Mis manos están temblando y mi corazón está a punto de salirse de mi pecho. Un hijo. Sigo sin podérmelo creer. Rachel y yo vamos a ser padres. Esto cambia todo el entorno. Abro la gaveta de mi escritorio y saco el expediente del hombre que ha estado detrás de mi mujer. Mi equipo no ha podido dar con él. Lo han buscado hasta debajo de las piedras, pero el maldito es muy ágil y astuto. Es como si la tierra se lo hubiera tragado. ―Massimo, ¿qué piensas hacer ahora? ―giro la cara y observo a Antonio―. ¿Sigues empeñado en viajar a Estados Unidos y enfrentarte a Reeves? ―sigo aturdido con la noticia―. ¿Comprendes bien que eso es lo que él quiere? ―un bebé. Una familia―. Este tipo ha estado intentando sin parar a que muerdas el anzuelo ―sigue insistiendo Antonio, pero mi cabeza está en otra part

