Cuando lo vi entrar por la puerta el mundo cayó a mis pies, sus ojos se cruzaron con los míos, hubo una pausa en el tiempo y en el espacio, en ese momento, la tierra dejó de girar, el destino se burlaba de mí, estuve tratando de escapar de esta situación por años y ahora lo había visto dos veces en el mismo mes.
- Buenos días a todos los del equipo de investigación del museo nacional de Noruega … - empezó a decir, de ahí no pude escuchar más, solo veía como la gente se movía alrededor, como hablaba tan seguro y emocionado por estar aquí, de vez en cuando nuestras miradas se cruzaban y mi corazón se detenía por completo.
Un tiempo después de explicar la agenda, la estrategia y como íbamos a proceder para la recolección de datos, nos dispusimos a salir para empezar cada uno con nuestra labor.
- Lena – me detuvo por el brazo, yo cerré mis ojos en desaprobación del momento.
- Hola Erin, no te esperaba por aquí, dejaste muy pronto Turquía – le dije en un tono que sonó más a reclamo.
- Veo que no te agrada mi presencia- dijo a la defensiva.
- No es eso, lo sabes muy bien – puse los ojos en blanco.
- ¿Estas molesta conmigo por algo? - lo miré detenidamente un momento.
- Contigo no, con la vida …- le dije con sinceridad.
- Siento mucho aparecer en tu vida, de nuevo, ese no era mi intención – agachó la mirada en la última parte, sabía que mentía.
- ¿Sabías que estaría aquí? –
- Si – susurró él.
- ¿Y la promesa que te hice hace años? – resoplé - Creo que me debería ir – le dije con tristeza, no quería, había trabajado mucho para poder estar aquí, lo deseaba, deseaba estar en este proyecto y ahora no podría.
- No Lena, no lo hagas por favor – me detuvo del brazo para que no saliera.
- Lo prometí – dije con lágrimas en los ojos.
- Me divorcié hace unos años – dijo agitado y pasando su mano por el cabello, sus palabras retumbaron en mi cabeza y en mi corazón.
- Ya no tienes que cumplir ninguna promesa – terminó de decir.
- Aun así no creo que deba estar de nuevo a tu lado – le dije con tristeza.
- ¿Por qué? ¿Aún sientes algo? – preguntó muy curioso.
- Estoy casada y amo al hombre con el que me casé – le dije molesta.
- Eso no te quita que aun tengas sentimientos por mi- Su mirada azul se tornó un poco más intensa. Sus pupilas se dilataron.
- ¿Siempre fuiste tan ególatra? -
- No soy ególatra Lena, soy sincero -
- Erin, “el sincero” – le dije con sarcasmo. Entornando al aire mis dedos en las comillas invisibles.
- Si Lena, en ese momento te dije que te quería y mis sentimientos no han cambiado, siempre fuiste muy especial para mí-
Sus palabras eran cada vez más dolorosas, resonaban en el lugar, me recordaban estos años.
Y allí me encontraba de nuevo destrozada, dándome cuenta que en todo ese tiempo no había logrado olvidar y me sentía fatal, por Daniel. Por tener aún estos sentimientos vivos en mí.
- Solo… no te vayas, si quieres me voy yo – dijo con tristeza y decepción.
- Tú eres el líder – le dije en un tono más suave, que él se fuera implicaba un retraso en el proyecto.
- Tú eres también una parte fundamental del proyecto, lo sabes -
Me quedé en silencio analizando la incómoda situación.
- Si crees que podemos dejar nuestras cosas personales de lado y sacar este proyecto adelante, si no, yo me voy y que te quedes tú como líder – dijo Erin muy seriamente.
Reflexioné un momento lo que me decía, la idea era tentadora, pero ambos éramos necesarios, tenía toda la bendita razón.
- Trabajemos juntos – dije pensando que era la peor decisión que estaba tomando.
- Gracias Lena – me sonrió tristemente.
Solo le asentí con mi cabeza y salí de la carpa para empezar mis labores.
- Te amo Lena – había contestado Daniel a mi mensaje.
Lo llamé para indicarle que había llegado bien, que ya estaba todo listo para empezar, él también regresaba a su trabajo después de nuestra larga luna de miel y tenía muchos asuntos acumulados así que la llamada fue corta.
- ¿Lena? – escuché a mi espalda.
- Sí – giré en mis dos pies para prestar atención a Erin.
-Siento interrumpir, vamos a preparar una excursión para ir a mostrarles lo que encontraron, tomar unas pequeñas muestras y trabajar aquí. ¡Te va a fascinar! -
- ¿En este momento? ¿No es muy tarde ya?-
- Solo iremos a tomar pequeñas muestras no trabajaremos mucho -
- Estoy lista en un momento -
Él asintió con la cabeza y se salió de mi tienda, yo me cambié rápidamente el frío allí era más intenso, alisté mi equipo y salí, inmediatamente empezamos a caminar.
- ¿Cuánto tenemos que caminar? –le pregunté agitada, tratando de alcanzar a Erin que iba a la cabeza del grupo.
- Unas cuatro horas, hacia el norte – y me señalo la ubicación, también iba agitado, llevábamos como una media hora caminando y a todos nos costaba respirar.
Lo miré detenidamente, tenía una sonrisa en el rostro, sonreí instintivamente.
- ¿Extrañabas esto? – me preguntó al ver mi sonrisa.
Lo miré profundamente, cómo podía leerme tan fácil. Incluso después de tanto tiempo.
- Sí -
Él sonrió nuevamente, e hizo un movimiento con su cabeza, sabía la respuesta desde antes de formular la pregunta.
- ¿Cómo es la vida en la ciudad? – preguntó con curiosidad.
¿Se estaba divirtiendo con mi situación o realmente estaba interesado?
- Nunca pensé que te llamara la atención la ciudad, deberías ir y mirar por tu cuenta – le dije divertida.
Me miró con suspicacia – ¿Así de mal?- alzó sus dos cejas al hacerme la pregunta, sus destellantes ojos azules eran muy expresivos.
Reí fuertemente - No Erin, no tan malo como parece, solo… -
- ¿Monótono? – afirmó en la pregunta que me hacía.
- Sí, bueno, allí no te encuentras barcos a diario como estos – reí a carcajadas de nuevo.
Él me miró profundamente mientras reía, sus ojos brillaban, cuando me percaté me sonrojé y agaché la mirada, caminé un poco más lento para dejar que se fuera adelante.
Y yo irme detrás lo más lejos que pudiese de él. Apenas era el primer día y ya estaba sumergida en aquellos recuerdos.