Los días pasaron y no podía parar de pensar en que Sam estaba más cerca de lo que nunca creí, Luca se había metido en mi corazón de tal manera que me la pasaba viendo juguetes para regalarle. Para navidad no me aguanté y le compré uno hermoso tren eléctrico con sus vías, pensaba llevárselo a Sam a su oficina, pero si realmente quería acercarme a Luca y su padre también debía hacerlo con Blake. Así que con los nervios a flor de piel y el regalo en mis manos, la tarde de navidad me plante frente a la puerta de su casa y toqué el timbre. Fue el mismo Luca quien me abrió la puerta. —Emily!!! — grito emocionado al verme. Se lo veía precioso con su atuendo navideño, un suéter de lana rojo con un reno bordado y el pantalón de su pijama. —Luca, hijo, ¿Qué te dije sobre abrirle la puerta a ex

