Durante esa semana no tuve contacto con Sam ni su familia, estuve absorta en el trabajo en algunas de las entidades benéficas de mi padre, habían llegado niños nuevos y debía hacerles el plan alimenticio y controlar su estado físico junto con los médicos, como así también organizar la compra mensual de alimentos. Para año nuevo no tuve coraje de presentarme en la casa de mi cuasi hermano, por un lado, todavía no sabía cómo él había tomado mi pequeña intromisión en navidad y por el otro, estaba Sebastian, a quien no deseaba volver a cruzar. Unos días después decidí presentarme en la oficina de Sam, me anuncié y ante mi suposición de que se iba a negar verme, accedió a que pase. —Hola — saludo con precaución al entrar a su despacho. Era digno del mejor abogado de LA, amplio, muy iluminad

