Una buena amiga.

1067 Words
Sin decir nada más se levantó y se fue, dejándome con ese pensamiento de casarnos muy latente, eso sin duda haría que mis padres me dejaran en paz de una vez por todas, ¿pero qué haría con mi embarazo?, nadie podía saberlo. Salí del café y al entrar en el auto me quedé analizando a dónde iría, estaba tan enojada con mi padre que sin duda no quería volver a verlo, al menos por un tiempo. Mi teléfono vibró en ese instante. — Andrews me contó lo que sucedió con tú padre, puedes venir si no tienes un lugar al que ir- unas lágrimas brotaron de mis ojos, ese mensaje era de Angélica. Sin pensarlo dos veces fui a su casa, una amiga era lo único que necesitaba. Al llegar me quedé estacionada fuera mirando su apartamento, la verdad me sentía algo avergonzada por traerle problemas. Había decido dar la vuelta cuando la vi parada al frente de mi auto con una mirada de compasión. — ¿A caso no pensabas salir de tú auto? — Yo... no te vi, pude atropeyarte. — ¿Entonces pensabas escapar? — No, por supuesto que no- dije muy nerviosa. — Tranquila Jane- dijo con calma- ven, te preparé un platillo delicioso. La seguí como una niña pequeña llena de ilusión por el platillo, estaba demasiado hambrienta para rechazar la oferta. Al entrar me envolví en un aroma delicioso, supe inmediatamente que venía de la cocina. — Wow... el aroma es delicioso- le dije perdida por ese exquisito aroma. — Y espera a que lo pruebes- me dijo ella entusiasmada. Me llevó de la mano hacia el comedor y me abrió una de las sillas para que me sentara, segundos después ella fue a la cocina y trajo una bandeja que se veía muy caliente, al ponerla en la mesa me di cuenta que se trataba de una lasaña de pollo con una decoración de hierbas muy finas en el centro. El olor era aún más espectacular de cerca. — Espero que lo disfrutes- me miró con alegría. Al dar el primer bocado me quedé encantada, sentí como si miles de fuegos artificiales explotaran en mi boca y di un pequeño salto de felicidad. — ¿Por qué nadie me había dicho que eres tan buena cocinando? — Es algo que había guardado como un secreto- contestó con una sonrisa. — ¿Por qué no te pones un restaurante?- pregunté sin siquiera pensarlo. — ¿Crees que soy tan buena para hacerlo? — ¡Claro que sí!, vamos Angélica, tienes que confiar en ti- le dije casi regañándola mientras ella me miraba con asombro. El resto de la comida fue muy bueno, seguimos hablando y riéndonos, como si nos conociéramos de toda la vida. Cuando terminamos yo me ofrecí a lavar los platos, pero ella no me dejó y empezó a recoger todo rápidamente, yo me levanté y como si se tratara de mi casa me dirigí a la sala y me senté en uno de los sillones. — Andrews me contó lo de tú embarazo- dijo ella por detrás. — ¿Están bien?- pregunté intrigada. — No lo sé... es algo extraño en realidad- dijo mientras se sentaba a mi lado. — ¿A qué te refieres? — Me cuesta mucho trabajo entender a tú hermano... ya sabes, respecto a las decisiones que toma y cómo afronta su vida. — ¿Se lo dijiste?- para estas alturas me había dado cuenta que Andrews tomaba muy en cuenta cómo se sentían los demás. — Sí, hablamos y me dijo que tratara de que eso no me afectara ni a nuestra relación... que hay cosas que él todavía no sabe cómo resolver. — Entiendo cómo se siente, mi hermano es un hombre que ha tenido que enfrentarse a mucho... solo dale un poco de tiempo. Ella me miró agradecida, como si mis palabras eran exactamente lo que necesitaba oír. — ¿Y tú cómo estás? ¡Wow! Esa pregunta resonó en mi mente, hace mucho tiempo que no la había escuchado de esa manera, ella no lo había dicho como una simple pregunta como cuando saludas a alguien, de verdad la estaba sintiendo. — La verdad es que no tengo idea de cómo me siento... o de cómo se supone que debo sentirme. — Has pasado por muchas cosas Jane... si estuviera en tú lugar creo que es justo cómo me sentiría también. Sé que va a sonar como una pregunta estúpida, pero ¿qué planeas hacer ahora? — Hay algo en lo que estoy pensando- suspiré. — ¿Quieres contarme en qué piensas?- preguntó con curiosidad. — En casarme- dije sin pensarlo demasiado. — ¿En casarte?- ella me miró con preocupación- ¿hablas en serio?- su mirada era extraña. — Ya sé que suena como una locura, pero creo que es lo que me puede ayudar a afrontar mi vida ahora. — ¿Cómo lo hará Jane?, perdón que te lo diga, pero no creo que sea buena idea salir de casa de tus padres para estar igual o peor de lo que estás ahora- me miró con mucha angustia. — Creo que no lo entiendes... de otra manera mi familia se verá perjudica por mi embarazo. — ¿Por qué te preocupa lo que pase con tú familia Jane? — Ellos son mis padres Angélica y han trabajado duro para llegar a donde están, una situación como la mía será sin duda el final de su carrera- dije serenamente- sé que al igual que te pasa con mi hermano te es difícil entender mis decisiones, pero no puedo pensar solo en mí. — Lo siento Jane... sigo juzgando a tú familia. Voy a tratar de que no vuelva a pasar, de verdad quiero que seamos amigas. Noté la sinceridad en su voz... había cosas que le salían naturales y al parecer no podía evitarlas. — ¿Crees que alguien va a aceptar que te cases con tú embarazo? — No lo sé... cómo sabes mi fiesta de compromiso fue una decepción para todos, pero el hombre con el que mi padre quiere que me case me propuso que lo hagamos a nuestra manera. — Jane ha sido un misterio... Andrews ni siquiera me ha dicho el nombre de tu prometido. ¿De quién se trata? — Te sorprenderá- hice una pausa y vi sus ojos llenos de curiosidad.
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