— ¿Te llevo a casa de tus padres?- preguntó luego de unos pocos segundos.
— No, ya no vivo con mis padres- le dije sin dejar de mirar la ventana.
— ¿Entonces vives en un departamento?, le diré a Iván que nos lleve, ¿dónde es?
— Estoy quedándome en un hotel mientras mi hermano me consigue un departamento.
— ¿Qué?, ¿hace cuánto?- preguntó casi enfadado.
— Llevo una noche ahí, no es para tanto.
— ¿Sabes que no puedo llevarte ahí verdad?
— ¿Por qué no?- pregunté con el ceño fruncido.
— Porque ahora mismo deben haber muchas personas queriendo saber cómo es nuestra vida antes del matrimonio.
— ¡Por favor Max! Más bien querrás decir sabiendo cómo tú lo llevas- le dije mirándolo fijamente.
— ¿Por qué no nos casamos ya?- preguntó cambiando de tema y dejándome sin saber qué responder- de esa manera tú hermano no tiene por qué buscar un departamento para ti.
— ¿Espera qué?, es... - antes de terminar la oración recordé al doctor diciéndome que es cuestión de tiempo que mi embarazo empiece a notarse y mi salida era el matrimonio- es una gran idea, así ambos tendremos todo seguro.
Él sonrió al escuchar mis palabras, mientras por dentro no dejaba de repetirme que esto era algo que tenía qué hacer.
— Haré los preparativos de la boda, encárgate de conversar con nuestros padres, ahora es lo que menos deseo- le dije con desánimo.
— Bien, yo me encargaré de eso- hizo una pausa y noté que volteó a verme- pero deberíamos empezar a vivir juntos, no quiero que sigas estando en ese hotel, de cualquier manera tendrás que venir a vivir conmigo cuando nos casemos.
— Bien, pero mis cosas están ahí, así que vamos por ellas.
Él me miró algo confundido, supongo que no esperaba que le diera luz verde a vivir juntos, pero era algo que iba a pasar tarde o temprano.
Cuando llegamos al hotel él abrió la puerta y me extendió la mano para que me bajara.
— ¿Es en serio?, ¿Mon' amaur?- dijo viendo al hotel.
— Es uno de los hoteles más bonitos de la ciudad.
— Y de los más románticos también- dijo en tono de burla.
— Yo no tenía idea- me sonrojé al instante, mi hermano había escogido el hotel, me preguntaba por qué precisamente ese ahora que sabía el otro lado de la historia.
A penas entramos todos a nuestro alrededor nos observaban, éramos como estrellas de cine, enseguida Max me tomó de la mano como si fuéramos la pareja más enamorada, noté cómo todo el mundo empezaba a tomarnos fotos.
— Esto no pasaba antes de que entraras a mi vida- le dije sin mirarlo- ahora entiendo a que se refería Angélica cuando hablaba de tus escándalos, todo el mundo está pendiente de lo que haces.
— Soy el más interesante en la familia, mis hermanos no tienen la misma suerte- bromeó.
— ¿Esto no es incómodo para ti?
— No, ya me he acostumbrado a estar muy cerca de los reflectores y las cámaras.
Al subir a la habitación empecé a guardar mis cosas rápidamente mientras él solo me observaba moverme de un lado a otro. Después de veinte minutos al fin había empacado todo otra vez.
Cuando bajamos las personas a nuestro alrededor empezaron a murmurar, sin embargo, nosotros no regresamos a ver a nadie.
Nos subimos al auto y sin decir ninguna palabra su chófer nos llevó.
Cuando estuvimos ahí me quedé asombrada, su casa era bastante grande, tenía dos pisos y unas ventanas enormes que permitían ver el interior.
La cocina relucía aún mirándola desde fuera, la luz era tenue y fuera tenía una piscina con un jardín de flores.
— ¿Aquí es donde vives?- pregunté algo desconcertada.
— Sí, desde hace dos años en realidad. ¿Qué esperabas?- me preguntó mirándome.
— Un departamento de soltero con nada más que una cama.
— ¡Auch!- se llevó la mano al pecho- ¿tan mal te parece mi vida?
— No he visto más que los escándalos en los que siempre te involucras.
— ¿Qué tal si cambiamos eso?- me dijo con un tono alegre- sígueme.
Sin decir nada más hice lo que me pidió y fui tras él, al entrar me quedé encantada con la decoración del lugar, para ser un hombre soltero que va en busca de mil mujeres tenía algo que se sentía como un hogar.
Me llevó al segundo piso, habían 3 habitaciones, una de ellas con un pequeño estudio que tenía un escritorio gris y varios stands de libros que me dejó fascinada.
— Esta es nuestra habitación- dijo abriendo la puerta de la segunda habitación, que tenía una cama bastante grande con dos mesitas de noche a los lados. Me quedé impactada cuando observé que dentro de ella había un espacio grande en el que había colocado un tocador de maquillaje y del otro lado un escritorio. Luego me mostró que había un cuarto especial para la ropa y los zapatos.
— ¿Nuestra habitación?- le pregunté después de que terminó de mostarme el espacio.
— Por supuesto Jane, el espacio en el que tendremos que estar juntos cuando mi hermana me visite.
— ¿Tú hermana?, ¿de qué hablas?, no tienes una hermana Max- dije muy segura de que conocía a su familia y a sus únicos hermanos, Cristian y León Turner.
— Es difícil de explicar- dijo él alejándose un poco de mí.
— De acuerdo, no voy a interferir en tus asuntos personales- contesté algo molesta.
— Te lo agradezco- ignoró mi malestar- de todas maneras nada pasará entre nosotros Jane, recuerda que esto no es más que un compromiso que vamos a llevar a cabo por el beneficio de los dos.
— Créeme que lo tengo muy presente Max, ni siquiera hace falta que me recuerdes por qué estoy haciendo esto.
Porque ni siquiera lo sabes- dije dentro de mí, a pesar de haber aceptado esta nueva vida me parecía una locura empezar a vivir con él.
— Te llevaré a la habitación en la que te quedarás hasta la boda- dijo saliendo.
Cuando la vi, me quedé asombrada de que fuera una habitación tan femenina, se notaba que era de otra mujer por el olor de la habitación y la decoración.