El negocio más importante.

1406 Words
Parado enfrente de la enorme ventana de vidrio que posee mi oficina miró hacia un punto incierto preguntándome si ¿el negocio se dio? Y en eso mi puto móvil sonó alterando cada nervio de mí cuerpo pero lo supe disimular muy bien, como siempre. –¿Ya tienes el encargo?–contesté, preguntando al instante al ver que era mi más fiel amigo y empleado Elioth. Aún me encontraba mirando ese punto incierto a través de la ventana pero esta vez solo espero su respuesta. –¡Sí! La entrega se dio a la perfección, señor Fiodor–contestó tranquilizando así mis detestables nervios. Exhale aire apretando mi mandíbula para retener una fortalecedora sonrisa que estaba a punto de salir. –¡Bien! –le dije–Término aquí unos asuntos y te veo en casa–colgué. Tiré mi móvil en el escritorio donde cayó haciendo un ruido fuerte, acomode mis manos en mis bolsillos y mirando todavía a ese punto desconocido, suspiré, al pensar que pronto la tendré bajo mi poder. Luego enseguida voltee para terminar lo que estaba haciendo minutos atrás. Me quité el cinturón, subí mis mangas y fui directo al sillón donde reposaba una de mis putas favoritas, Ángela. –¡Puede que esta sea la última vez que nos veamos, así que chupalo como nunca antes lo habías hecho! –le ordené con frialdad y ella asintió colocándose de rodillas, tenía que dejar salir toda mi energía, toda mi puta frustración antes de ir a casa. Ángela chupo, chupo y chupo hasta no poder más mientras de mí brotaba todo el placentero sudor… Sé lo metía lento y con suavidad en su boca mientras después lo absorbía fuerte y veloz «Así como me gusta» La agarré por su abundante cabellera mientras gemí un poco. Al terminar me miró con ojos de amor limpiándose un poco su boca, me abrocho el pantalón mientras del bolsillo saqué unos billetes de 100 euros. La miré fijamente con desprecio. –¡Pudiste hacerlo mejor! –le expresé tirándole los putos billetes al suelo, los cuales ella recogió. Le dije eso sabiendo que era la mejor mamada que me han hecho. Fui a mi escritorio, agarré mi chaqueta y mi móvil e iba directo a la salida cuando ella inocente y dulcemente comentó–¡Prometo hacerlo mejor para la próxima vez! – Me detuve en la puerta. –¡No habrá próxima vez! –tome aire–¡Por lo menos no contigo!–dije firmemente serio y salí rumbo a casa. Mi asistente Nelson entró a mi oficina al yo salir, pues aquí todos conocen bien su papel, me dirigí al ascensor y estaba full pero al verme todos se bajaron despejandolo así para mí. «Dios, Odio tanto cuando pasa esto ¡Debería mandar hacer otro!» Al estar en planta baja, subí a mi automóvil que me esperaba listo para llevarme a casa. –El pedido de las 3 ya fue entregado señor– me comentó Aaron mi ayudante, y quién va al volante. –¿Cómo quedó el cliente? –Satisfecho señor Fiodor, como siempre. –¡Eso espero! –puntualice. Y Aaron arrancó con velocidad, el camino fue algo largo y tedioso puesto que solo podia pensar en ella, me estaba preguntando ¿Qué debe pasar en este momento por su mente? **** Nikita Me bajo del auto como pudo pues no se la puse tan fácil y mientras batallaba con él, me colocó en una habitación muy elegante. –¡Quédate aquí! –me ordenó con desprecio y enseguida le escupí su asquerosa cara de criminal. Tenía un aspecto elegante, lo confieso, con traje n***o y corbata pero aún se le notaba la maldad y el despotismo en él. Vino a mí con furia por lo que hice e iba a darme una bofetada hasta que esa dominante y poderosa voz se escuchó. –¡Hazlo y se me olvidara que eres como de la familia, Elliott! –expresó elegantemente asperó y frio ese esculpido hombre de traje n***o, poseeía una dentadura envidiable y ni hablar de su adominales deseables. El sujeto que casi me golpeo, bajó de inmediato su mano y cara, volteó hacia el hombre esculpido y le respondió. –Lo siento señor, le prometo que no volverá a pasar– El hombre lo miraba fijamente con ganas de asesinarlo y juro que pensé que haría eso enfrente de mí , pues he visto a escondidas las películas que ve mi detestable e inhumano padre. ¡Dios! Mi corazón se comenzó a agitar por lo desconocido y el miedo se apoderó de mí haciéndome dejar salir absurdas lágrimas. –¡Eso espero! ¡Ahora lárgate! –le ordenó el hombre esculpido que minutos después entendí que era su jefe. El sujeto se marchó trancando las puertas de la habitación. Y él otro se fue acercando a mí sutilmente con una mirada malditamente seductora pero... mientras más se acercaba a mí, más me alejaba de él. Tenía miedo. Estaba aterrada, pensé que vendría a trabajar aquí, pues eso fue lo que me dijo mi padre y ahora estoy encerrada en una habitación con un hombre dos veces mayor que yo, ¿Como no asustarme, no? –No te haré daño–comentó y deje que se acercara–Tú piel es suave–tocó mi mejilla sin pena alguna–Simplemente eres hermosa–Dijo mientras cerraba sus ojos como si tuviera un orgasmo y lo empuje lejos de mí. Era tan aterrador, por un momento pensé que me violaría, no me sentí para nada segura. Mi respiración se tornó agitada junto a mí corazón, me resguarde en una esquina tomando una lámpara para evitar que se acercara a mí. –¡No vayas a hacer las cosas difíciles! –Dijo con despotismo y apretando fuerte su mandíbula, tal vez estaba conteniendo su ira.–Porque no quiero obligarte a nada–continuó diciendo. Él hombre había cambiado totalmente su temperamento conmigo, al principio fue algo amable y ahora es un maldito miserable, con todo el peso de la palabra. –¿Quién eres? ¿Por qué estoy aquí? –pregunté sin bajar la guardia, mi miedo aún se notaba, la lámpara que usaba de escudo así lo reflejaba. –¿Tú padre no te dijo? –preguntó molesto inclinando sus cejas de lo confundido que estaba. –Me dijo que vendria a trabajar de sirvienta–mis manos temblaban como todo mi puto cuerpo–Pero ya no estoy tan segura que eso sea verdad– El hombre quedó mudo mientras me miraba. Luego de un par de minutos, comentó. –Bañate. Vístete. Descansa. Y luego te traen la cena–se dió la vuelta y caminó hacia la puerta. –Yo no soy tu puta muñeca que le puedes decir que hacer, idiota–le grité, se detuvo al instante y vino hacia mí como fiera salvaje tomando fuerte y sin permiso mi mentón–Te salvas que eres preciosa–olío con fuerza mi cara–Porque de lo contrario ya te hubiese dado un tiro en la cabeza–dijo apretando fuerte mi menton, luego me soltó y termino de marcharse asotando un poco la puerta. Creo que se enfureció. Estaba hecha mierda, tenia temor y mucha tristeza en mí... Aunque no me sorprende que mi padre me haya vendido para ser una esclava s****l. Sí, porque estoy segura de que eso hizo aquí en Florencia es normal que sucedan este tipo de cosas ¿Por que...? ¿Por qué más estaría encerrada en una habitación de un hombre millonario y solitario? No, creo que para ser su sirvienta como mi padre me comentó. Mierda, nunca fui de su agrado ¿Por qué no lo pensé antes? A lo mejor porque creí que si tenía algo de aprecio por mi, pues mi madre cada noche entraba a mi habitación a acomodarme la cobija, imagine que eso era amor. Suspire. Derrumbada en el suelo con la mente revuelta y el corazón hecho pedazos, las lágrimas brotaban de mis ojos sin cesar y fue cuando me prometí dos cosas. 1.Que algún día haré que todas las personas que me humillaron paguen por su cruel trato y 2. No dejaré que nadie más me maltrate, desde hoy seré una nueva Nikita Fitcher. Y no pienso ser una esclava s****l, eso lo juro, porque antes prefiero la muerte.
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