— Puede apagarlo- alcé la voz para que aquella mujer donde sea que estuviera me escuchara.
— En un minuto voy- escuché de regreso después de unos segundos.
Sentí muchas ganas de ir directo hacia esa mujer de la televisión y abofetearla por dañar no solo mi imagen si no la que mi familia se había esforzado en construir.
Después de unos minutos en propaganda el programa regresó.
— En breve una figura inesperada dando fuertes declaraciones- dijo la conductora.
La anciana regresó de la cocina con el control del televisor en la mano.
— Espere- le grité. Me quedé en shock al ver a Max sentado con una expresión notable de incomodidad.
— ¡Ay niña!- dijo entre risas nerviosas- me asustaste, pensé que querías que lo apagara.
— Sí... pero tengo que ver por qué ese hombre está ahí- señalé a Max en la pantalla.
— ¡Vaya que es muy guapo!- confesó.
— Es un placer tenerte aquí Max... y la verdad muy sorpresivo- su mirada repleta de deseo hizo que mi sangre hirviera de coraje, ni siquiera tenía la decencia de ocultarlo. Lo miraba como si deseara llevarlo a su cama.
— Creo que es oportuno aclarar ciertas cosas- su voz era seria, ni siquiera miraba a la conductora que seguía mirándolo.
— Es justo que estés aquí para defender tú postura, sabemos que Jane Smith no ha hecho más que engañarte- las lágrimas se me salieron, ya no pude contenerlas más.
— ¡Basta!- gritó fuertemente, una voz que hizo que la conductora cambiará completamente su expresión, se veía confundida- no te permitiré que hables así de ella sin siquiera conocerla.
Su confesión hizo que mi corazón latiera rápidamente, no entendía todas las emociones que estaba sintiendo, porque eran demasiadas a la vez.
— Es una mujer- se aclaró la garganta antes de continuar- excepcional. Lo mejor que la podido pasar a mi vida es que Jane llegara a ella... parece que se les ha olvidado a todos los múltiples escándalos en los que he estado involucrado todos estos años- miró a la cámara- drogas, mujeres, corazones rotos... todo a mi paso ha sido un desastre y cuando ella por proteger a su hijo comete un error se atreven a decir que es la peor mujer, se atreven a juzgarla como si nunca hubieran cometido un error- miró directamente a la conductora- no se imaginan por todo lo que ha estado pasando- sus ojos se llenaron de lágrimas que claramente no esperaba- ni siquiera yo he tenido la capacidad de darme cuenta lo mucho que le duele.
— Es una hermosa declaración- dijo el conductor viendo lo tensa de la situación- sin embargo, nuestro trabajo es ver lo obvio- concluyó con seguridad.
— ¿Qué se supone que es lo obvio?- preguntó Max muy molesto.
— La gran mentira de Jane Smith, ella engañó a todo el mundo... y sinceramente Max no entiendo por qué estás tan tranquilo sabiendo que vas a tener que criar a un hijo que no es tuyo si decides casarte con ella.
— Es la última vez que les permitiré hablar así de ella... el bebé que esperaba lo perdió hace poco y era nuestro- me llevé la mano a la boca sorprendida por lo que él sabía- el dolor que debe estar sintiendo sin duda no es nada comparado con lo que ustedes hacen... pero sé que no tienen derecho a juzgarla de ninguna manera- se levantó del asiento acomodándose la chaqueta azul que llevaba- no quiero volver a escuchar que opinan sobre Jane, de lo contrario me veré obligado a demandarlos por difamación y como saben yo nunca pierdo en eso.
El programa ni siquiera sabía de aire cuando Max decidió abandonar el lugar.
— ¡Vaya que la ama!- dijo la anciana con una sonrisa.
— ¿Disculpe?- pregunté mirándola pensando que ella se refería a mí.
— No conozco a esa señorita de la que hablan... pero puedo ver lo mucho que ese hombre la ama.
Me quedé en silencio por sus palabras, en este punto ni siquiera yo podía negar los sentimientos que Max sentía hacia mí.
— Y ella es muy afortunada, porque en mis 85 años he visto a pocos hombres dar la cara por la mujer que aman.
Me levanté de la silla apurada para salir.
— Señora lo que me iba a traer lo puede empacar por favor.
— Claro mi niña, debes tener pendientes... siento haberme demorado tanto.
— Discúlpeme que la haya hecho perder el tiempo- le dije con una pequeña sonrisa.
Ella se dirigió a la cocina y me trajo en pocos minutos una pequeña bolsa.
— Ve con cuidado y cuídate por favor- su mirada parecía muy sincera y antes de irme como si me conociera de toda una vida me abrazó- y no es necesario que pagues por eso, solo llévalo contigo.
Con empujones muy suaves me sacó de la tienda y cerró la puerta, con su mirada me alejé caminando de regreso a casa de Max.
En el camino de regreso mi corazón latía con más fuerza en cuanto notaba que estaba más cerca de llegar, me sentía nerviosa y por primera vez desde que perdí al bebé tenía un cúmulo de emociones positivas.
Al llegar lo vi ahí parado, fuera de la puerta, a penas me vio me sonrió pero no se acercó a mí. Yo me quedé inmóvil, tratando de respirar para que las emociones no me controlaran.
Esto va a salir bien- me repetí mil veces en la mente mientras caminaba despacio hasta llegar a Max.
— ¿Cómo supiste?- le pregunté algo confundida.
— ¿Cómo estás?- preguntó con sus ojos llenos de amor.
— Todavía no lo puedo asimilar- mis ojos se cristalizaron y mi voz se quebró- creí que no saldrías a defender a nadie en televisión.
— Aquí estoy y aquí estaré Jane... ya no quiero actuar como si yo- hizo una pausa cuando escuchó su teléfono, lo sacó y sin siquiera ver de quién se trataba lo apagó- no te amara, me parece una estupidez pretender que no quería esto desde hace mucho.
— ¿A qué te refieres?
— Jane Smith, ¿me harías el honor de ser mi esposa?- dijo mientras se incaba a mis pies.