Quitarme la venda de los ojos.

1045 Words
Tomé un taxi al restaurante, no tenía muchas ganas de conducir por el tráfico de la ciudad. A penas llegué una mesera me llevó a la mesa que ya tenían preparada para mi madre y para mí. — ¿Espera a alguien?- me preguntó amablemente. — Sí, a mi madre- le respondí con un tono de felicidad. — Perfecto, enseguida le traigo dos cartas para que pueda ver el menú. Caminó hacia la cocina y luego de eso mi vista se dirigió a la puerta de entrada, miré mi celular, eran cerca de las siete. Después de unos minutos mirando a mi alrededor tratando de controlar mis nervios observé como mi madre entraba con un vestido blanco bastante largo, su cabello ondulado y castaño llegaba hasta sus hombros, a pesar de sus 57 años lucía más joven y tenía un brillo despampanante. Su estilo de la moda era impecable, la experiencia de estar a cargo de varias tiendas la había llevado a tener un excelente gusto por la moda. La misma mesera la trajo a la mesa en la que me encontraba esperándola, mi corazón latía muy fuerte. — Hola mamá- le dije levantándome de mi asiento. — Jane- ella se acercó a mí, pero vi que su única intención era no quedar mal con la mesera que esperaba atenta a nuestro saludo para dejarnos las cartas. — ¿Cómo estás mamá?- un nudo en la garganta se formó con la mirada distante de mi madre una vez que la mesera nos dejó. — Muy decepcionada Jane- me miró fijamente- tú padre me contó lo de tú embarazo, así que hemos tomado una decisión. — ¿Espera, decisión?, es mi embarazo- le contesté algo molesta. — Pero es nuestra familia a la que vas a arruinar si decides continuar con eso. — ¿Estás hablando en serio mamá?, ¿nada más te importa?, porque no... esto no es por la familia, es por lo que vaya a decir el resto. ¿No es así?- mis ojos se cristalizaron. — Tú padre y yo hemos trabajado muy duro durante años y todo para qué Jane, para que tú lo arruines con esto- la voz de mi mamá sonaba fría, entonces me di cuenta a lo que se había referido mi hermano. — ¿Entonces te parece que este bebé va a venir a arruinar a la familia? — Por supuesto- su respuesta fue clara y distante. En ese momento ya no vi a mi madre con los mismos ojos, por fin me había quitado la venda que había llevado durante tanto tiempo y no estaba dispuesta a tolerarlo más tiempo. — ¿Y cuál es la solución para ustedes? — Que abortes, sabemos que no tienes mucho tiempo y es lo mejor para que puedas casarte, veremos que excusa poner para posponer tú matrimonio. Jamás me había dado cuenta lo calculadora que era. — ¡Suficiente!- grité mientras me levanté- no voy a volver a hacer lo que tú o mi padre quieran, la hija obediente ya no existe más. Quieren controlar mi vida y no voy a dejar que eso pase, he pensado incontables veces en cómo no arruinar a esta familia y jamás me he sentido tranquila. — Basta Jane, no te permito que me hables así, ¿a caso no ves que estamos en un lugar publico?- dijo indicando que todos a nuestro alrededor posaban los ojos sobre nosotras. — Sí mamá, lo sé, porque eso es lo único que te importa- me volví a sentar- pero no voy a pretender que seguimos siendo una familia, ¿sabes por qué vine aquí?- me tomé un momento para tomar un poco de agua- Andrews me contó lo de tú tumor y no sabes lo preocupada que estaba, quería que saliéramos porque me sentía culpable por no hacer lo suficiente, la cosa es que he hecho más de lo que he podido, incluso dejando mi felicidad de lado. Y ya no pienso hacerlo más, se acabó, y pueden querer deseredarme, pero pelearé por todo el trabajo que también he hecho dentro de la compañía. Mi madre me observó con algo de temor, sé que por su mente jamás pasó el hecho de que fuera yo quien me revelara, pero estaba tan cansada y no quería volver a sentir que mis padres tenían el control de mi vida, mucho menos ahora que otro ser dependía de mí. Me levanté de la mesa y me dirigí a la salida, mi madre ni siquiera pronunció una palabra, sin embargo, sentí como su mirada atravesaba mi alma. Cuando salí empecé a caminar para encontrar un lugar solitario, la noche estaba bastante fría y me sentía tan sola en medio de la oscuridad. Después de unos 15 minutos aproximadamente encontré un parque con una iluminación muy baja con unos bancos pintados de rosa, así que decidí sentarme y aliviar la carga que sentía en mis hombros. Las lágrimas empezaron a salir solas, mi corazón no pudo resistirlo más y se quebró en mil pedazos. Desde lo del accidente mi vida parecía empezar de cero, pero los rastros del pasado me alcanzaban a donde quiera que fuera, empecé a recordar la relación con mi madre cuando apenas era una niña, llena de miedo e incertidumbre. Un frío recorrió mi cuerpo al hacer memoria de momentos en donde mi madre prefería ignorarme o aquellos en donde su indiferencia y comparaciones eran mi diario vivir, a diferencia de mi padre yo no tenía buenos recuerdos de ella. Siempre había esperado que fuera diferente... si yo la veía así, no me imagino cómo se sentían mis hermanos. — No quiero volver a tener que sentirme así- dije entre sollozos y lágrimas. — No tienes por qué hacerlo- una voz que reconocía bien me rodeó con sus brazos cálidos y se quedó en silencio junto a mí, la sensación de bienestar empezó a hacer que me calmara poco a poco, mi sistema nervioso se relajó y al mirarlo a los ojos me di cuenta que no había dejado de mirarme desde que llegó- yo seré tú soporte y tu refugio cuando sientas que no te queda nada, solo tienes que confiar en mí. Después de esa confesión hubo un silencio que se sentía tan bien.
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