Corazón entristecido.

1057 Words
— Así que ese es Max Turner, la verdad no es tan malo como todos dicen- se sentó a mi lado- se ve que tiene intenciones... ya sabes amorosas. — Ya lo sé... me confunde- dije dándole la espalda con una voz baja. — ¿Sientes algo por él?- posó su mano en mi espalda. — Lo pensé, pero después de nuestro encuentro...- dije algo avergonzada. — ¿Encuentro?- noté su sonrisa pícara- ¿estuvieron juntos? — Lo hicimos... pero fue mucho más desesperante de lo que crees. — ¿Desesperante? — Luego de eso- hice una pausa recordando el momento- él dijo que olvidáramos que eso pasó, ¿puedes creerlo? — Sí, en unas cosas definitivamente puede ser un idiota... ¿pero no me digas que cuando te trata así no lo ves con claridad? — La verdad a veces lo noto... pero no estoy dispuesta a sacarle con cuchara absolutamente nada Angélica. — Sí tienes razón, si él no decide intentarlo se pierde completamente de la gran mujer que eres. — Siento que no pude tener a mi bebé por ser una pésima madre incluso antes de tenerlo entre mis brazos. — ¿Por qué dices eso?- preguntó algo preocupada. — Incluso a solo un día de perderlo pareciera que no me importara. — ¿De qué hablas Jane?, te he visto llorar y hasta culparte por lo que pasó... te vi intentando de todo por el ser que ni siquiera conocías... te vi queriendo incluso dejar tu propia felicidad por darle la vida que tú no tuviste, incluso si eso representaba que te enfrentaras a alejarte de tú familia y a ser madre soltera. Te vi esperándolo con ilusión- ella se levantó de la cama y segundos después se arrodilló frente a mí agarrando fuertemente mi mano- esto no fue tú culpa, hiciste todo lo que pudiste con la vida que te tocó y admiro la fortaleza que tienes para no derrumbarte aún más... querer hablar de otras cosas mientras vives tu duelo está bien y para nada significa que fuiste o que habrías sido una mala madre. Inmediatamente después de eso me abrazó, sentí como mi corazón se desaceleraba, como si una paz inundara mi pecho, por primera vez sentía que sería una excelente madre sin importar qué. — Gracias Angélica, todo esto no sé cómo lo estaría superando sin ti. Me senté en la cama y limpié mis ojos, luego de unos minutos decidí levantarme y darme una ducha. — En una hora tengo la cita para el legrado, ¿me acompañas?- pregunté agradecida. — Por supuesto Jane, te veo abajo. Ella salió y me dio mi espacio, una vez que entré a la ducha me relajé y me permití llorar de nuevo, pero ya no pensando que habría sido una mala madre, si no porque sabía que ya no vería a ese bebé, porque lo había perdido. Una vez que salí de la ducha, después de algunos minutos noté que Angélica me había dejado algo de ropa para que estuviera más cómoda, un calentador color vino. Me cambié y me maquillé un poco, respiré antes de salir y me permití dejar ese dolor durante un momento. Bajé las escaleras y mi hermano me esperaba sentado en uno de los muebles de la sala. — ¿Cómo estás?- al mirarme noté que el ya sabía lo que había pasado. — ¿Así que ya sabes?- le pregunté con una voz triste. — Lo supuse, Angélica me dijo que no la estabas pasando bien... ayer minutos después de que te fueras del hospital Max me contó de tus dolores y estaba realmente preocupado cuando no contestaste tu teléfono... siento no haber estado ahí para ti- su voz se cortó cuando terminó la frase y corrió a abrazarme. — Es importante que estés aquí ahora. Había llorado tanto que ya no me quedaban fuerzas para seguir haciéndolo y no quería que mi hermano me viera así. Sentí que el corazón se me hacía pequeño, el calor de mi hermano me daba la sensación de que todo estaría bien. — Iremos juntos al médico, imagino el procedimiento que debes hacerte ahora. Me agarró de los hombros y junto con Angélica caminamos hacia el auto de mi hermano, me subí en la parte trasera y bajé la ventana para que el viento recorriera mi rostro. Cuando llegamos a la clínica algo no anda bien, habían muchas personas... como si estuvieran esperando que sucediera algo. Mi hermano se bajó del auto y abrió la puerta de atrás para que me bajara. Miles de reporteros se acercaron inmediatamente cuando me vieron fuera del auto, empezaron a tomar fotografías por mucho que Andrews quisiera impedir que no lo hicieran. — ¿Es verdad todo lo que hemos escuchado?- preguntó uno de los reporteros acercándose demasiado a mí.. Me sentí demasiado invadida, era la primera vez que los reporteros se acercaban a mí de esa forma. — Los quiero lejos de mí hermana, ahora- gritó Andrews atravesándose en medio de los reporteros con mucha angustia, mientras yo solo me quedé en shock por el momento tan desafiante. — ¿Es cierto que está embarazada?- gritó otro reportero desde unos pocos centímetros- ¿es por eso que decidió casarse de manera tan precipitada? — Según nuestra fuente el bebé que espera no es del señor Turner, ¿es cierto?, díganos de quién es señorita Smith. Todas esas palabras acababan con mi tranquilidad. Una tras otra... sentía como la poca estabilidad que me quedaba se desvanecía. — Súbete al auto Jane- ordenó mi hermano, cuando me vio inmóvil sin saber cómo actuar o qué decir. — No daremos declaraciones al respecto, es una falta de respeto. Por primera vez había visto a mi hermano explotar de la ira que sentía, Angélica me miraba desde el asiento delantero mientras agarraba suavemente mi mano, deseaba estar en un sueño. ¿Cómo había podido salir a la luz el secreto que había guardado?, ¿qué se suponía que haría ahora? Esta era la bomba de tiempo más grande que podía haber tenido conmigo, pero no esperaba que llegara de esta manera. Mi corazón latía rápidamente, mientras mi manos sudaban. Empecé a recibir mil mensajes de varios números desconocidos preguntándome a cerca del tema y por supuesto el mensaje que más me temía, el de Max.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD