Destino despiadado

1138 Words
Cuando lo vi entrar por la puerta el mundo cayó a mis pies, sus ojos se cruzaron con los míos, hubo una pausa en el tiempo y en el espacio, en ese momento, la tierra dejó de girar, el destino se burlaba de mí, estuve tratando de escapar de esta situación por años y ahora lo había visto dos veces en el mismo mes. - Buenos días a todos los del equipo de investigación del museo nacional de Noruega … - empezó a decir, de ahí no pude escuchar más, solo veía como la gente se movía alrededor, como hablaba tan seguro y emocionado por estar aquí, de vez en cuando nuestras miradas se cruzaban y mi corazón se detenía por completo. Un tiempo después de explicar la agenda, la estrategia y como íbamos a proceder para la recolección de datos, nos dispusimos a salir para empezar cada uno con nuestra labor. - Lena – me detuvo por el brazo, yo cerré mis ojos en desaprobación del momento. - Hola Erin, no te esperaba por aquí, dejaste muy pronto Turquía – le dije en un tono que sonó más a reclamo. - Veo que no te agrada mi presencia- dijo a la defensiva. - No es eso, lo sabes muy bien – puse los ojos en blanco. - ¿Estas molesta conmigo por algo? - lo miré detenidamente un momento. - Contigo no, con la vida …- le dije con sinceridad. - Siento mucho aparecer en tu vida, de nuevo, ese no era mi intención – agachó la mirada en la última parte, sabía que mentía. - ¿Sabías que estaría aquí? – - Si – susurró él. - ¿Y la promesa que te hice hace años? – resoplé - Creo que me debería ir – le dije con tristeza, no quería, había trabajado mucho para poder estar aquí, lo deseaba, deseaba estar en este proyecto y ahora no podría. - No Lena, no lo hagas por favor – me detuvo del brazo para que no saliera. - Lo prometí – dije con lágrimas en los ojos. - Me divorcié hace unos años – dijo agitado y pasando su mano por el cabello, sus palabras retumbaron en mi cabeza y en mi corazón. - Ya no tienes que cumplir ninguna promesa – terminó de decir. - Aun así no creo que deba estar de nuevo a tu lado – le dije con tristeza. - ¿Por qué? ¿Aún sientes algo? – preguntó muy curioso. - Estoy casada y amo al hombre con el que me casé – le dije molesta. - Eso no te quita que aun tengas sentimientos por mi- Su mirada azul se tornó un poco más intensa. Sus pupilas se dilataron. - ¿Siempre fuiste tan ególatra? - - No soy ególatra Lena, soy sincero - - Erin, “el sincero” – le dije con sarcasmo. Entornando al aire mis dedos en las comillas invisibles. - Si Lena, en ese momento te dije que te quería y mis sentimientos no han cambiado, siempre fuiste muy especial para mí- Sus palabras eran cada vez más dolorosas, resonaban en el lugar, me recordaban estos años. Y allí me encontraba de nuevo destrozada, dándome cuenta que en todo ese tiempo no había logrado olvidar y me sentía fatal, por Daniel. Por tener aún estos sentimientos vivos en mí. - Solo… no te vayas, si quieres me voy yo – dijo con tristeza y decepción. - Tú eres el líder – le dije en un tono más suave, que él se fuera implicaba un retraso en el proyecto. - Tú eres también una parte fundamental del proyecto, lo sabes - Me quedé en silencio analizando la incómoda situación. - Si crees que podemos dejar nuestras cosas personales de lado y sacar este proyecto adelante, si no, yo me voy y que te quedes tú como líder – dijo Erin muy seriamente. Reflexioné un momento lo que me decía, la idea era tentadora, pero ambos éramos necesarios, tenía toda la bendita razón. - Trabajemos juntos – dije pensando que era la peor decisión que estaba tomando. - Gracias Lena – me sonrió tristemente. Solo le asentí con mi cabeza y salí de la carpa para empezar mis labores. - Te amo Lena – había contestado Daniel a mi mensaje. Lo llamé para indicarle que había llegado bien, que ya estaba todo listo para empezar, él también regresaba a su trabajo después de nuestra larga luna de miel y tenía muchos asuntos acumulados así que la llamada fue corta. - ¿Lena? – escuché a mi espalda. - Sí – giré en mis dos pies para prestar atención a Erin. -Siento interrumpir, vamos a preparar una excursión para ir a mostrarles lo que encontraron, tomar unas pequeñas muestras y trabajar aquí. ¡Te va a fascinar! - - ¿En este momento? ¿No es muy tarde ya?- - Solo iremos a tomar pequeñas muestras no trabajaremos mucho -  - Estoy lista en un momento - Él asintió con la cabeza y se salió de mi tienda, yo me cambié rápidamente el frío allí era más intenso, alisté mi equipo y salí, inmediatamente empezamos a caminar. - ¿Cuánto tenemos que caminar? –le pregunté agitada, tratando de alcanzar a Erin que iba a la cabeza del grupo. - Unas cuatro horas, hacia el norte – y me señalo la ubicación, también iba agitado, llevábamos como una media hora caminando y a todos nos costaba respirar. Lo miré detenidamente, tenía una sonrisa en el rostro, sonreí instintivamente. - ¿Extrañabas esto? – me preguntó al ver mi sonrisa. Lo miré profundamente, cómo podía leerme tan fácil. Incluso después de tanto tiempo. - Sí - Él sonrió nuevamente, e hizo un movimiento con su cabeza, sabía la respuesta desde antes de formular la pregunta. - ¿Cómo es la vida en la ciudad? – preguntó con curiosidad. ¿Se estaba divirtiendo con mi situación o realmente estaba interesado? - Nunca pensé que te llamara la atención la ciudad, deberías ir y mirar por tu cuenta – le dije divertida. Me miró con suspicacia – ¿Así de mal?- alzó sus dos cejas al hacerme la pregunta, sus destellantes ojos azules eran muy expresivos. Reí fuertemente - No Erin, no tan malo como parece, solo… - - ¿Monótono? – afirmó en la pregunta que me hacía. - Sí, bueno, allí no te encuentras barcos a diario como estos – reí a carcajadas de nuevo. Él me miró profundamente mientras reía, sus ojos brillaban, cuando me percaté me sonrojé y agaché la mirada, caminé un poco más lento para dejar que se fuera adelante. Y yo irme detrás lo más lejos que pudiese de él. Apenas era el primer día y ya estaba sumergida en aquellos recuerdos.
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