Verónica tarareaba una melodía dando pasos danzantes sobre el pasto con sus pies descalzos... el aire era fresco, y el ciento acariciaba todo su cuerpo haciendo ondular sus ropas, su falda blanca aunque estaba desgastada [porqué así le gustaba] le indicaba hacia donde iba el viento, la blusa negra que llevaba era su favorita, la dejaba sentir cierta libertad inexplicable.
Mmm... Mmm... Mm... Mm...
Y entre las paredes,
Mi escencia estará,
Y entre los libreros,
Los cuentos hallarás,
Saliente de tu voz,
Mi nombre te hará recordar,
Que entre tus brazos,
Jamás me tendrás,
Mmm... Mmm... Mm... Mm...
Pero entré las estrellas...
Interrumpió su canción cuando vió de lejos el vidrio roto del estudio. Se detuvo a mirar un agujero un poco profundo, siguió el rastro maltratado del jardín hasta la casa. Esa área era la única parte con daños.
Podría ser que no tuviera más de un día todo ese desastre, pero la tierra indicaba otra cosa.
El peculiar aroma a tierra húmeda infesto el lugar, pero había otro olor que no detecto al momento.
«Por lo que pasó aquí, debe ser sangre mezclado con tierra. Y ya pasaron bastantes días de esto» pensó.
Dejó de cantar y tararear, supuso que Nerón no debía estar de humor. Él jamás permitiría que la casa y sus alrededores estuvieran en ese estado.
Hecho un vistazo al árbol de jacarandas, no tenía daño alguno. «Menos mal, no dañaron mi árbol».
Sus pisadas pasaban por encima del vidrio que seguían regados en el jardín, crujían pero el ruido no era tan fuerte, hasta que entró al estudio, con cada pisada que daba no solo se oía el crujir, se rompian haciendo mucho ruido en ese pequeño espacio lleno de silencio.
Nerón estaba recostado en el pequeño sillón, tenía su brazo cubriendo los ojos. No se había percatado de la presencia de Verónica.
Era obvio que no estaba bien, y que quería estar solo. Tenía mucha curiosidad de lo que había sucedido para que estuviera así. Pensó en retirarse y regresar después.
Verónica inhaló muy profundo, pero incluso lo hizo despacio y en silencio.
-¡¡¡¡¡Nerón!!!!! -[Decidió mejor quedarse]. Su grito hizo retumbar el poco vidrio que quedaba en el ventanal, haciendo que estos terminarán por caerse;
Nerón cayó al suelo como si sus brazos aferrados al sofá fueran a sostenerlo; sus ojos posaron en ella, estaban irradiando odio; un odio tan profundo por Verónica... [Es más, en ese momento no había odiado algo o a alguien como lo estaba sintiendo en ese momento].
Verónica se aguanto la risa [deseaba incluso tirarse al suelo para reír]. Con paciencia y mucha dificultad, estiró la comisura de su labio, solo esa pequeña sonrisa temblorosa pudo sostener...
-Ya llegué. -Dijo muy tranquila y sonriente.
Nerón tenía los ojos rojos, no iba a tolerar su actitud.
-Antes que empezemos a pelear... -Dió un sutil brinco en el escritorio para sentarse, tomó algo debajo de su muslo que le hacía incomodarse. Al tomarlo se dió cuenta que era un pequeño pedazo de hueso. Observó el lugar, no sólo Nerón había peleado, eso era lo de menos, la cuestión era el porqué no había arreglado el lugar, como era de costumbre.- Siempre tienes muy pulcro el lugar... -Miró de nuevo el pequeño pedazo de hueso- Si no me equivoco... tiene años que no te pregunto esto. ¿Que pasó?
Nerón seguía en el piso recargado en el sofá. La pregunta de Verónica lo distrajo del odio que había tenido hace un instante.
-Primero... di lo que tengas de decir. Después te digo lo que pasó. -Volvió a tomar asiento.
-Tú primero. -No era negociable para Verónica, estaba ansiosa por saber que había pasado.
Nerón se limitó a inhalar muy profundo. Pero cayó fácilmente a su petición. Tampoco tenía ganas de pelear, era más un cansancio emocional.
-En resumidas palabras... Rosa, tiene aún descendencia.
-¿Rosa? La loca que quiere que le digan... -Miró al techo intentando recordar-. ¿Qué estupidez quiere que le digan?, era algo como patético..., ¿mi reina de almas? -Levantó su labio superior al disgusto de lo que acababa de mencionar-. No sabía que tenía hijos. -Se cruzó de brazos decepcionada por la inútil información que le dió.
-No esa, Rosa...
Verónica entre cerró los ojos unos segundos.
No sólo dejó su boca abierta, también sus ojos se plasmaron como platos y dejó caer sus brazos un poco. Un minuto después recupero la compostura. -Esa broma debe pasar la crueldad, Nerón.
-No es broma. Estuvieron sus nietos aquí.
-¿Cómo que, sus nietos? -Manoteó el aire por la noticia - ¡¿tiene nietos?! -saltó del escritorio y dió un par de pasos hacía él- ¡Rosa... tiene nietos! -dijo mirando a la nada- no... Nerón no es posib... bueno quiero que sea posible. Jamás... no tenía idea... ¿Cómo supiste? -dijo mientras cubría sus mejillas con las manos.
-Estuvieron aquí. Y ellos me lo dijeron.
-¡¿Estuvieron?! Osea, que alguien los lastimó -sus ojos amarillos brillaron, y su cabelleras comenzaba a flotar, pero fue interrumpida velozmente por Nerón.
-No. Estuvieron aquí... bueno... ¡Haaa! -Se llevó una mano a su cabeza para peinar hacia atrás su cabello. -Ellos quedaron atrapados en el cuarto secreto... pensé que era Rosa, pero... que sorpresa me llevé cuando los vi, y supe que eran sus nietos... -Observó que Verónica ya estaba calmada- se llaman Tiana y Sebastián.
-¿Tiana? -Dijo apenas susurrando-. Es posible que ella...
-Sebastián, fue herido en la pelea que tuve. Fue atravesado por la espada de un derretido.
-Al parecer, hicimos muy mal trabajo. No deberían existir. -Divagó en su comentario.
-Tal parece que se unió con Rosa... la de aquí.
-Eso explica porque desapareció tanto tiempo. Sus espadas... no sólo son fierro desgastado, tienen un ácido muy macabro... -Veronica se mordió el labio inferior, temía la respuesta a su pregunta-. ¿Crees que muera? Porque supongo que los sacaste de aquí.
-Sí, logré sacarlos... pero no tengo idea sí sobrevivió, o que tan grabe esté.
Verónica miró hacia el jardín, podía sentir el viento tan frío que siempre estaba presente, un ave n***o con destellos fluorescente entró al estudio y se posó en el hombro de Nerón.
-¿Traías noticias?
-Sí... -Volvió a divagar un poco- de hecho, son pésimas noticias... bueno, iban a ser pésimas, pero comparando lo que has dicho... que cosas digo... traigo pésimas noticias.
Nerón se limitó solo a suspirar cuando se recargó en el respaldo del sofá. Relajó todo su cuerpo para oírla.
-Como sabemos... todos los presentes de este infierno -extendió sus manos al aire- este mundo, se agranda cada año. Sin falta, desde el primer aniversario -sonrió con malicia [era más bien de satisfacción]- muy poco, pero se expande casi tres metros. Bueno, yo andaba, casualmente por los fines de este mundo -engrosó la voz- hacia el Norte para ser un poco más precisos, me percaté de que había más espacio. Mucho más espacio... muuucho espacio extra.
Nerón entrecerró los ojos, se incorporó y cruzó sus dedos apoyando la barbilla en ellos.
-Este mundo, se expandió más de un kilómetro. Tenía muchas preguntas y dudas... pero ya salieron las respuestas.
Nerón quedó pensante.
-Aun no termino. -Comenzó a jugar con la punta de sus pies balanceándose- ¿recuerdas... qué cuando éramos niños, jugábamos a Dale la mano al diablo?
-Sí, en el cementerio del pueblo.
-Bueno, pues ese cementerio a quedado dentro de este mundo.
Nerón no tuvo expresión alguna. No veía el problema en eso. Era más importante el hecho de que se expandiera el lugar.
-Pues resulta... que todas las tumbas están vacías.
Esa noticia dejó impactado a Nerón.
-Sí resulta que los muertos ya son parte de este mundo, y que al parecer ha nacido un nuevo clan. ¿Cómo vamos a lidiar con los muertos? Y si esa leyenda, ese juego de Dale la mano al diablo es verdadera... no se tú... pero a pesar de tantos años... me cagué de miedo cuando vi los huecos en el cementerio. Dudo que podamos ganarle a los no vivos. Yo venía prácticamente derrotada, ¡Es más... venía cantando del miedo que aún sentía! Tenía esperanza de que me dijeras que podríamos con ellos... pero la expansión del mundo y los muertos... -Quedó en silencio unos segundos- no sé si todo esto podrá estar a nuestro favor.
-Dale la mano al diablo... descuida Verónica... a estas alturas, te aseguro que nosotros somos el diablo.
-Me disculparas, pero difiero en eso. Porqué sí lo fuéramos, ya habríamos podido salir de aquí. Hablando da salir de aquí... crees que.. ¿Tiana se llama verdad? -Nerón asintió- crees que ella sea... quién nos pueda sacar de aquí.
-Te contaré con detalle lo que pasó en la pelea, pero primero preparemos algo de comer. -Nerón se levantó y fue directo al muro detrás del escritorio, pulsó los botones correctos para que se abriera la puerta, le cedió el paso a Verónica y ambos bajaron al cuarto secreto.
~
La enfermera se esmeró en despertar a Sebastián de lo que sería su última cirugía. Cuando abrió los ojos fue más fácil enfocarla que escucharla, se sentía aturdido y desorientado. Se impactó un poco al ver todos los aparatos que lo rodeaban y las intravenosas; por un instante un escalofrío recorrió todo su cuerpo.
Sentía que faltaba algo.
La enfermera tomó su pierna sutilmente para volver a hablarle.
-¿Sebastián, cómo se siente?
Su voz hizo que la mirara con precaución, algo en el tono de sus ojos verdes lo alertó haciendo que su respiración se acelerara al igual que sus latidos.
-No se preocupe, Sebastián. -Se percató de sus latidos, debía ser por la confusión que estaba experimentando-. Ya está mejor y estable. -Le sonrió- iré por el doctor para que pueda aclararle su situación. ¿De acuerdo?
Con mucho esfuerzo solo se limitó a bajar la cabeza para afirmar. Una vez que la enfermera salió del cuarto, se arrepintió de su ausencia cuando sintió reseca la garganta.
Intentó recordar porque estaba ahí, ¿que había sucedido?, ¿porque se sentía tan mal?
Comenzó a agudizar su oído, comenzaba a reconocer pisadas y camillas en el pasillo, familiares recibiendo indicaciones aparentemente de una doctora. Una canción apenas audible, y el llanto de un bebé.
«Acabas de nacer, ¿verdad? Siento que nombre empezará por la letra D... o quizás T...». Volvió a escuchar el fuerte llanto del recién nacido, «Tienes fuertes pulmones, así que estoy seguro que empezará con T... cómo el de Tania». Sus ojos se abrieron de más al recordar todo y con detalle. Un dolor fantasma apareció en su costado y el grito de Tiana volvió a retumbar en su mente.
-Tiana... -dijo casi inaudible incluso para él. Se quedó con la boca abierta al pronunciar su nombre cuando tocaron tres pequeños golpes en la puerta. «Los doctores no tocan... ¿O sí?» pensó.
No supo que sentir cuando su abuela entró, le dirigió las buenas noches sin saber realmente que hora era. No tenía ganas de hablar con ella, así que solo se le ocurrió una cosa.
-Se que preguntar en estas situaciones si estás bien no van... -Le dirigió una sonrisa calida- pero... ¿cómo te sientes, cariño?
Sebastián se le quedó viendo, intentando incomodarla [más por haberlo mandado días cercanos a julio, a pesar de que estuviera enferma la abuela en ese momento]. «Como se nota que ya estás bien» pensó y se dió cuenta que su mirada no funcionaba... pensaba que con esa incomodidad se retiraría aunque fuese para dejarlo descansar, pero no fue así. Así que prosiguió con su idea.
-Perdón... -Dijo algo cansado, la boca la tenía seca y de verdad quería tomar agua, pero no quería su ayuda por el momento- pero no tengo porqué responderle... a alguien que no conozco.
El semblante de Rosa reflejo remordimiento, intentó decirle algo, pero era obvio que no era el momento. Así que prefirió retirarse.
-Usted... -Llamó la atención de su abuela al pie de la cama- ¿sabe si alguien afuera se llama, Tiana? Es un familiar.
Rosa asintió, se sintió en ese momento un poco aliviada el saber que no había perdido del todo la memoria.
-Le... llamaré de inmediato -le sonrió de nuevo.
«Eso quiere decir que Tiana está bien. Me pregunto... sí habrá descifrado algo de lo que ocurrió en la pelea. Le debemos la vida a ese Nerón».
El doctor había entrado casi después que Rosa, por las preguntas que le realizaba a Sebastián, era lógico que le había dicho que perdió un poco la memoria, aunque su respuesta fue que era normal que pasara, no duraría mucho su falta de memoria. Todo el tiempo que estuvo el doctor, junto con la enfermera que vio al despertar, su abuela se había quedado en el marco de la puerta, en ningún momento dijo o interrumpió en algo.
Al retirarse todos, Tiana se asomó a la habitación; Sebastián tenía la parte superior de la cama un poco alzada, lo suficiente para que tomara agua sin problema alguno, él le sonrió y movió la mano para que entrara.
Tiana cerró la puerta para poder hablar con él a gusto, lo estaba esperando por días. Se sentó a su lado y acercó su mano a la de él dándole un pequeño golpecito en su mano.
-Aunch...
-Ni tú te la crees... estas bastante anestesiado.
-Fue un auch... del alma. Compadecete de un enfermito.
-Idiota. Tardaste en despertar.
-Oye... no creas que es fácil mantenerse vivo después de ser atravesado por una espada.
Tiana lo miró con asombro.
-Me sirves más agua, ¿por favor?
Tomó la jarra y vacío el agua en el vaso de plástico que vió. -No esperaba que recordaras... nada. -Dijo mientras le daba el baso.
-Pues te diré un secreto, -dio un sorbo- que maravilla de agua cuando tienes sed... La abuela casi casi me levanta rozando su mano sobre mi mejilla, con un beso en la frente y susurrando que me ama.
Tiana se hecho a reír. [Rosa nunca mostraba esas actividades, al menos que estuviera muy enferma].
-Al enfermera, de ojos verdes... debiste haberla visto.
-Sí, es la que de hecho te ha estado dando tus cuidados... y tus baños.
-Gracias, por la innecesaria información. Bueno, desperté y fue la primera persona que vi, y al ver sus ojos, recordé a la mujer que atacó a Nerón.
-¡Carajo! En serio, no esperaba que recordaras todo después de lo que te pasó. Yo desperté peor que tú.
-Bueno, si te soy sincero, recuerdo lo que nos pasó. Más no recuerdo lo que me acaba de decir el doctor.
-¿Enserio?
-Sí... ahorita me lo resumes... pero en lo que estaba. Después de que despertara, y fuera a buscar al doctor la enfermera, no tardó en entrar a la abuela... Y creeme que no tenía ganas, ni humor ni lo que puedas imaginar en entablar una oración siquiera con ella. Así que fingí no recordarla.
Tiana sonrió con malicia.
-Ya cuando se iba, le pregunté si había alguien afuera llamada Tiana... que era un familiar. Debo admitir que su mirada estuvo a punto que me doblegara a decirle que no era cierto.
-Eres un cabrón. -Dijo aún con su sonrisa-. ¡De lo que tenemos que hablar! -se llevó sus manos a la cabeza-. Perdón -susurró- ya no debemos hacer ruido, ya es noche. ¿No te sientes cansado, no quieres dormir?
-Son las dos únicas cosas que no siento. Ya me siento bien, y como dices... De lo que tenemos que hablar, es mejor que sea de noche, así no será tan fácil que entren visitas, solo enfermeras y doctores.
-Independientemente... de la pelea -estiró sus brazos- lo que me enteré, estando aquí en el hospital.
-¿Independiente...? ¿Qué no te diste cuentas en la pelea?
-¿Darme cuenta de qué?
~
Nerón y Verónica estaban viendo el último capítulo de la segunda temporada de Alquimia de almas.
Verónica había quedado fascinada, no dejaba de alargar y analizar todo.
Nerón había regresado de la cocina con dos bolsas grandes de papas e hizo un comentario que dejó anonadada a Verónica. Ella lo tomó de la camisa y cerró su puño a tal grado que sus uñas atravesaron la tela.
-¡¡¡¡¿¿¿Qué, estás seguro???!!!! -El color amarillo de sus ojos eran intensos, ni ella misma sabía que emoción era la que estaba experimentando.