Perdida en mis pensamientos en busca de una solución para tan grande problema que arme, no me habia dado cuenta que habiamos llegado a casa, hasta que Fiodor bajo estampando fuerte la puerta y me exalte un poco al reaccionar. Bajé enseguida. –¡Espera! ¿A dónde vas? –le pregunté a gritos pero Fiodor me ignoró por completo entrando deprisa a la casa. Y dolió, su desprecio me dolió. ¡Estupida Nikita, siempre tomando malas decisiones! Nada te cuesta seguir sus órdenes. Nada. Entré a la casa e iba directo a buscarlo, sentía culpa y este sentimiento no es nada agradable te lleva a pensar cosas inexplicables, pero a pasar por la puerta Elliott enseguida me tomó como su prisionera por mis muñecas. –¿Qué mierda haces? –le pregunté confundida tratando de soltarme. –Hiciste molestar al jefe. No d

