Al otro día el hospital psiquiátrico había cerrado temporalmente debido a un huracán que se acercaba a la costa. La administración nos dio la noticia una mañana, explicando que, por motivos de seguridad, el personal que vive fuera debíamos tomarnos una semana de vacaciones. Aunque entendía la razón, no pude evitar sentir una punzada de decepción al saber que no podría ver a June durante ese tiempo.
Con el hospital cerrado y sin poder seguir con las sesiones, decidí aprovechar la oportunidad para visitar a mi familia. La Navidad estaba cerca y pensé que sería una buena ocasión para compartir con ellos, aunque mi mente estaba llena de pensamientos sobre June.
El viaje a casa fue tranquilo, pero mi mente no dejaba de dar vueltas. Cada paisaje que pasaba me recordaba a June, a su sonrisa, a nuestras conversaciones. Me preguntaba cómo estaría lidiando con todo esto, y me preocupaba que pudiera sentirse sola o abandonada.
Cuando llegué a casa, fui recibido con calidez y abrazos. Mi madre, siempre tan cariñosa, me envolvió en un abrazo fuerte y prolongado.
⸻Adam, ¡qué bueno que estés aquí! Te hemos extrañado.
⸻Yo también los he extrañado, ⸻respondí, sonriendo con sinceridad.
Las horas siguientes se llenaron de actividades familiares: ayudar a mi madre en la cocina, charlar con mis hermanos y jugar con mis sobrinos. Aunque disfrutaba de cada momento, una parte de mí seguía pensando en June. Me preguntaba cómo estaría, si estaría a salvo, si también pensaba en mí.
Esa noche, después de la cena, mi padre me invitó a dar un paseo por el jardín trasero. Era una tradición que teníamos desde que era niño, y sabía que quería hablar de algo importante.
⸻Adam, ¿cómo te sientes? ⸻preguntó, mientras caminábamos por el sendero iluminado por la luz de la luna.
Suspiré, sabiendo que no podía ocultarle mis preocupaciones.
⸻He estado mejor, papá. Hay algo que me tiene inquieto.
⸻¿Quieres hablar de ello? ⸻Su voz era suave y comprensiva.
Asentí, buscando las palabras adecuadas.
⸻Es complicado. Estoy enamorado de alguien, pero la situación es muy difícil. No sé qué hacer.
Mi padre se detuvo y me miró con una mezcla de preocupación y sabiduría.
⸻El amor siempre es complicado, Adam. Pero si estás dispuesto a hablar de ello, estoy aquí para escucharte.
Tomé una profunda respiración y comencé a hablar, sin mencionar a June por su nombre, pero describiendo mis sentimientos y las circunstancias que me habían llevado a este punto. Le hablé del conflicto interno, de la lucha entre el deber y el deseo, y de cómo me sentía atrapado entre dos mundos.
⸻Es como si una parte de mí supiera que debo alejarme, pero otra parte no puede soportar la idea de perder a esta persona, ⸻dije, mi voz temblando.
Mi padre asintió, escuchando atentamente.
⸻Adam, el amor es una de las fuerzas más poderosas que existen. Puede llevarnos a hacer cosas que nunca imaginamos, y también puede ponernos en situaciones muy difíciles. Pero lo más importante es ser honesto contigo mismo y con la persona que amas.
⸻Pero ¿y si seguir mi corazón significa poner en peligro mi carrera y su bienestar?" pregunté, mi voz llena de incertidumbre.
⸻Es una pregunta difícil, ⸻admitió mi padre. ⸻Pero creo que necesitas encontrar un equilibrio. Habla con ella, sean sinceros el uno con el otro. Juntos, pueden encontrar una solución que funcione para ambos.
Asentí, tomando en cuenta sus palabras.
⸻Gracias, papá. Realmente necesitaba escuchar eso.
Él sonrió y me dio un abrazo.
⸻Recuerda, Adam, que siempre estamos aquí para apoyarte. Y no importa lo que decidas, estamos orgullosos de ti.
Esa noche, mientras me acostaba en mi antigua cama de infancia, mis pensamientos seguían girando en torno a June y a las palabras de mi padre. Sabía que debía tomar una decisión, una que podría cambiar el curso de nuestras vidas. Pero también sabía que tenía el apoyo de mi familia, y eso me daba una sensación de fortaleza y esperanza.
Los días siguientes fueron una mezcla de emociones. Disfrutaba de cada momento con mi familia, pero no podía dejar de pensar en June. Cada vez que mi mente vagaba, volvía a la sensación de sus labios contra los míos, a la intensidad de nuestra conexión.
El día antes de partir, sentí un presentimiento extraño, como si no fuera a volver a ver a mi familia en mucho tiempo. Decidí pasar el día entero con ellos, creando recuerdos que me sostendrían en los días por venir. Ayudé a mi madre a preparar una gran cena, jugué con mis sobrinos y hablé largo y tendido con mis hermanos. Quería asegurarme de que todos supieran cuánto los amaba y cuánto apreciaba cada momento con ellos.
Esa noche, después de la cena, mi padre y yo nos sentamos junto a la chimenea. Habíamos hablado profundamente la noche anterior, pero sentía que aún quedaban cosas por decir.
⸻Papá, ⸻comencé, rompiendo el silencio. ⸻Quiero que sepas que valoro mucho nuestros momentos juntos. Siempre has sido una guía para mí.
Él sonrió, sus ojos llenos de orgullo.
⸻tú siempre has sido un hijo del que me siento increíblemente orgulloso, Adam. Sé que tomarás la decisión correcta, cualquiera que sea.
Nos quedamos en silencio, disfrutando de la calidez del fuego y de la compañía mutua. Sentía que estaba absorbiendo cada detalle, cada sonido, cada aroma, como si quisiera llevarme un pedazo de mi hogar conmigo.
A la mañana siguiente, me despedí de mi familia. Mi madre me abrazó con fuerza, sus ojos llenos de lágrimas. El huracán había pasado y no se había metido de lleno así que ya estaban reanudando labores para el día siguiente.
⸻Cuídate, Adam. Y recuerda que siempre estamos aquí para ti.
⸻Lo haré, mamá, ⸻respondí, mi voz quebrándose un poco. ⸻Los quiero a todos.
Mi padre me estrechó la mano y me dio un fuerte abrazo.
⸻Sé valiente, hijo. Y sigue tu corazón.
Con esas palabras resonando en mi mente, me dirigí a la parada de buses. Sentía una mezcla de tristeza y determinación. No sabía qué me depararía el futuro, pero estaba decidido a enfrentar cualquier desafío con la misma valentía y honestidad que mi padre me había enseñado.
Mientras el bus despegaba, miré por la ventana y observé cómo el paisaje se alejaba. Sabía que el camino por delante sería difícil, pero también sabía que no estaba solo. Con el apoyo de mi familia y la esperanza en mi corazón, estaba dispuesto a enfrentar cualquier cosa, y a luchar por el amor y la verdad, sin importar las consecuencias.