Un golpe de realidad.

1071 Words
— ¡Vamos Jane! — Se trata de Max Turner — ¿Max Turner?- abrió los ojos de par en par, sin poder creer en mi palabra. — Te dije que te sorprenderías.. — Pero... pero no puedes, sabes la fama que tiene en especial ese hijo de los Turner, ha sido blanco de múltiples escándalos por sus fiestas y las relaciones fallidas con demasiadas mujeres de la industria de la moda, ¿a caso no pensaste que eso más que ayudarte puede perjudicarte?- dijo seriamente. — Tranquila Angélica... no es para tanto, sé bien quién es Max Turner y créeme esto solo es un beneficio mutuo. — ¿Pero dónde quedará tú nombre si decide engañarte o aún peor juega contigo como suele hacerlo con otras mujeres? — Este no va a ser un matrimonio real Angélica, es solo un acuerdo mutuo que nos va a beneficiar a los dos. — ¿Y tú embarazo?, ¿se lo contarás? — No lo haré... tengo que pensar en mi bebé y sé que no se casará conmigo si se entera de mi embarazo. — ¿Estás consciente de que tú embarazo es un riesgo para tú nueva vida? — Ya lo sé...- suspiré- esto me da miedo Angélica, pero no hay otra solución. — ¿Y crees que tus padres estarán de acuerdo? — Mis padres, especialmente mi padre estará feliz de no tener que lidiar con esto. — Sí, creo que tienes razón. La charla fui interrumpida por el golpe de la puerta, Angélica se levantó y se dirigió a abrirla. — ¿Dónde está?- escuché la voz de mi hermano en la puerta y en solo segundos estuvo parado frente a mí. — ¿Andrews, qué haces aquí? — Sé que te fuiste de la casa y Angélica me dijo que habías venido, ¿está todo bien?, ¿por qué decidiste irte sin decirme nada?- preguntó con preocupación. — Andrews te agradezco por tú preocupación... pero estoy bien, ya no soy una niña y tengo que aprender a lidiar con mi propia vida. — Lo sé, pero no quiero dejarte sola, haz pasado por tanto... En ese momento una luz iluminó mi mente, mi hermano estaba parado ahí queriendo ayudarme y había algo en lo que podría servirme. — ¿Entonces quieres ayudarme?- mis ojos se iluminaron. — Claro- dijo él sin darse cuenta de mis intenciones. — De acuerdo... quiero que consigas información del hombre con el que estuve, todo lo que puedas conseguir. — No, eso no Jane. Es imposible- me dijo mirándome fijamente- sabes que si mi padre se entera, esto va a ser malo para los dos. — Dijiste que me ayudarías Andrews y quiero saber de quién se trata, tengo ese derecho... por favor- le supliqué con los ojos entrecerrados. Él me miró fijamente, notaba su duda y las ganas de ayudarme a la vez. — De acuerdo, pero esto va a ser un riesgo. Me levanté de mi asiento y lo abracé emocionada, pude sentir como los músculos de su cara se alargaron por la sonrisa en su rostro. — Te lo agradezco Andrews- le dije después del abrazo. — Te llevaré a un hotel, te quedarás ahí hasta que encuentre un departamento decente en el que puedas quedarte. — De acuerdo, tomaré mis cosas. Me dirigí hacia a Angélica quien nos observaba desde la puerta de la sala y le di un abrazo en agradecimiento.. — Gracias por todo lo que has hecho hasta ahora, te mantendré al tanto... por favor no se lo digas a mi hermano antes de que tome una decisión definitiva- le dije susurrándole, mientras ella asintió con la cabeza. Tomé mis cosas y al salir noté que la oscuridad de la noche quedaba perfecto en este lado de la ciudad. — Súbete en mi auto, me encargaré de que lleven tú auto al hotel, tengo que hablar contigo- dijo con seriedad. Al bajar las escaleras y volver mi mirada hacia atrás pude notar como Andrews y Angélica se despedían con un beso. Una tristeza profunda invadió mi corazón, pero por alguna razón no me atreví a llorar. Al subirnos al auto con mi hermano, él empezó a manejar dirigiéndose a la autopista. — ¿Y bien?, ¿de qué querías hablarme? — Mi madre está enferma. — ¿Enferma?, ¿a qué te refieres? — Tiene un tumor cerebral, hace poco que se lo detectaron y está empezando un tratamiento. — ¿Qué?, ¿por qué hasta ahora me entero de esta situación?- pregunté indignada. — Esto... esto pasó en tú proceso de recuperación- dijo el con nerviosismo. — Pero eso fue hace más de un mes Andrews, mi mamá debía haberse recuperado de eso. — Todos creíamos que así sería... pero el tratamiento no funcionó Jane. — ¿Y ahora?- mis ojos se empezaron a cristalizar. — Le van a realizar una operación riesgosa dentro de unos días. Mi corazón empezó a latir con fuerza, aunque mi madre no había sido precisamente buena conmigo, algo dentro de mí se estaba rompiendo. — ¿La única que no lo sabía era yo?- el dolor era aún más fuerte porque mi familia había decidido ocultarme esto y mi voz se quebró. — No fue personal Jane. No importaba lo que Andrews dijera, se sentía tan personal que mi familia me ocultara algo tan importante. — ¿Por qué ahora decidiste que debía saberlo? — Porque estamos preocupados por lo que pueda pasar Jane. — ¿A qué te refieres con preocupados?, Andrews mi mamá no va a morir- le dije muy molesta. — No lo sabemos, tenemos que estar preparados para todo lo que pueda venir. Él hablaba con una tranquilidad y frialdad a la vez, su mirada estaba pegada a la autopista y en ningún momento se le cortó la voz. ¿Ya no quería a mi mamá?, ¿cómo podía ser tan cruel y frío con la mujer que le había dado la vida? — Sé que piensas Jane, la relación con mi madre ha sido difícil para todos, pero tú tuviste la parte más noble de ambos, así que no espero que entiendas lo que siento y no, no es que no me duela, solo que lo tomo de una manera diferente. A veces me sorprendía la madurez con la que mi hermano tomaba las cosas, parecía ser que no dejaba que nada le afectara.
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