Adam estaba sentado frente a June en la sala de terapia, su mente girando con las posibilidades y los riesgos. Habían discutido sobre sus sentimientos, y ahora era momento de abordar lo que ambos sabían que era inevitable: la liberación de June. Sus ojos se encontraron, llenos de una mezcla de determinación y anhelo.
¿Era lo correcto? Él se estaba preguntando eso todo el fin de semana. Su reputación y su vida cambiará para siempre.
⸻Entonces ⸻June susurró ⸻¿Es posible que me saques de aquí?
⸻June, tenemos que planear esto cuidadosamente —dijo Adam, su voz baja y firme ⸻No es tan fácil, hay cámaras, guardias y seguridad personalizada en este hospital. Además de que te pusieron una inyección que inhibe tus poderes.
June asintió, su mirada intensa clavada en la de él.
⸻Lo sé, Adam. Pero necesitaré algunas cosas para recuperar mi poder antes de que podamos escapar. Estuve estudiando la formula y en efecto, me durmieron mi poder, pero se puede revertir ⸻Ella hizo una pausa, como si considerara sus palabras ⸻Necesito que vayas a mi antigua guarida. Allí encontrarás una capa color rojo vibrante, esta estará puesta encima de un sillón. En el huerto habrá solo una manzana cosechada de un color rojo oscuro que parece echada a perder, tráela.
Adam sintió un nudo en el estómago. La idea de adentrarse en el territorio desconocido de June lo llenaba de una mezcla de temor y emoción. Pero por ella, haría cualquier cosa. Se estaba metiendo en el mismo infierno por ella.
⸻Está bien. Dime dónde está tu guarida y lo que debo buscar ⸻respondió, su voz estaba firme a pesar de sus dudas internas.
⸻Se me olvidaba buscar algo más. Que no se te olvide un brazalete morado. Este está en el suelo, ya que el día en que me capturaron no pude ponérmelo ⸻Dijo June ya por fin recordando correctamente el ultimo elemento.
⸻Tengo mis dudas aún ⸻Dijo Adam pensativo ⸻¿No eres inmortal?
⸻Solo tengo magia, después de ahí soy una persona común. Dependo de la magia por completo para vivir bastante tiempo y ser más resistente.
⸻¿Cómo es que estás viva ahora? ⸻Dijo Adam maravillado.
⸻Suelo hacer mis pociones de alargar vida cada 100 años, justo cuando me atraparon me acababa de beber una, supongo que fue suerte, sino ahora estaría en los huesos ⸻Dijo June con un poco de risa.
June le dio instrucciones precisas sobre cómo llegar a su escondite. Una cabaña escondida en un bosque denso a las afueras de la ciudad, protegida por antiguos hechizos que solo ella conocía. Le explicó cómo desactivar temporalmente las protecciones y lo que debía buscar una vez adentro.
Adam escribió todo para que no se le olvide y June confirmó que estaba en lo correcto.
Esa misma noche, Adam se dirigió a la guarida de June. El bosque era oscuro y silencioso, con sombras que parecían moverse en la penumbra. Siguiendo las indicaciones de June, encontró la cabaña oculta entre los árboles. Desactivó las protecciones con cuidado, tal como ella le había enseñado.
Dentro de la cabaña, el ambiente era opresivo y cargado de una energía antigua. Adam encontró la ropa especial: una capa negra bordada con símbolos arcanos en hilo dorado. Luego, halló la fruta, una manzana podrida que parecía brillar aun así con una luz interna. Por último, el brazalete, un objeto de plata adornado con piedras preciosas violetas que irradiaba poder.
Con los objetos en mano, Adam salió de la cabaña y regresó a su casa, su corazón estaba latiendo con fuerza por la adrenalina.
Miró las cosas de June con más detenimiento y estas susurraban algunas palabras extrañas. Esto le daba miedo, pero ya llegaría el día de mañana.
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De vuelta en el hospital, Adam se reunió con June en su habitación. Ella observó los objetos con una sonrisa de aprobación. Estos estaban envueltos en una caja de provisiones, el hospital lo dejó pasar porque se camuflaban muy bien con ropa y alimentos.
⸻Lo hiciste bien, Adam ⸻dijo ella, sus ojos brillando con gratitud y algo más profundo ⸻Ahora, necesitaré una última cosa: un poco de tu sangre. Necesito recuperar mi fuerza antes de que podamos escapar.
⸻¿Qué? ⸻Exclamó Adam nervioso ⸻¿Por qué algo tan desagradable?
⸻Mi magia viene del infierno ¿Aún no habías aterrizado en eso? ⸻Dijo June con una risa divertida ⸻Antes de que tu mente colapse. Sí, existe “el demonio” Así que quédate tranquilo. Más adelante te puedo explicar cómo funciona mi magia. Solo será pocas gotas de sangre que tomaré con mis dientes.
Adam tragó saliva, consciente de lo que estaba a punto de hacer. Sin dudarlo, extendió su brazo hacia ella.
⸻Haz lo que tengas que hacer, June.
June tomó la muñeca de Adam y, con un gesto preciso de sus colmillos, hizo un corte superficial en el brazo de Adam. La sangre brotó, y ella la recogió en sus manos y la bañó en su brazalete. Luego, murmuró palabras en un idioma antiguo, y la sangre se mezcló con un polvo brillante de las líneas arcanas que ella tenía en su capa.
Mientras June bebía la mezcla, Adam sintió una oleada de energía oscura atravesarlo, como si una parte de su esencia se uniera a la de ella. Sus ojos se encontraron una vez más, y Adam vio el poder regresar a June, una fuerza tangible y casi aterradora.
Sin embargo, como tenía tantos meses sin magia, adaptarse será un poquito tardado, June se sienta ya que está un poco mareada y sus ojos se están tratando de acomodar a un color, a veces son negros, a veces son rojos y pocas veces morados. Todo en sus ojos pasa rápido.
⸻Nos veremos cuando pueda, necesito adaptarme a esto ahora ⸻Dijo June tratando de respirar bien, le costaba muchísimo ⸻Pero no te vayas sin darme un beso.
Adam se vendó como pudo la herida y le dio un corto pero apasionado beso. Ambos se despidieron con una mirada y June se fue.
La herida aún dolía, pero el dolor físico no era nada comparado con la carga emocional que llevaba. Había dado un paso irrevocable, no tenía un buen presentimiento.
Mientras se sentaba allí, intentando procesar todo lo que había sucedido, escuchó unos suaves golpes en la puerta. Antes de que pudiera responder, la puerta se abrió lentamente y sus compañeros de trabajo entraron. Sus rostros mostraban una mezcla de preocupación y curiosidad.
⸻Adam, ¿estás bien? ⸻preguntó Lisa, una de sus colegas más cercanas, con el ceño fruncido ⸻Duraste más de la cuenta en tus terapias hoy.
Adam se enderezó en su silla, tratando de adoptar una expresión neutral.
⸻Sí, estoy bien. ¿Por qué lo preguntas?
Sarah y los otros psiquiatras intercambiaron miradas antes de que uno de ellos, Pedro, señalara el brazo de Adam.
⸻Tienes una mordida en el brazo, Adam. ¿Qué te ha pasado?
Adam miró la herida, consciente de que tenía que pensar rápido. No podía decirles la verdad. No aún.