Esperanza

2381 Words
Alguien había interrumpido en la habitación donde se encontraba Sebastiá, una mujer casi de sus edades, cuando los miró se vió confundida por un par de segundos. Se disculpó por haberse equivocado y se marchó deseándoles una buena noche, ambos agradecieron y le desearon lo mismo. [Estando en un hospital, no sabes realmente si tus palabras de buenos deseos ayuden de algo por lo que está pasando la persona, pero siempre son bien recibidas]. A Tiana no le pareció conocida la persona, pero en el momento que cerró la puerta su mirada se clavó en la de ella haciéndola sentir incómoda. Pensó que tal vez era por su aspecto demacrado, tal vez se veía igual que Sebastián de pálida. Además solo fue cuestión de unos segundos, así que intentó relajarse. Tiana propuso ponerle seguro a la puerta, pero recordó que era un hospital y no tenían seguro las puertas. -A pesar de recordar lo que nos pasó, -dijo Sebastián mientras hacía estiramientos de cuello- no estoy seguro de recordar lo que nos dijo Nerón -dijo sonriendo. -Me temo que tampoco sé si olvide algunas cosas -Tiana había cambiado la silla por otro mucho más cómodo y amplio, tanto que podía mantener sus piernas encima y cruzadas; sus calcetas eran negras con algunas abejas, Cosa que Sebastián le envidió. -Cuando Rosa nos atacó... Tiana no dejó que terminara la frase sin hacer un ligero latigazo con la cabeza hacia atrás -¿Nos atacó la abuela? -No babosa, Rosa -alzó la mano como si estuviera señalando a la persona mencionada en la habitación- la Rosa que atacó a Nerón en el pasillo de la casa. -Haaa... tú si te acordaste como se llamaba -sonrió- lo digo porque acabas de despertar prácticamente. -La que dijo que le llamarán Mi reina de almas... -¡A la madre! -Se llevó una mano a la frente- ¿enserio... como te acuerdas después de lo que te pasó... había olvidado de verdad el nombre ese? Quedó pensante unos segundos Sebastián. -Hay, ya no me acuerdo a que iba con eso -parpadeó varias veces para ordenar sus ideas- haber, Tiana. Sobre la luna roja, Nerón dijo que ese lugar está m*****o, embrujado, hechizado, como lo quieras llamar, el punto es que existe ese tipo de... cosas, y al parecer nuestra sangre, nuestro árbol genealógico es el responsable. Tiana solo se limitó a sentir con la cabeza. Sebastián quería tocar de verdad el tema. -Se supone que la abuela mintió sobre tener más descendencia -ambos callaron cuando escucharon el grito desgarrador de una persona, no supieron si era alguien herido... o alguien había recibido una pésima noticia-. Lo sucedido los había puesto un poco incómodos, Tiana se sentía suertuda al no haber experimentado la perdida de Sebastián, esa sensación hizo que se le humedecieran sus ojos. Limpió sus lágrimas tan casual para que él no se percatara. Por alguna razón que Tiana no entendió, Sebastián había callado al parecer por el grito [le hizo recordar el grito de Tiana cuando estaba herido, no importaba que estuviera inconsciente, él lo recordaba]. Así que ella sacó el nuevo tema. -Cuando desperté... al primero que vi fue a Jorge. Sí no mal recuerdo, me dijiste que él era un tipo de mercenario. Pues... te quedaste muuuy corto con la información. La noticia lo había dejado confundido -¿Muuuy... corto? ¿Sabés cuánto pague por esa información? -Espero y este bien tu... contacto. La expresión en el rostro de Sebastián era burlona -Jorge... no tiene otras cualidades más que servir a quien le ofrece más. Por eso siempre ha sido el perro fiel de la abuela. Tiana se inclinó para hablar más bajo, aunque sus voces eran casi susurros, la oración que estaba a punto de decir, quería estar segura y ser lo más precavida posible -Jorge... nació en el mundo de Nerón. Sebastián quedó perplejo. Por largos segundos ambos no quitaban la mirada del otro, Tiana nunca le dió una señal de estar mintiendo. Intentaba asimilarlo. -Él... Nerón dijo que todos estaban atrapados. -Sí. De hecho... hay más -Sebastián levantó una ceja al nuevo descubrimiento del tema- cuando Jorge me visito, que de hecho... llevó las misma especie de rosas que la de Nerón llevaba consigo, -divagó un momento-. En fin, después de verme, fue por la abuela. Debieron tardar, pero me dormí, desmaye, durmieron... lo que haya pasado, cuando volví a despertar, la abuela ya estaba aquí. Me dijo que yo te salve la vida... -¿Qué tú me salvaste? Es verdad, esa parte si no recuerdo, ¿que pasó... después de...? -Paso su mano frente a él asemejando la travesía de la espada. -Ah... bueno, Nerón me ayudó a sacarte de la casa. El clima sí que era diferente una vez que te... arrastre y atravesamos la reja, no sé cómo tuve fuerzas... pero te cargue en brazos y... Jorge apareció en un carro. Pero no te salve la vida con eso. La abuela al parecer permitió que Jorge explicara cómo es que te salve... de la nada, dos hilos rojos aparecieron saliendo de mis brazos... no sentí en ningún momento dolor u otra molestia. Fue así que mi sangre te mantuvo con vida hasta llegar al hospital. Desencajó el rostro. -Y... ¿Qué no se dieron cuenta de ese fenómeno... ¡no tan casual en el hospital!? -Al parecer, este hospital está acostumbrado a este tipo de cosas... qué por cierto, el dueño del hospital es Jorge. -¡¡¡¿¿¿Qué???!!! -Después de esa demostración, la abuela dijo que Jorge había nacido bajo la luna de Lilith. Y antes que se me olvide, dijo Jorge que él pagaría todos los gastos, que no debemos preocuparnos ni mucho menos devolverle nada. -¡¡¡¡¿¿¿¿Qué????!!!! ¡¿Cómo que nació bajo esa luna roja?! -Como lo escuchaste. -No se si estoy mareado por mi condición... o por la noticia -dijo casi en un balbuceo. De hecho... -miró a Tiana de reojo- eso explica... -¿Qué? -Dijo impaciente ya que Sebastián no había terminado la frase. -Yo se lo que me pasó... y se muy bien mi condición, es más, debería saberlo... pero no siento dolor alguno en este momento, es cómo sí nunca me hubiese atravesado una espada. Debería estar revolcandome de dolor, inmóvil y estoy seguro que mi mente no estaría al cien... Pero es por ti que estoy así. Tiana se recostó y giró un poco la cabeza tratando de entender [como un cachorrito]. -Recuerdas que dijo que espera a Lilith, alguien pelirroja y ojos del mismo color. -Sí, y nadie es pelirrojo hasta el momento en esta familia. Y valla que estamos bien mezclados. -Sí lo hay. -¿Qué... y quién es? -Su curiosidad hizo que se volviera a inclinar hacia adelante. -Eres tú, Tiana, tú eres Lilith... a la que ha estado esperando Nerón desde hace mucho. ~ Verónica seguía esperando que Nerón volviera a repetir lo que ya había oído con anterioridad. Su camisa ya estaba desgarrada, pero él no intentó por quitarla con agresividad [no tenía ganas de pelear], así que solo tomo sus muñecas con cautela, miró a Verónica con destellantes ojos peculiares de ella, y la fue alejando de él tratando que lo soltara al mismo tiempo. Le funcionó, aunque Verónica mantenía sus manos como las garras de un águila a punto de sujetar a su presa. -¿Y... Qué, porqué no... porqué seguimos aquí, porque no la detuviste? -Estaba muy confundida y su aspecto no cambiaba, Nerón la seguía sujetando de las muñecas. -¿Cómo esque no te diste cuentas que era ella? ¿Tenía oculto se cabello? ¿Una peluca? ¿Un sombrero? -No. Cuando sintió el dolor... la perdida de Sebastián... su cabello es castaño oscuro... y no cambió hasta el momento que las nubes dejaron atravesar la luz roja de la luna, fue ahí donde su cabello y ojos cambiaron a un tono... un tono rojo, muy hermoso rojo. Cuando la vi, sentí... empatía. Verónica no le comprendió. -Sentí su desesperación... tristeza... confusión... todo lo que ella estaba pasando en ese momento por... -Cabisbajeó su cabeza- por él. Solo quise que se sintiera bien, pero lo único que pude hacer fue sacarlos de aquí. La vida de Sebastián estaría en sus manos una ve que cruzarán la reja, fue lo que a mi parecer en ese momento era lo mejor para ella. Ni siquiera noté que me sentencie al hacer eso. Verónica intentó decir algo, pero sintió la garganta hinchada de coraje, así que solo se quedó con la boca abierta. Nerón intentó bajar sus brazos aún sosteniendo los de Verónica, pero la fuerza de ella en ese instante sobrepasaba el suyo. -¿Qué tú...? -Dijo con mucha tranquilidad, pero estaba muy tensa- ¿Qué tú, te sentenciaste? ¿Solo tú...? -Ciñó las cejas- pobrecito, Nerón. Ha estado él solo encerrado en este mini mundo eterno sin Sol -dijo sarcástica y con una sonrisa malévola- lamento que ¡tú estadía aquí!... No sea tan a tu gusto. Lamento que cada brisa que sientes sea fría en casa momento. Lamento que tus paseos sean interrumpidos por la eterna luz roja cuando la luna de Lilith nos envuelve para recordarnos en casa momento que estaras j****o eternamente. Lamento que no admites que en tus años de adolescente ¡fueras un perro en celo que le dabas alas a toda mujer que cruzaba su mirada con la tuya! -Dijo ya con seriedad- lamento no advertirle a esa ¡bruja! que no se fijara en ti. ¿Para que iba a hacer eso? ¿Para que desgastarme una vez más? ¿Pero sabes? De haberle dicho, de haberme tomado la molestia... una molestia que solo tomaría menos de un minuto tal vez... ¡Tal vez ese minuto no se hubiera convertido en un infierno! ¡Yo y muchos más estamos atrapados aquí por tu culpa, no tenías derecho en decidir solo! -Sus ojos se cristalizaron- ¡no tenías... derecho! -dijo casi sin voz! Verónica logró que Nerón se sintiera culpable, [como muchas veces se sintió, hace mucho]. Las manos de Verónica se convirtieron en puños, Nerón no puso resistencia y bajo sus brazos para que Verónica pudiese desahogarse como quisiera. Pero solo dejó caer sus puños sobre el pecho de Nerón. En un instante se sintió agotada, estaba encima de él, con sus puños recargados aún en el pecho, su cabeza agachada dejando caer su cabello a sus costados -Todo este tiempo, luche... luchamos para algún día ser libres, teníamos esperanza que apareciera Lilith a reclamar su luna de nuevo. Tanto tiempo esperamos, y cuando supimos que Rosa era la última de su sangre... ambos nos hicimos creer que algún día este mundo se expandería hasta darle la vuelta al mundo... mi esperanza había muerto... pero con esa absurda idea, la esperanza volvió... luego se volvió a ir cuando vi en cementerio con las tumbas vacías... Y me volviste a dar esperanza... y me la acabaste de... no de retirar, la destrozaste... -Lo miró a los ojos llena de lágrimas en el rostro- ya estoy cansada, Nerón. No quiero esperar a que nos ataquen esos muertos... -Levantó su mano derecha y volvió a abrirla como una garra de águila- muchas veces te lo he pedido, y una vez más lo haré... sí no me aniquilas, yo te aniquilaré. Nerón suspiró ante la irritante platica que dijo Verónica, pero siempre que decía las cosas incorrectas terminaban peleados y destruyendo todo al rededor, y Nerón no iba a permitir que destruyera esa escasa y diminuta estadía que contrabajo consiguió gracias a siempre llevarse bien con la línea de sangre de Lilith. -Ya entendí que tus esperanzas han subido y bajado... y me temo que volveré a subirla. Algo me dice... que ambos volverán, Tiana y Sebastián. Verónica no le creyó. -Lo sé, tampoco tengo pruebas... pero siento que ella volverá... tal vez tarde años -los ojos de Verónica se abrieron por completo- ¿pero sí ya pasamos por mucho, que te cuesta esperar un poco más? -Nerón conocía a la perfección a Verónica, sus arranques de ira no duraban mucho. -¿Qué te parece sí... mientras llega, nos divertimos con los muertos? -¿Me tomas por estúpida? -¡De acuerdo, quédate aquí. Yo iré a darme una vuelta y saber dónde se esconden y que tan malo es este nuevo problema? Verónica lo miró. Se quitó de encima de él y se puso de pie... Lo miró unos segundos más, mientras observaba como le había dejado la camisa. -Sabes que no te dejaré ir solo -dijo con capricho. Nerón le sonrió al verla tranquila. Dió unos golpes en sus piernas y se levantó -entonces vamos a darle la mano al diablo -dijo mientras le pisaba muy despacio los dedos del pie a Verónica- bien nos lo decían de niños... no jueguen eso del diablo... porque algún día se les va a aparecer -dijeron los dos. Antes de su ir los escalones Verónica llamó su atención. -Cuando la viste... a Lilith... eso que dices, fue lo que te hizo sentir? -Sí. -Supongo que... tal vez tengas razón. Tal vez hiciste lo mejor ayudando a Sebastián. Puede que nos ayude en un futuro por agradecimiento. O por culpabilidad. Ambos sonrieron y salieron del cuarto secreto. -Faltan pocos días para que termine julio. No pierdo la esperanza que sepamos algo de ellos -Nerón observó la ventana rota- pero primero arreglaré esto. -¿Y como son... son amables? -Veronica le hubieran encantado haberlos conocido. -No tuve mucho tiempo con ellos... pero me parecieron que sí lo son. -¿Crees que se obsesionen contigo... cómo lo hizo Rosa? -Dijo en tono burlón. Nerón solo suspiró. -Eso sería bueno... sería excelente. -Le brillaron sus ojos. -Espero no vengan... con ese afán. -Nerón miró los daños en el pasillo. -¿Crees que conozcan a Jorge? -Verónica entendió que la pelea fue fenomenal, lo que costaría construir sería la escalera. -Por lo que sucedió... más les vale. -Dijo amenazante. En ese momento, y sin saber el porqué, Verónica sintió e imaginó con sus palabras salir de ahí para vengar a Lilith y a Sebastián. Eso le hizo sonreír.
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