como tú quieres – Dio la vuelta y salió de la habitación. Me quedé allí con una sensación que no lograba descifrar, sabía que lo estaba lastimando, yo tambien estaba dolida, pero era lo mejor que podía hacer por él, lo nuestro no podía ser.
Se me salieron las lágrimas de verdad él me gustaba, sentía que yo le gustaba sinceramente alguien después de mucho tiempo, pero como siempre la vida no quería verme ser feliz con alguien.
POV JAY
Al escucharla decir esas palabras me llene de frustración, esa mujer me estaba confundiendo. Me decía que no le gustaba, pero correspondía a cada uno de mis besos, al verla a los ojos, me decía algo distinto a lo que decía su boca, entonces ¿Por qué me decía eso? ¿Por qué si le gusto como ella a mí me pide que seamos solos amigos? ¿Amigos? – Una sonrisa irónica salió de mi boca – Como si pudiera solo verla como una amiga.
Llegué a mi habitación, me serví un trago de whisky y me senté en un sofá que había allí, esperé tanto tiempo por ella, la busqué por todo el mundo, moría por volverla a ver. Queria decirle muchas cosas cuando volviera a reencontrarme con ella, me sentí tan feliz cuando la vi aquel día, me llené de dicha cuando aceptó trabajar conmigo, sabía que la iba poder tener a mi lado todo el tiempo, cuando la vi triste aquella noche en el bar, corrí a consolarla como ella hizo conmigo aquella vez, al besar sus labios, todo dentro de mi vibró, me sentía como un niño pequeño. Di un largo suspiro y sentí que alguien tocaba la puerta - ¿Quién? Quiero estar solo – Volvieron a tocar – Resoplé - Pase.
-¿Por qué quieres estar solo? ¿Pasó algo? – Vi que era Fernando.
-No, no pasa nada, solo estoy algo ansioso – Le dije dándole un sorbo a mi vaso.
ÉL se acercó a mí - ¿Seguro? – Asentí con la cabeza - ¿Has visto a tú secretaria? La he estado buscando por todos lados.
Mi cuerpo se tensó al oírlo decir eso – No la he visto – Lo miré - ¿Para que la buscas? – Le dije serio.
-Calma – Me dijo con una sonrisa – Solo quiero que me ayude con unas cosas.
Aclaré mi garganta – No la he visto, me imagino que debe estar en su habitación – Él se dio la vuelta.
-Iré a buscarla – Me levanté de una.
-¿Qué? ¿Por qué harías eso? No se ve bien que un hombre vaya a la habitación de una mujer y estén solos allí – Fernando comenzó a reír.
-¿Qué te pasa Jay? No vamos hacer nada, además ya he ido allí, tranquilo ella no es mi tipo – Lo miré perplejo.
-¿Cómo que ya estuviste en su habitación? Dime ¿Por qué? ¿Qué estaba haciendo allí? ¿Yo porque no sabía? ¿Estuvieron solo allí? - Vi como salió de la habitación con una sonrisa en el rostro ¡Maldita sea! Esta mujer me está haciendo perder el juicio.
Volví a tomar asiento, otro sorbo de whisky, aceptaré lo que quiere, no quiero que se aleje de mí, la mantendré a mi lado, así sea solo como amigos.