Tiana no dejaba de reír, Sebastián prefirió esperar a que se calmara y le contara el chiste.
-Perdón, es qué recordé que la abuela me quiere heredar la casa, -limpió su lágrima- y que solo no venda la casa. -Tomó aire para tranquilizarse-, ¿tú crees, que algún abogado venga, aquí, y los amenace conque está casa ha sido vendida?, -comenzó a volver a reír- imagínate... imagínate que pase esto accidentalmente todos los meses de Julio. ¡Aaay! -Se calmó- tiene mucho que explicar la abuela. Pero sí salimos de aquí, es obvio que rechazaré la oferta.
-¿Y... sí, aún así te lo deja? ¿Qué harás? -Ambos seguían sosteniendo los cuchillos.
-Le diré que lo venderé de inmediato. Pero la venta no será en Julio claro, esperaré un Agosto. Qué bueno, en caso de que siga viva.
Sebastián guardo silencio para pensar.
-Sí lo vendes, las personas que vivan aquí, tendrán un espantoso final. Nosotros en este momento sentimos que este sujeto nos protege por ser familia de la abuela. ¿Qué crees que les pase a la gente que se los llegues a vender?
Había logrado que Tiana se sintiera culpable de lo que aún no ocurría. Miró el suelo en señal de que sentía remordimiento, lo que había dicho Sebastián, seguramente es lo que sucedería. Sus manos estaban ocupadas sosteniendo un cuchillo y una rosa. Dos objetos con diferentes razones para existir. Le pareció que Sebastián tenía la esencia de la rosa por sus palabras, ella sería el cuchillo sí llegara a vender la casa a unas pobres víctimas, imaginó niños entre esas víctimas y de inmediato se identificó con su historia. «Sería una basura si le hago a otros lo que siempre hizo que me alejara de aquí» pensó.
Suspiró, -esta bien, nunca la venderé. En caso que la abuela insista. ¿Y si... te la deja a ti?
-Estaba pensando... ¿Qué pasaría sí se destruye la casa, que no sea en Julio. O quemarla? -La miró, su pregunta había hecho otro hilo de ideas y opciones que revoloteaban en sus cabezas, pero para eso tenían que salir primero.
La Luna en la puerta comenzó a desaparecer dejando ver de nuevo al sujeto.
Ambos sintieron una cierta atracción por él en cuanto lo vieron de pie, pero ese sentimiento se esfumó cuando comenzó a bajar los escalones, su camisa blanca estaba llena de sangre, su rostro también estaba manchado, su pantalón y zapatos negros aunque no se notará ninguna mancha, era obvio que también estaban ensangrentados.
Palidecieron en cuanto estuvo frente a ellos, su presencia era autoritaria. Sus ojos cafés posaron en la mirada de ambos, era como sí estuviera resolviendo el problema de dos niños que se metieron en donde no debían. Una gota de sangre colgaba en unos de sus mechones de la frente. Colocó sus manos en su cadera y suspiró, este movimiento hizo que la gota callera en el piso, no pudieron evitar seguir la trayectoria de aquel líquido; sus zapatos tenían residuos extraños.
-Me temo, que por el momento no pueden salir. Sí, podrían... pero no llegarían ilesos hasta la reja. -Observó que aún tenían los cuchillos- imagino que de alguna forma se sienten seguros cargando eso. No me molesta-. Sonrió- tomen asiento, primero me daré una ducha- se dirigió al baño y cerró la puerta.
Estaban procesando lo ocurrido, mientras miraban las huellas de sangre que había dejado.
-Ya no me siento seguro. -Sebastián casi dejó caer el cuchillo de su mano.
-Lucia... lucia igual que tú, -Tiana miraba la puerta del baño, escuchando los movimientos de aquel sujeto- ¿recuerdas la playa, dónde defendiste a esas chicas? Así lucias cuando te vi. Habías hecho lo correcto y aún así nunca te juzgue. Contigo aprendí a no juzgar a alguien por sus actos, sin escuchar la historia. -Miró a Sebastián- algo en mí quiere darle la oportunidad de contar que sucedió.
-Viéndolo desde ese punto... Además, la abuela sigue viva, y la conoce desde... siempre.
Ambos quedaron perplejos cuando escucharon unas carcajadas desde el baño al mismo tiempo que el agua corría para llenarse la tina. Después de sentirse incómodos por eso prefirieron tomar asiento en la sala.
~
Tiana y Sebastián miraron los créditos de la película cuando terminó, era obvio que alguien se tomaba muy seriamente darse un baño y relajarse.
-La película duró más de dos horas... tal vez ya se murió -dijo Sebastián algo irritante.
-Tú también te tardas en la tina.
-A caso... -cerró los ojos un instante- ¿lo estás defendiendo?
-No, -puso los ojos en blanco- solo fue un comentario.
Al momento escucharon la puerta abrirse, el sujeto solo llevaba un pans, era la pijama que Tiana usaba, su torso estaba por completo al d*********o, las línea de sus músculos estaban muy marcados, a Tiana le llamaba más la atención algunas cicatrices que tenía, las miraba con extrema curiosidad mientras él estaba distraído frente al refrigerador pensando que agarrar para tomar.
Sebastián le dio un codazo a Tiana, -lo estás viendo mucho, ¿no crees? -susurró.
-Calmate, que no lo estoy viendo de la forma que piensas, -giró para volverlo a ver, él seguía mirando que agarrar- sus cicatrices, no son muy peculiares, de hecho, ese tipo de cicatrices las tiene la abuela también.
Sebastián las miró, Tiana tenía razón sobre las marcas que tenía -es cierto, la abuela también tiene cicatrices pero solo las he visto en su brazo, claro.
Una vez que sacó cosas del refrigerador, ambos miraron la tele intentando fingir que lo ignoraban. Al caso de un par de minutos él se sentó en el sofá individual, dejando en la mesita dos botellas de vidrio, una de cerveza y otra de refresco, fruta y un plato con una porción grande del pastel de chocolate.
«Carajo, es todo lo que queda de pastel. Si es el pago por salir... está bien» pensó Sebastián.
«Parece niño chiquito, que combinación de comida tan extrema» pensó Tiana.
Antes que él tomara algo le ofreció a ambos, incluso ofreció algo que no estaba en la mesita, él iría por lo que pidieran.
-No, gracias -ambos respondieron.
El sujeto los miró y sonrió con cierto orgullo.
-De acuerdo, -abrió la cerveza primero- no han sido groseros desde que me conocieron, así que diré que Rosa los educó muy bien.
Sebastián y Tiana se les desencajaba la cara en cámara lenta, mientras él le daba un sorbo a la botella, lo que acababa de decir era un completo insulto para ambos. Cuando dejó la botella de nuevo en la pequeña mesa, sin pensar Tiana y Sebastián clavaron los cuchillos al centro que provocaron casi la caida de la cerveza.
-Esa... señora, que resulta ser nuestra abuela, habría preferido educar un perro antes que cualquier nieto. -Tiana se veía enojada.
-Esa... bruja de abuela, casi nos cuesta la vida en varias ocasiones con el paso de los años. -Sebastián estaba indignado y furioso.
-Si somos educados, fue gracias a nuestros padres, no a esa... señora -la mirada de Tiana era penetrante.
-No por el hecho de referirnos a ella como abuela quiere decir que la queremos como abuela -Sebastián entrecerró los ojos.
-¡La abuela es prácticamente responsable de que estemos aquí! Se puede decir que los hechos fueron causados desde un principio por ella. -Tiana giró un poco el cuchillo haciendo más presión.
-Rosa... ¡es lo más lejano a ser una buena educadora! -en ese momento ambos tenían la misma mirada, aquel sujeto se dió cuenta que no tenían ya ningún temor por su presencia, no importaba que fuese a pasar, estaban los dos muy molestos.
-Estamos seguros en algo -se refirió a Sebastián y ella misma- ¡para ella, está maldita casa, vale más que nuestras propias vidas! Y no lo digo por decir, es un m*****o hecho.
-Ya que conoces a... la abuela, dinos ¡¿Quién eres!? Porque si no me equivoco para ti es una buena persona e inocente, y ese pensamiento está muy alejado a nuestra pensar.
-Ella ha sido causante de mi temor por esta casa por muchos años -Tiana sonó cansada.
-Las malditas maldiciones en su sangre también nos persiguen -Sebastián sonó casi igual que Tiana.
El sujeto quedó pasivo un momento.
Levantó una ceja como sorpresa de no saber cómo era en realidad Rosa, -por como se expresan... con ustedes se ha portada muy mal.
-¿Muy... mal? -Comenzó a reír Tiana.
-Yo hablaba siete idiomas y dos lenguas, mi trabajo dependía de eso. Ella hizo que olvidara lo queme costo años de esfuerzo.
-Ella le dio mi dirección a alguien que sabía que podría matarme.
-De acuerdo... no volveré hablar de ninguna forma sobre ella. No frente a ustedes.
-¿Quién eres? -Tiana sintió un dolor punzante en la cabeza.
-¿No me presente? -Dijo sorprendido de sí mismo.
-No. -Dijeron ambos.
-Mi nombre es Nerón, -se acomodó en el sillón inclinándose un poco- he vivido en estas tierras desde hace... mucho tiempo. He conocido la línea de su sangre de sus antepasados, de hecho... hay algo en lo que sentí empatía de lo que acabas de mencionar, -miró a Sebastián- aunque yo no tenga relación con su sangre, TAMBIÉN HE SIDO... VICTIMA DE LAS MALDITAS MALDICIONES DE SU LINAJE. -Tomó un sorbo a la botella- pero bueno, ya me quedó claro lo mucho que quieren a su abuela, -dijo sarcástico- y sus nombres son...
-Tiana -vacilo en hablar.
-Sebastián.
Nerón se quedó viendo cómo sujetaban aún el mango de los cuchillos, les hizo una señal de que dejaran de hacerlo y se acomodarán en en sillón para su comodidad, ambos decidieron hacerlo.
-Antes que empiecen con sus preguntas, intentaré darles el resumen, -talló su cara con ambas manos- casi el mismo que les he dado a sus abuelos... -sonrió- estas tierras fueron maldecidas por un antiguo suyo, maldijo... ME MALDIJO, con ser rescatado bla bla bla, hasta que aparezca fulanita bla bla bla, y yo y todos salir por fin de aquí. Pero no sé cuándo llegará, así que necesito que ustedes tengan su propio linaje para así seguir esperando por... la fulanita.
El semblante de ambos era irritante.
-Que porquería de resumen -dijo Tiana.
-Supongo que tú resumen, es de los resúmenes, ¿cierto? -Sebastián obtuvo una respuesta por su silencio- ¿enserio crees que entendimos algo, o lo mínimo?
-Supongo, que saben algo. -Tomó el resto de la cerveza de un solo sorbo.
-No sabemos nada, no sabíamos que no debíamos estar en la casa en este mes, hasta hace unos días, no sabíamos que era peligroso, no sabíamos de esta habitación, no sabíamos de tu existencia, ¡NO SABEMOS NADA!
Suspiró con fuerza, Neón tendría que ser generoso y amable, así que debía mencionar todo de nuevo, -es... exasperante saber que Rosa... nunca les dijo nada, -dejó su mirada perdida unos instantes- su árbol genealógico, es bastante grande, al menos saben que existen maldiciones, eso es un avance. Hace mucho, muuucho tiempo alguien me maldijo, una mujer de hecho, ella estaba enamorada de mi, pero yo nunca me pude enamorar, estábamos comprometidos, pero el día de la boda... -guardo silencio unos segundos-. Nunca me sentí bien por lo que hice, pero la dejé plantada en el altar. Sabía que mi destino no era con ella, en esos tiempos el casarse era un compromiso hasta la muerte. Era obvio que quería cambiar mi destino, pero... -comenzó a reír algo nervioso- ella fue la que cambió por definitivo mi destino. Ella había abandonado las artes oscuras de su familia con el fin de estar conmigo. Supe que llegó con su familia con el alma destrozada y llevando aún el vestido de novia.
Por alguna extraña razón, fue interrumpido por las risas de Tiana y Sebastián, ambos se sorprendieron por reírse de esa forma, pero para su sorpresa también comenzó a reírse Nerón con ellos.
-Lo... lo siento -Tiana limpio sus lágrimas- pero suena a nuestra familia. -Nerón no necesito terminar la historia, la información que tenían era suficiente para saber lo que la novia plantada había hecho.
-Maldita abuela... todo lo que se guardó -Sebastián agarró su estómago por sentir un pequeño dolor a causa de la risa.
Nerón se había levantado y sorpresivamente llegó con más cervezas, abrió tres botellas y les ofreció una a Tiana y Sebastián, la aceptaron con gusto, su historia los hacia conectarse.
-Pasaron unas semanas cuando la volví a ver, -dejó la botella un momento en la mesa y levantó los brazos- era un día hermosos y soleado, pero hizo que todo el cielo se nublara, una ventisca de viento apareció agresivamente... y pronunció algo mientras me señalaba, dijo algo como; si no serás mío, al menos le pertenecerás a alguien de mi sangre, y hasta que aparezca la dueña de esta Luna, en ese momento una hermosa Luna roja apareció; podrás ser libre, cuando mi sangre la cubra de rojo cabello y ojos, dejaras de ver ésta Luna de Lilith.
-¿Luna de Lilith? -Sebastián estaba fascinado por la historia.
-Jamás imaginé, que ese día sería la última vez que vería el Sol. -Dijo Nerón con anhelo.
Guardaron silencio poco tiempo.
-¿No se ve el Sol? -Se dijo a sí misma. «Entonces... ¿es por eso que su piel es así de blanca?» Pensó.
-¡Ah! Fue por eso que cuando supiste que éramos nietos, actuaste raro. -Sebastián se sintió emocionado por descubrir ese pequeño gesto.
-Sí... -Nerón se sintió avergonzado.
-Pensó que tú podrías ser al fin la dueña de la Luna de Lilith -le dijo sonriendo a Tiana, ella entendió porque Nerón había puesto esa mirada. Sí era por decepción.
-A pesar de haberme maldecido, no fue suficiente, ya que fui una clase de... mascota para ella.
-¿Como se llamaba? Preguntó Sebastián curioso.
-Pues, ella se llamaba... -se incomodó- era Rosa.
Ambos pudieron sentir su incomodidad.
-Les decía que fui una especie de mascota, yo no podía salir de aquí, pero ella sí podía entrar. Jamás pude, y ni quice hacerle nada, mucho menos al saber que su linaje algún día podría ayudarme. Había perdido toda esperanza con Rosa, su abuela... ella dijo que sus hijos había muerto en un accidente... y que solo el linaje terminaba en ella.
Abrieron los ojos ante semejante aberración de esa me rira.
-Por años había querido que yo hiciera hasta lo imposible para que Rosa pudiera estar conmigo. Pero jamás lo acepté, si mi destino era divagar y dar paseos a lado de la muerte... lo aceptaba, pero jamás con su abuela. Supongo que me recordaba a ella, a la Rosa más antigua, también se había enamorado de mi, con una obsesión enfermiza. No había ocasión que dijera que ella era Lilith, dueña de la Luna roja. Ella fue la que construyó está habitación, pensó que algún día me quedaría con ella aunque fuese una noche. Las últimas veces ya ni siquiera la vi, cuando le creí que ya no había más linaje dejé de verla. Sólo le traía una rosa de los jardines de estas tierras malditas, era momento de decir adiós... hasta que los vi... mi ánimo surgió como no la había hecho en décadas. -Su semblante era noble.
-Entonces, a pesar que nuestra familia te maldijo... a la vez debes protegerlos porque de ellos dependes -Sebastián sintió pena por los hechos.
Tiana lo miró- aunque la abuela después nos escuchará, no somos los únicos... hay más linajes con esta sangre... pero nadie a nacido con pelo... y mucho menos ojos rojos... prácticamente es antinatural ese color.
Nerón suspiró de alivio -pero si existe este tipo de cosa antinatural -Nerón tocó su pecho- solo es esperar a que llegue... mi Lilith por su Luna. -Sonrió.
-Por eso nos quieres sacar sin ningún problema de la casa.
-Sí, cuando Rosa hizo su maldición, también maldijo todo aquél que estaba debajo de ese cielo nublado. Hicieron sus propios clanes con el paso de las décadas. Hay quienes no quieren que jamás aparezca Lilith, pero la sangre que apareció en la casa sabía que era el de Rosa, pensaron que alguien de su linaje seguía vivo, yo rechace la idea, solo sabía que era Rosa, solo ella. Por eso no la visite en la primera noche.
-¿Entonces, sí nos ven? -Sebastián estaba inquieto.
-Intentaran matarlos. Está casa es mi territorio. A veces, vienen sin permiso... y a veces no salen vivos. Y esta habitación cuando la hizo Rosa fuera del tiempo, tuve que ocultarla a toda costa, solo para tenerla a salvo.
-¿Fuera de tiempo? -Tiana miró que las botellas ya estaban vacías.
-Solo en Julio pueden entrar, con el paso de sus... ancestros el tiempo de estar aquí se va disminuyendo... tal vez sea lo mejor. No sólo su linaje es cuenta regresiva, también el tiempo de poder estar aquí, de cualquier forma, ambas en algún momento de pensamiento profundo da miedo.
Comprendieron porqué había regresado cubierto de sangre, alguien había interrumpido en su territorio.
Se sintieron incómodos y avergonzados cuando Nerón se arrodilló frente a ellos.
-No tienen ninguna culpa por lo que alguien lejano a ustedes hizo, pero ustedes son mi salvación... salvación que había perdido hace mucho.
~
Nerón había ido a ponerse su camisa que dejó en el baño secándose, cuando notó la cara roja de Tiana y Sebastián, pensó que era por su torso d*****o más que el haberse arrodillado frente a ellos: pero no supo que tenía la razón.
Tiana y Sebastián susurraban en la sala.
-Aun no me la creo.
-Sí supiera que eso de tener hijos no está en nuestros planes por ahora... -Sebastián le dio un pequeño golpe con su brazo para que cayara.
-Sí le decimos eso, no tendrá caso que nos proteja para salir. Entonces nosotros tendremos que arrodillarnos para salir.
-Perdón... -Tiana vió las mejilla de Sebastián- ¡te gusta! -susurró al mismo tiempo que aguantó la risa.
-Calmate animal, -dijo susurrándole también- ¡tu eres la que está roja!
-Con que, así se siente tener alguien que cuide de ti -Tiana cubrió sus mejillas-. Pero solo es por su beneficio, -dijo algo triste
Sebastián no dijo nada, sabía cómo se sentía Tiana.
Nerón regreso y se disculpó por haber estado con ese aspecto antes, por haberlos incomodado con su semi desnudez, especialmente a Tiana. Antes que volvieran a ponerse rojos, Tiana atacó para que no pensara que era cierto.
-Sí lo dices por tu camisa, descuida, estoy a acostumbrada ver a Sebastián sin camisa. -Sonrió para que Nerón no viera lo nerviosa que la había puesto.
-Bueno, en ese caso... -Nerón no supo como reaccionar, algo le había hecho sentir Tiana que no entendió- veré si ya pueden salir. Enseguida vuelvo.
Subió las escaleras y desapareció detrás de la puerta.
-Crees, que sí vuelva ensangrentado... ¿Va a volver a bañarse? -Dijo Tiana.
-Serian otras dos horas en la Tina.
Transcurrieron unos minutos, está vez Nerón se veía tal cual salió.
-Vamos, -extendió su mano a ellos- es momento de irse.