Pastel de chocolate

3093 Words
Tiana veía como de su boca se expandía el vaho, quería que de igual forma el sonido de ayuda se expandiera así, pero solo las gotas de lluvia eran audibles; solo las gotas hacían ruido, ella no pronunciaba ningún sonido, y por momentos se aferró que esos golpeteos en el suelo era el latir del corazón de Sebastián. Un dolor punzante en la nuca interrumpió el sueño de Tiana; estaba segura que jamás había sentido un dolor así. «¿Esto es una migraña? Es insoportable» entre el dolor y el sueño, no le permitieron entender dónde estaba, trató de darse masaje en la nuca pero no disminuía en absoluto, tuvo que incorporarse al sentir náuseas. Una vez sentada, agachó el cuello para respirar profundamente en repetidas ocaciones. No quitó el dolor pero al menos ya no sentía esos golpes punzantes. -Que horror... quienes padecen seguido de migraña. No tenía idea... -Miró la sábana sobre sus piernas, estaba sola en una habitación amplia; había una puerta semi abierta, era un baño con regadera, la luz del sol comenzaba a cubrir la habitación. La cama no era normal y a los costados había ganchos para colgar bolsas de suero, u otros medicamentos- ¿un hospital? Pasó sus dedos sobre el interior de sus codos para estar segura de no estar conectada a un suero. Intentó sentarse en la orilla de la cama, pero el cuerpo le dolió; aunque no más que la migraña. Cerró los ojos para volver a respirar profundamente ya que sus pequeños movimientos hicieron volver a sentir los golpes punzantes de dolor en la nuca. Escuchó la voz de alguien pero fue inaudible para ella; a pesar de estar en la misma habitación. Abrió los ojos con gran esfuerzo, lo suficiente para ver quién estaba de pie en la puerta. Tardó en distinguir quién era. Intentó saludar a Jorge, pero el dolor y la resequedad en la garganta fueron suficientes para no querer decir nada. Jorge entendió de inmediato su condición. Tiana escuchaba solo palabras claves a todo lo que Jorge decía; no, ahorita, pastilla, acuéstate, suero, ahorita, mejor. Tiana jamás sintió en que momento Jorge le había puesto una intravenosa para colocarle suero. Comenzó a tener sueños, algunos irrelevantes que no recordaría. Estaba comiendo un pastel grande de chocolate ella sola, intentaba mirar con trabajo la pantalla para seleccionar una película, no le molestaba el viento del jardín; de vez en cuando quitaba una flor de jacaranda que había aterrizado encima del pastel. Trató de apagar la luz, pero no había ninguna pared con el interruptor, pero algo encima de ella se movió sutilmente, las nubes pasaban a cubrir el sol, dejando salir la luna; todo al rededor oscureció, era la penumbra perfecta para ver la película, ya no recordaba cual había puesto, pero lo dejó así, era difícil seleccionar una en la pantalla. Cuando miró sus manos se percató que se había ensuciado de chocolate: algo raro comenzó a pasar al rededor, miró la luna y de ella comenzó a escurrir sangre, miró de nuevo sus manos, y el chocolate de sus manos se había convertido también en sangre; sus manos y gran parte de ella estaban manchados de sangre; el lugar se tornó rojo, se levantó del sofá dejando caer el plato con el pastel, escuchó de lejos voces, parecía que peleaban. A lo lejos rompían botellas de vidrio, o alguna ventana. Un destello en el suelo llamó su atención, una especie de espada atravesaba el pastel; esa escena la puso nerviosa, sabía que algo estaba mal, pero no lograba comprender que era. Una voz masculina la llamó detrás de la tele, no entendió que le decía, así que él puso su mano en la pantalla. Tiana podía verse en la televisión, y no estaba sola, alguien estaba a su lado en el suelo; ella miró el suelo donde solo estaba el pastel aún con la espada atravesada, le pareció que el chocolate comenzaba a derramarse, volvió a mirar la pantalla, está vez ella cargó a la persona y desapareció de la pantalla. Su mirada volvió confundida al pastel, algo en ella sabía que debía levantarlo, el simple hecho de hacerlo comenzaba a provocarle lágrimas, «solo eres un pastel y me provocas esto... mejor te pongo un nombre...» sacó primero la espada y luego trató de levantarlo con delicadeza, era muy frágil el pastel; en cada movimiento el chocolate se escurría más y sentía que en cualquier momento se rompería.. -Te pondré... ¿qué nombre le pondrías a un pastel, Sebastián? esperó respuesta de él, hasta que comprendió que el pastel era Sebastián. Sintió su propio brinco en la cama un instante antes de despertar; sintió tan fresco el ambiente de la habitación que no pudo evitar respirar en ese momento de tranquilidad: le pareció percibir un aroma dulce, semejante a chocolate; abrió de golpe los ojos y estuvo la respiración sin darse cuenta; hasta sentir ardor en sus ojos volvió a respirar. «Sebastian» pensó. Se sentó en la orilla de la cama, tenía cubierta las pierna por vendajes, desde los pies hasta los muslos, sintió que la planta de sus pies tenía algo más que solo vendajes. Se bajó de la cama y había acertado en que tenía algo en las plantas de los pies. Por inercia miró sus manos y una visión rojiza y caliente le hizo recordar la sangre. -Es mejor que se acueste señorita, Tiana -Jorge había entrado en la habitación con un ramo de rosas rojas. Tiana quedó perpleja cuando las miró-. Va a hacer que sus heridas en las plantas de los pies se habran. -Esas rosas... -Jorge pasó frente a ella y dejó el ramo en un florero con agua a un costado de la cama. Las rosas resaltaban más ya que el pequeño buró era color blanco. -¿Cómo se siente? ¿Sigue teniendo migraña? -Dijo al tomar asiento en el sofá. Tiana dejó la boca semi abierta mientras miraba bien la habitación. -Debe ser muy caro este hospital... No, ya no me duele... -Pensó que había sido un sueño la última vez que despertó- ya no tengo ningún dolor, por ahora... -Me da gusto. Pasaron unos segundos, Tiana se había sentado de nuevo en la orilla de la cama y miró a Jorge esperando que explicara lo que era obvio que preguntaría, en el fondo sabía que Sebastián debía seguir vivo, ya que el semblante de él no era para traer malas noticias. Jorge cruzó los brazos, cerró los ojos y suspiró, -agradezco primero su silencio -Tiana sabía desde niña que Jorge odiaba; repudiaba que lo envolvieran de preguntas, decía todo lo que se debía decir, pero cuando alguien comenzaba las preguntas sin que él las pidiera, jamás soltaba la información que él guardaba. Sin importar que. Una enfermera de mediana edad interrumpió en la puerta, saludó y preguntó amablemente si necesitaban algo. Le pareció a Tiana que la enfermera le había coqueteado a Jorge. Él esperó que respondiera, Tiana negó necesitar por el momento sus servicios. Jorge le sonrió a la enfermera y de nuevo le agradeció por sus cuidados de antes. -Es excelente en su trabajo; no sólo por ustedes, me ha ayudado a mi en otras ocasiones. -Estas palabras aliviaron a Tiana, sabía que Sebastián estaba vivo- como se habrá dado cuenta, el joven Sebastián está vivo... sin embargo, -un dolor punzante apareció en la boca del estómago de Tiana- está muy delicado de salud. Tiana bajó la mirada y apretó las sábanas con sus manos, no pudo evitar apretar también sus labios. -Él joven ha tenido cuatro cirugías hasta ahora, hace una hora salió de la última operación, la herida que tiene atravesado en el tórax fue... severo. Han pasado cuatro días desde que los encontré. Han cuidado al joven muy bien, puede estar segura de eso; le doy mi palabra. Aunque mis palabras fueron un poco frías, he de decirle que ha tenido mejora desde que llegó. Pero aún así, está delicado. Tiana lo comprendió y se relajó un poco más. -Sobre el costo del hospital... Tiana pensó que entre Sebastián y ella podrían pagarlo, pero eso sería quedar en ceros. -Ya está pagado todo... y por toda la estancia que estará el joven Sebastián, y usted. «¿La abuela?... Bueno, es lo menos que debió hacer por todo el riesgo que nos metió» pensó Tiana. - Es por parte mía, por cierto. -Dijo Jorge. Tiana quedó sorprendida, jamás habría imaginado que Jorge no sólo pudiese pagar ese tipo de hospital, sino que lo estaba haciendo por ellos. «Siempre ha sido amable, pero habría apostado todo, de que solo le preocupaba la abuela» pensó. -También me sentí culpable por lo que pasaron. Cuando no se volvió a comunicar, su abuela y yo supimos que debieron quedar atrapados. No pude acompañarla... sabe que su abuela estaba delicada de salud. No podía dejarla... no tanto por su salud, sino por cuidarla... cuidarla de enemigos. Cuando supimos donde esconderla, me mandó de inmediato a la casa. He de confesarle que... -Dudó un momento, y pensó bien en sus siguientes palabras- pensé que eran otras personas, cuando los vi entre la neblina cubiertos de sangre. Túve que... he... este. Tiana lo miraba, sentía que la garganta se le endurecía por todas las preguntas que quería hacer, pero debía ser paciente. -¿Podría decirme... que fue lo que pasó? -En ese momento le parecieron atractivos los ojos de Jorge al verse intrigado, está vez parecía que él estaba ansioso por hacer preguntas. -Bueno... pues... -No perdió el tiempo, y aprovechó la g****a que existía entre las preguntas que Jorge iva a realizar, y las de ella- Quedamos encerrados en un cuerto secreto... -Los ojos de Jorge demostraron asombro- ignoro si existe más... ¿dónde está, Sebastián... puedo verlo? -Como le dije... no hace mucho salió de cirugía, no es conveniente que lo visite ahora mismo, si pasa algo, nos lo harán saber de inmediato... ¿Quién les hizo daño, señorita Tiana? -Eh... -Trató de recordar si la mujer había dicho su nombre, le parecía que sí pero no recordaba- no se... o más bien no recuerdo cómo se llama... era una mujer, pero... ella no fue la que lastimó en si a Sebastián... había alguien más... -balbuceó un poco, la mirada de Tiana se movía por el suelo para concentrarse, sintió enojó por tener borroso los recuerdos. Algunas imágenes llegaban por pausas- había alguien más... cayó de la azotea... él tenía una espada, la cual fue... el causante de la herida de Sebastián... -Para ese momento, Tiana no tenía pensado dar tantos detalles, no hasta que Jorge hablara y aclarara algunas cosas- ¿Qué es ese lugar, Jorge? -Se que... hay más detalles que no me ha dicho, ¿verdad? -Sabe... que sabemos que ese m*****o lugar existe, es peligroso, sin mencionar que hay muchos secretos que tú y mi abuela se callan. Jorge no dijo nada, parecía que mejor estaría en silencio. No lo iba a permitir Tiana. No después de que casi morían. -Que esperabas que pasaría... quedamos atrapados, incomunicados... sin noción del tiempo... asustados y asombrados por... otra dimensión que la casa sufre en el mes de julio... así es como se debería referirse al lugar, conocimos a una mujer loca que solo de saber que éramos nietos de Rosa... quizo matarnos; por azares de nuestra suerte, apareció alguien más quién cayó de la azotea, rompieron el ventanal del estudio, cuando ese tipo de ultratumba dejó su espada dentro del estudio, cuando escapabamos, la... atrajo hacía el, con el propósito de atravesarme... -sus palabras divagaron- pero Sebastián se sacrificó para salvarme... -Tiana tenía la cara roja por el enojo- ¡¿qué... mierdas es ese lugar?! -No sabía el porqué no había mencionado a Nerón en ningún momento, ya que por él fue que estaban vivos. -Entiendo. Dudo que me dé más información, al menos que en este caso, yo se lo diga -Jorge suspiró-. Hasta dónde yo sé, no tiene nombre... como si fuese una ciudad. Debe saber que... -Tiana casi da un grito de irritación al sonar el teléfono de Jorge- sí, dígame... -Era obvio que era la abuela, hasta se había enderezado en el sofá, Tiana se preguntó si Jorge se daba cuenta de su conducta cuando hablaba con la abuela- entendido, este este momento estaba conversando con la señorita Tiana... a mi parecer, muy bien, estaba por hablar del sitio... sí... de hecho... de inmediato iré... -Jorge colgó después de eso- su abuela quiere que valla por ella, y la traiga aquí... y le jura que le dirá todo lo que quiera saber. A pesar de conocer a su abuela, Tiana sabía que los juramentos que ella hacía, todas y cada una de sus promesas las cumplía, fueran a su favor o no. Jorge se despidió y se retiró. Tiana se sintió incómoda estar ahí, Jorge debió toparse con la enfermera porque no tardó en llegar a su habitación para saber que podía llamarla cuando quisiera. Antes de retirarse notó que Tiana quería decirle algo, esperó que no le preguntara por Sebastián; Jorge se lo había p*******o; decirle o dejarla ir a buscarlo. Y eso Tiana lo supuso. -Puede darme el control de la tele, por favor. Tiana escuchó voces en el pasillo, bostezó e intentó estirar sus extremidades, pero se arrepintió de inmediato pensando que podría darle un calambre en las piernas. Abrió los ojos en sorpresa al distinguir la voz de su abuela en el pasillo. «¡¿Cuánto dormí?!» pensó sintiendo una pizca de vergüenza. Talló un poco sus ojos esperando a que entrara su abuela. Tiana rogó por qué su semblante no delatara la expresión al verla, a pesar de su edad se veía radiante, llenase vida. «Supongo ya no estás enferma». Su abuela entró sonriéndole, y se puso frente a la cama haciendo preguntas de rigor a un paciente que ya estaba mejor de salud. -Acabo de ver a Sebastián, está mejor de lo que imaginaba, aunque me lo había dicho Jorge... -Se acercó de nuevo a la puerta y la cerró. Tiana arqueó una ceja, la plática que tendría con ella la hizo sentir retadora-. Tenía que verlos, no podía esperar más, hubieses escuchado a Jorge regañarme del porque vine... -suspiró- se que muchas veces mis actos no me han dejado ser la abuela del año... Tiana ahogó una carcajada. -Pero he hecho lo imposible por tenerlos a salvo. -¡Sí, claro... empezando por enviar a Sebastián a la casa en julio! -Rebosaba de sarcasmo su oración. -Sí, lo sé... admito mi fatídico error de confiar que estarían bien. Todo iría bien... ¿Cómo diablos... -Rosa se llevó su mano a la frente- encontraron el cuarto secreto? -Suerte... y sí, la curiosidad casi mató al gato. -Antes que sigamos... debes saber que no sólo salvaste a Sebastián al sacarlo, y cargarlo... si no que, de no ser por donarle sangre en el momento... no estaríamos hablando... así. Le fue irrelevante a Tiana eso. Tocaron tres veces la puerta, Jorge se asomó y esperó la autorización de Rosa. Ella le hizo un gesto y Jorge entró cerrando de nuevo. -Le decía a Tiana que al donarle sangre a Sebastián le salvó la vida. Tiana de verdad no le veía por ningún lado la importancia. -Jorge, le puedes mostrar, por favor -Rosa le ordenó con amabilidad. -Claro. Extendió su mano hacia Tiana, ella los miró con rareza en sus ojos, hasta que sintió algo tibio en sus brazos; al bajar la mirada una especie de gusanos rojos flotaban a la altura de su tórax, miró anonadada que esos gusanos salían a un lado dónde tenía la intravenosa. Jorge estaba extrayendo su sangre en forma de venas. -Ya entiendes porque me importa tanto que sepas que salvaste a Sebastián. Gracias a ti, y a Jorge, él sigue con vida. Tiana no sentía dolor, ni siquiera cuando Jorge le devolvió la sangre a su lugar, su piel ni siquiera tenía un agujero o la herida que dejaría una jeringa. Tiana miró fijamente a Jorge. -Tú... -Yo nací... en ese lugar -le respondió. Tiana quedó impactada. -Jorge nació... bajo la Luna de Lilith. Tiana quedó tan sorprendida que agitó sus manos al aire, intentando esparcir la información en su mente. -¡Wow, wow, wow... momento! Eso esa casi una nula información... pero con preguntas desbordantes. Esperen -se recostó en la cama y cerró los ojos. «Si no le preguntó lo de la luna, sabrá que sabemos algo. Lo de Jorge sí fue sorpresa. Jorge puede matar a quien sea sin necesidad de ensuciarse las manos... que miedo tenerlo de enemigo»-. ¿Por qué... me dicen eso? -Tiana buscó el control de la cama para enderezar la parte superior, quería estar más cómoda. -Prometí que diría todo. Casi los pierdo... por no decirles la verdad. -Ah, no... pues se agradece que por fin abrieras la caja de Pandora respecto a la casa. Dices que... nació bajo la luna de que. -Antes de proseguir, Tiana. quisiera saber una cosa... dicen que estuvieron encerrados en la habitación del estudio -Rosa sonó nerviosa y avergonzada a la vez- conocieron a alguien, que... -sus ojos se dilataron- ¿conocieron a un hombre llamado, Nerón? Dudó en responderle, su abuela por fin estaba siendo sincera... le pareció cruel incluso verla esperanzada en tener noticias de Nerón. «Nerón dijo que la abuela estaba enamorada de él... mejor no lo menciono aún, que sufra un poco» pensó. -No... o más bien no lo recuerdo. -Entiendo... -Parecía que había quedado conforme con su respuesta- la luna de Lilith, es la causa del porque en julio está maldita la casa. En cierta forma... nuestra línea de sangre, es responsable de eso. Jorge ha sido el único ser de esa dimensión en poder salir. «Sí Jorge es capaz de hacer eso... Nerón, la mujer... el tipo zombie de la espada... y... ya los recuerdo... habían otras cosas, casi animales.. sí ellos salen de esa dimensión. Es obvio que mucho morirán» pensó Tiana. «Pero... ¿y sí muchos son como Jorge?». -Tenía pensado decírtelo algún día, por eso insistía en heredarte la casa, a pesar de su mala experiencia... -Mi familia sigue ahí -habló Jorge- y muchos más no son malvados. -¿Dirías que la mitad lo son? porqué al parecer le tienen un odio a la descendencia de la abuela. -Por años he intentado dominar el lugar, en nuestra sangre corre la respuesta para gobernar el lugar. -¿Gobernar? -Tiana preguntó indignada.
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