Fiodor
“AAAAH... ¡MALDICIÓN!” –grité estampando una botella a la pared.
Estaba en mi despacho sintiendome el hombre más estupido del mundo. Nunca habia dejado que alguien me hablara así. ¿Qué digo? Más bien. Nunca antes nadie se habia atrevido de hablarme así ¡Demonios! Soy la puta bestia de estaba ciudad, se supone que todos deberian temerme ¿Por qué ella no lo hace?
¡Estoy que enloquezco!
Tengo una ira inexplicable, sí, inexplicable por qué no quiero matar a nadie solo quiero castigarme a mí.
¿Cómo ella puede causar esto en mí? ¿Tan rapido me he enamorado?
¡Maldición!
Pensé que solo me gustaba, nunca imagine que ella iba a causar estos sentimientos de proteger, amar y servir a alguien en mí. Nunca lo habia imaginado hasta hoy, aunque tengo que admitir que desde el primer instante que la ví supe que era extraordinariamente especial.
Suspire.
Tome un sorbo de mi champagne y luego sin pensarlo, sin planearlo, mi mano apreto con mucha fuerza mi trago haciendolo quebrar cayendo así miles de trozos de vidrio al suelo y en eso la puerta se abré haciendome voltear preguntandome ¿Quién mierda será?
–¿Jefe? –expreso Elioth, asentí mirandolo fijamente mientras un aire de alivio deje salir– El n***o llego–me notificó. Trague saliva y aprete fuerte mi mandibula, no me agrada nada “El n***o” pues todos saben que me quiere ver muerto para así quedarse con mi puesto en la mafia. Soy el numero uno y él es el numero dos, es obvio que quiera mi lugar, si estuviera en su posición planearia su muerte cada puta hora del día.
Suspire para relajarme.
No puedo verlo así, de seguro lo asesinaria apenas pestañara.
Arregle mi traje, acomodé mi reloj y posteriormente me dirigí hacia mi terraza donde me esperaba una no grata conversación. Mientras caminé hacia allá, Elioth estaba de tras de mí con otros tres escoltas bien armados para enfrentar cualquier inconveniente que se presente.
Camine impotente hacia donde estaba "El n***o" y al estar cerca de él me detuve firmemente serio, mi mirada estaba inclinada viendolo con desprecio mientras mis escoltas hacian lucir sus armas.
"El n***o" trago saliva haciendo notar sus nervios, mientras que dentro de mí solo rezaba que esto se terminara rápido para volver con mi fiera. Sí, con Nikita.
–¡Vaya! –se levanto de su asiento–Sí que te haces de esperar–comentó sarcastico para ocultar su nerviosismo.
Lo mire de arriba hacia abajo con desagrado.
Arruiñe más mi mirada–¡Dejate de estupideces! –dije con mucho desprecio–¿A qué vienes? –pregunte siendo directo. Una de las cosas que odio es que me hagan perder el tiempo y para lo que a mí me concierna ya estaba perdiendo mi tiempo y paciencia.
–¡Bestia! –manifestó fingiendo amabilidad, luego serio su cara inclinando sus cejas manteniendo así su mirada fija en mí.
Alce mi mano ordenandole que se volviera a sentar. –¿Dime? ¿Qué es lo que quieres?–volví a ser directo, cuando se trata de asuntos del trabajo soy así, es lo mejor.
"El n***o" se sirvio hielo,whisk y tomo un sorbo de su vaso.
–Anoche detuvieron una de mis embarcaciones–rabia reflejaba su mirada– Y era un pedido gigante como para dejarlo en el olvido–comentó conteniendo su ira. Lo podia ver perfectamente en su mirada.
–¿Qué insinuas?–pregunté tranquilo, sin quitarle la mirada de encima–¿Qué fui yo quién se lo robo? –dije colocando mis manos cruzadas al frente mostrando así autoridad. Mostrandole así a mis escoltas que estuvieran preparado para lo que sea.
Ellos asintieron colocando todos lass manos sobre sus armas de fuego.
"El n***o" se quedo inmóvil observando mi reacción ante el sutil reclamo, un silencio se apodero del momento, "El n***o" se quedo observandome detalladamente y luego de minutos entendío que no tenia nada que ver.
–Sé que eres la "Bestia de Florencia", sé como trabajas por eso sé tambien que no fuiste tú... Solo vine hasta aca para advertirte–se levanto–Ya con está son dos embarcaciones que he perdido, si no fuiste tú entonces... temo que hay un nuevo rival en el juego. Y por lo visto no sabes quién es–dijo y se marchó con sus cinco escoltas.
La cabeza se me calento al punto de querrer estallar con millones de preguntas sin responder, la ira me hizo enloquecer aún más que cuando Nikita me grito, saber que pudiera ver otro cartel en mi ciudad me llena de mucha inquietud ¡Demonios! Otro cartel aquí en Florencia significa que mi trono puede ser destronado muy pronto. Y eso no puede pasar.
Mi familia ha llevado el mando por decadas y yo no seré el primer D’ Alessandro que lo arruine.
¡Demonios!
Pensé que no volveria hacer esto, de hecho han pasado años sin tener que hacerlo pero... al parecer ha llegado el tiempo de dejarles saber a toda la ciudad quién manda en esta mierda. No puedo permitir que ese estupido cartel siga libre por mi ciudad y más cuando soy el puto Rey, la puta Bestia de Florencia...
–¡ELLIOTT! –grité fuerte, con rabia y autoridad.
Elliott vino a mí enseguida.
–Digame señor–expresó al llegar.
–Quiero saber todo sobre la cuidad, quiero saber quien entra, sale y hace negocios aquí. Necesito tambien toda la información que consigas de ese nuevo cartel, ya las quejas sobre las embarcaciones perdidas me preocupan–mire hacia mi frente para observar el paisaje con el inmenso mar, mis manos estaban en mis bolsillos–Y quiero esa información para hoy mismo–ordené y él asintió enseguida llamando a nuestro equipo de inteligencia que se hospedaba en el punto EJE de la ciudad, ellos son mis ojos y oidos aquí en Florencia.
Aún me encontraba viendo el inmenso mar que golpeaba la pared de mi balcón, trataba de pensar ¿Como fue que no me dí cuentas antes de que otro cartel estaba en circulación? Los reportes del mes pasado no me advirtieron nada y lo de este mes tampoco, las reuniones eran normales como siempre ¡Maldición! ¿Por qué no me entere antes?
¡Maldita sea!
Esta claro. Solo existe una explicación... Tengo un traidor en mí cartel.–pensaba y pensaba, y esa era mi unica explicación.
Aquí en la ciudad no hay una puta hoja que caiga sin antes yo enterarme, el traidor era mi unica explicación de no haberme enterado antes del nuevo cartel.
“¡¡VERONICAAA!!” –grité molesto y muy fuerte, la sirvienta vino a mí.
–Digame señor Fiodor–expreso asustada haciendo una alabanza al llegar.
–¿La joven comío? –pregunté al recordar unos de mis tormentos.
Veronica bajo la mirada. –No, señor. Boto la comida por la ventana, se rehuso a comer. Dijo que hasta que no sepa que hace aquí no saldrá de la cama–
Mi temperamento no estaba nada bien por las noticias que recibí, mi pulso se agito haciendo calentar de ira todo mi sistema, mi mandibula estaba apunto de hacer estallar mi dentadura mientras yo solo pensaba en castigarla.
Me empine la botella de vino que estaba aún en la mesa y luego me dirigí furioso y a toda velocidad hacia su habitación.
Nadie se comporta así conmigo, él unico que puede hacer berrinches y malcriadeces aquí soy yo y sin embargo no lo hago.
El largo pasillo hacia su recinto se me hizo eterno pero al fin habia llegado, abrí su puerta con autoridad dejando así mostrar mi furia. La ví en la cama dormida y me acerque deprisa a ella tomandola de su brazo izquiedo con fuerza poniendola así de pie frente a mí.
Se miraba asustada, pues trago saliva dos veces y sus rodillas no dejaban de temblar.
–¿Que crees que haces niñita? –fue lo primero que le exprese mientras no me dí cuenta que con mi fuerza la estaba lastimando– No me creas compasivo porque no lo soy, si alguien o algo no hace lo que quiero... solo apreto el gatillo y lo desaparezco–Dije pasando mi arma de fuego por su rostro.
Nikita.
Decidi dormir mientras digiero toda esta mierda, pero él llego y el sentimiento que pensé que nunca más iba a sentir en mí, salió; Miedo. Sí, en este momento que estoy enfrete de él tengo mucho miedo.
No escuche ninguna de sus palabras, así que lo escupí en su estupida cara y al instante un caliente ardor reposo en mi mejilla dejandome hacia caer al suelo. Él me abofeteo.
Baje mi rostro mientras tocaba el lugar donde recibi la bofetada, recorde mi casa y me arme de valor, mi padre me maltrataba, en el colegio hacian lo mismo. No permitire que este sujeto haga tambien lo mismo.
Lo miré con odio.
–Hazlo otra vez y te arrancare los huevos–le exprese casi en susurros mientras me levantaba–¿Que fue lo que dijiste? –preguntó con su voz seria y arrogante. Respire profundo y me puse de pie en frente de él –¡Hazlo otra vez y te arrancare los huevos! –le volví a repetir con mucha valentía.
Él me miró fijamente por unos segundos y luego se rio.
–¿Como se siente? –me pregunto.
–¿A que te refieres? No estoy jugando, hablo enserio te arrancare los huevos si me vuelves a golpear–le recalque porque al parecer no me tomo enserio. Su risa así me lo dejo saber...
Él volvío a reir pero sutil.
–Me refiero a... ¿Como se siente tener valentia? Porque sé que nunca antes la habia experimentado.
¡Y...! ¡BOOM! Todo en mí tomo pausa, me le quede observando, pues, lo dicho me habia dejado pensando... ¿Como supo él que nunca antes me atreví a ser valiente? ¡Mierda! ¿Como sabe usar las palabras correctas siempre? ¿Acaso es un puto Dios?
La situación se estaba volviendo tensa entre nosostros, mi respiración nuevamente se estaba agitando mientras que él me miraba con deseo... No le repondí, solo me quede muda observandolo fijamente mientras pensaba.
Los segundos pasaban y aún seguiamos ahí, mirandonos de frente... Yo solo podía pensar ¿En...? ¿Quién era este tipo? Y me imaginó que él solo pensaba en devestirme. Eso era lo que reflejaba su mirada.
Ibamos a seguir así hasta que un sujeto entro y nos hizo reaccionar.
–Disculpe señor–comentó el hombre y su jefe volteó. –¡Llego esto! –dijo y se retiro. Habia llegado una carta la cual él la abrió. La leyo con tal cuidado y seriedad que me preocupó.
–Bañate. Vistete. Maquillate, que vamos a salir–ordenó serio y guardó la carta en su bolsillo trasero.
Comenzó a irse e iba a responderle, pero sentí que no debia y más cuando mientras nos observabamos pude sentir una conexión entre nosostros.
–¡Hablo en serio! Bañate y arreglate–dijo al llegar a la puerta, luego iba a terminar de irse pero mi curiosidad se sobresalto con una pregunta, tal vez, estupida. –¡Espera! –él se detuvo–¿Cual es tu nombre? –pregunté.
Me miró serio y sin ninguna expresión en su rostro.
–¡Fiodor! –me respondio, y se escucho suave y delicado haciendo agitar un poco mi corazon. Sentí una vibración por todo mi cuerpo, juro que nunca antes habia experimentado esto pero se sintió bien.
Fiodor se marcho, y yo asentí a sus ordenes sin cuestionarlo, sin cuestionarme me fuí a bañar, a... Vestir y posteriormente a maquillarme.
Diganme estupida, pero quizas me he estado portando un poco mal... Fiodor no se ve tan mala persona a pesar que siempre tiene su cara de molesto. Además su fisico es de un actor porno, sexy y erotico. Tal vez, no debo de resistirme tanto a él.
¿Será que bajo mi guardia con él? ¿Sí...? ¿O... ¿ ¿No?
¡Dios!
No sé que hacer.