Sabía que me amaba, eso no me sorprendió pero me encantó que se atreviera a confesarlo. –Sé como te trataban tus padres y desde ahora quiero que sepas que nadie podrá tocarte. Nadie. Solo yo, porque ahora si me perteneces por completo Nikita Fitcher. le comenté y de su mano besé. Ella sonrió. –Debería odiarte por lo de hace rato pero, por más que trato no puedo. Porque sinceramente te amo–tocó suavemente mi mejilla y me sonrojo–Ahora te pertenezco y quiero que sepas que estoy conforme con eso–confesó y mi corazón se alegró. Seguir mi corazón como que sí funcionó. [...] Luego de las confesiones con Nikita fui a vestirme para mi cita. Y aquí estoy entre mucha gente de traje y corbata que vinieron a probar suerte, estaba en unos de mis casino para finiquitar un importante trato. Las pe

