Milena Ramos
Sentían mis piernas débiles, mientras caminaba a pasos lentos, pensaba que en cualquier momento me iba a desvanecer, mi corazón estaba tan acelerado que parecía que se iba a salir de mi pecho, cuando estuve más cerca pude ver claramente, era él, William, estaba con una rubia, alta, cogidos de la mano, en un momento él tocó su cara y le dio un beso, ¿qué está pasando?, otra vez me están engañando, pensé mientras mis ojos se nublaban por las lágrimas que querían salir, traté de seguirlos, pero los perdí de vista y mis ojos nublados no me ayudaba a ver dónde estaban, los busqué, pero no logré ubicarlos, de pronto sentí mi teléfono vibrar, era mi jefe, estaba histérico.
—¡Solo un simple favor, recoger algo en la tintorería!, ¿qué tan demorado puede ser? —Digo en un tono fuerte, sin un saludo, solo hablo secamente.
—Ya voy en camino — fue lo único que conteste, mientras mis manos temblaban y trataba de recuperarme de lo que acababa de presenciar.
Cuando llegué al trabajo, recibí un mensaje de texto de William.
—Sé que me viste, te recojo para almorzar.
Al llegar la hora bajé y lo encontré esperándome en su auto, subí sin decirme nada, mientras empezaba a conducir.
—Solo estaciónate y hablemos — dije tranquilamente, tratando de contener mi ira y ganas de llorar, no quería que me viera destrozada.
—Amor yo…
— ¡Por favor William!
Él se estacionó en una bahía, no quería escucharlo, pero tenía qué saber que pasaba.
— William.
—Amor, lo siento, mi familia me obligó a comprometerme con ella, pero no la amo, te amo a ti, esto no significa nada, solamente quiero estar contigo — decía mientras me miraba a los ojos, pero en verdad estaba muy indecisa.
—Termina con ella — Si me amaba dejaría todo por mí, pensé ilusionándome un poco, pero en mi interior sabía que no sería así.
—No es tan fácil, pero lo que siento por ti nunca cambiara, podemos estar juntos…
— ¿Qué quieres decir?
— Te amo y podemos estar juntos, puedo apoyarte económicamente y… — Mi mente no entendía lo que me estaba tratando de decir.
—Espera … si me amas, pero te vas a casar con ella y ¿Quieres que sea tu amante?
—Amor, no digas eso.
—¡Entonces qué quieres que diga! — le grite al ver que él no me amaba en verdad, él tomó mi cara con su mano para que lo viera a los ojos.
—Milena, ningún hombre te va a tomar en serio, toma lo que te ofrezco, así siempre estaremos juntos y puedo llevarte a un lugar que ….
No quise oírlo más, salí del auto, y empecé a correr con mi cuerpo temblando y un vacío en mi interior, no me dejaba parar de llorar, escuchaba que me llamaba, pero simplemente me devolví a la empresa, con mi corazón dolido, hacía pausas para ir al baño a llorar, retocar mi maquillaje y volver mi escritorio, hasta que por fin se terminó mi jornada y me fui a casa, no tenía con quien hablar, no podía ir a contarle a Adrián, él tenía suficientes problemas con su hermana y con sus padres, así que llegué, abrí una cerveza y me metí en mi cama a llorar, con la ilusión de despertar y que fuera un mal sueño
No sé cuánto tiempo dormí, solo sentí que alguien me arropaba, me desperté asustada, pero apenas pude ver claramente, noté que era Caroline, la vi más tranquila, con una sudadera y sin nada de maquillaje, pude notar su labio lastimado y su mejilla, también su ojo derecho inflamado, se veía por el color que la habían golpeado, no sé por qué terminó así, era una mujer hermosa, rubia, si ella no podía encontrar el amor, ¿qué oportunidad tendría yo?
—Perdón, no quise asustarte, Adrián me dio tu llave y como estaba aburrida pase a ver si podíamos hacer algo — dijo con esa mirada que también tenía su hermano, a la cual era muy difícil negarse.
—Lo siento yo…
—Si, por la cerveza y la cara que tienes, creo que es mala idea.
—No quiero agobiarte con mis problemas, suficiente tienes con los tuyos.
—No tenemos que hablar, solamente veamos una película, no sé… si quieres vamos por helado, eso nos hará sentir mejor, ¿no crees? — Ella tenía razón, despejarme un poco y comer cosas dulces, podrían quitarle la amargura a mi corazón.
Asentí con la cabeza, me cambié y salimos; al regresar con cerveza y helado, nos encontramos con Natalia, la cual nos bloqueó la entrada al edificio.
—Tú todavía estás aquí — dijo mirándonos como si fuera la ama y dueña del edificio, su aire de superioridad no me daban un buen presentimiento, en especial esa mirada, algo me parecía mal en ella.
—¡Déjanos pasar!, no tienes derecho a bloquear la entrada— le gritó Caroline.
—No te metas en lo que no te importa y ¿por qué usas lentes a esta hora de la noche?, eres una idiota —Caroline se colocó unos lentes de sol, ya que quería disimular sus heridas, solo la ignoro y se dirigió a mí.
—¿Quién es ella Mile? — preguntó prácticamente susurrando.
—Nadie importante. — Dije mientras la miraba fijamente, a lo cual ella no aguanto más y se volvió histérica y empezó a gritar como loca.
—¡¿Cómo te atreves?!, vienes a tratar de robarte a mi hombre y ¿no soy nadie?, ¡eres una zorra!
La vi tomar impulso para darme una cachetada, no sé por qué, pero no pude reaccionar, únicamente cerré los ojos para esperar el impacto en mi cara, el cual no llegó, cuando los abrí, vi que Adrián estaba sosteniendo a Natalia.
—Suban, yo me encargo.
—¿Quién es ella hermano?
—¿Hermano?, pero… — vi que sus ojos por poco se salían de su cara, me reí en silencio y subí con Caroline.
—Nadie importante, suban.
Al entrar a mi apartamento, Caroline volvió a preguntar.
—Mile, ¿Quién es ella?
—Es una de las tantas “amiguitas” de tu hermano — Caroline se tapó la boca y después se sentó en el sofá, junto a mí, para seguir con su interrogatorio.
—¿Y de dónde la conoces?
—Cuando me encontré con Adrián, me quedé con él unas noches, Natalia nos vio y se puso furiosa, tu hermano la estaba por sacar y yo le dije, “Te espero adentro cariño, saca rápido la basura” esa mujer se puso peor y Adrián no podía de la risa mientras la sacaba, la zorra me odia.
Las dos nos empezamos a reír, mientras comíamos helado, la compañía de Caroline me ayudó a olvidarme del imbécil de William por unos momentos, y no nos habíamos percatado de que Adrián nos estaba observando recostado en el marco de la puerta.
—Así me gusta, ver a mis chicas felices — no podía dejar de observar que él volvía a reír, anoche lo vi tan triste que pensé que no volvería a ver esa sonrisa.
—¿Cómo te fue con tu amiguita? —Pregunte.
—Como siempre, jura amarme a mí y no al dinero de mi familia, casi le da un ataque al confirmarle que había tratado mal a mi hermana, se fue maldiciendo después de amenazarla con la policía y ya, esa mujer nunca se cansa.
—Hermanito, debes de ponerle fin a esa bruja, cada vez que se le da la gana vienen y te hacen escándalo, en algún momento se va a salir de control.
—Tú hermana tiene razón, debes de ya ponerle fin al tema, y que no te vuelva a molestar.
—Como siempre mis chicas tienen razón, descuiden, mañana trataré de resolver este problema, pero ¿ustedes qué? ¿Mucha cerveza y helado?
—¿Qué pasa?, ¿acaso nosotras no nos podemos divertir? — le respondí, mientras Caroline y yo lo mirábamos como diciendo, vete, noche de chicas.
—Entiendo, ya me voy, solo no hagan muchas locuras, y si las hacen … no duden en llamarme.
Adrián salió dejándonos solas, las dos pasamos una noche tranquila viendo películas y olvidándonos de nuestros problemas.
Adrián Smith
Milena y Caroline pasaron una noche tranquila, mi hermana llegó después de la media noche a dormir, pero no se veía mareada ni nada, así que no me preocupé y seguí durmiendo.
Al otro día, Caroline me despertó y para mi sorpresa, la vi con una bandeja de un rico desayuno.
—No tienes que traerme el desayuno a la cama, me vas a malacostumbrar y no te dejaré ir.
—¡Bobo!, desayuna primero y después hablamos, quiero conversar contigo de mi futuro.
Obedecí, desayuné, y me dirigí a la sala donde ella me esperaba.
—Adri, ayer me sirvió despejarme con Mile y pude poner mis ideas en orden, te soy sincera, no tengo dinero, pero necesito contratar un abogado para separarme.
—Descuida, yo pago el abogado, pero quiero verte separada de ese imbécil lo más pronto — pensé que tendría que obligarla a separarse, pero ella tomó la iniciativa y eso fue una gran noticia,
—Gracias hermano, sé que te tengo que contar lo que pasó en realidad, pero dame un tiempo, no es fácil para mí.
—No te preocupes por eso, yo esperaré — la entendía, ya que el hablar del tema, la haría recordar lo que sufrió al lado de ese maldito, y no la quiero ver así triste.
Caroline me abrazó y sin esperar más tiempo llamé a Cristian, es mi mejor amigo y es abogado, aunque no se especializaba en divorcios, nos podía recomendar con alguien, y así fue, esa misma tarde él organizó una reunión con una abogada llamada Eimy.
Llegamos al lugar acordado, Cristian nos esperaba afuera, dijo que tenía que advertirnos unas cosas antes de que nos reunamos con Eimy.
—Chicos hola.
—Cristian, gracias por ayudarnos.
—Sabes que ustedes son prácticamente mis hermanos, siempre pueden contar conmigo, por eso los puse en contacto con Eimy, ella es una excelente abogada, pero como persona, la verdad… no puedo opinar mucho.
—A qué te refieres Cris, me asustas —Pregunto mi hermana
—Caroline, ella es una excelente abogada, pero odia a los hombres como tu hermano, es feminista y no tiene nada de malo, solo que ella va al extremo, creo que ella es la abogada perfecta para llevar tu caso, peleara por ti, por tus derechos, yo confió ciegamente en ella como profesional, pero creo que es mejor que hables con ella a solas.
—Sí, te entiendo y eso era lo que quería hacer desde un principio, hablaré con ella de cosas que no le he dicho a nadie, Adri, es lo mejor— volteo a verme, como implorando que la entendiera—después te contaré todo, lo prometo.
—Lo importante es que te sientas cómoda.
—Gracias
Al subir a la oficina, esperamos en recepción, Eimy salió y saludó a Cristian, él nos presentó, ella me observó de arriba a abajo, y por lo que me di cuenta no le caí muy bien.
—Me gustaría hablar con mi cliente a solas, esto es un asunto privado — dijo en un tono seco y autoritario, entendí por qué Cris me quería advertir antes de conocerla.
—Sí, nosotros solo estamos para apoyarla y la esperaremos afuera— Conteste
Sin más que decir, las dos entraron y yo me quedé afuera con Cris.
—Es hermosa, y más de uno la odia, pero es una excelente abogada, se sabe la mayoría de leyes y artículos al derecho y al revés, en la mayoría de los divorcios que ha manejado, sus clientas salen con todo los bienes y pensión que les corresponden.
—¿Exclusivamente atiende a mujeres?
—Sí, ya te dije, odia a los hombres y la mayoría de los divorcios son por culpa nuestra, ¿no crees?
—Si, por eso yo no me caso.
—Y si aparece ese viejo amor tuyo…cómo es que se llamaba…¿Milena?
—Apareció, vive enfrente de mi apartamento — lo dije sin mirarlo, únicamente observaba una revista que había en una mesa cercana.
—¡Ah!, ¿la inquilina que no le quisiste hacer contrato? — gritó, yo solo pude mirarlo mal para que se callara, mientras revisaba que nadie lo hubiera escuchado.
—Cállate, — grité entre dientes —te pueden escuchar, solamente dos personas saben que soy el dueño del edificio, y ya son muchas, no quiero que nadie más se entere.
—Perdón, bajaré la voz — dijo mientras levantaba sus manos.
—Solamente no lo menciones y ya, ¿pudiste revisar lo que te pedí?, ¿hay alguna cláusula que me obligué a volver con mi familia y a dirigir los negocios?
—Amigo, hasta el momento no encuentro nada, tus papás te quieren casar con Sandy, porque así conseguirán una importante inversión, además de las acciones que ellos les darán, las cuales las colocarán a nombre de la empresa de tu familia.
— ¿Solamente por el dinero? ¿Por tener una mejor posición?
—Eso creo, tengo a alguien investigando más a fondo, apenas sepa algo te cuento— Asentí y volví a mi lectura mientras salía mi hermana
Al salir de la oficina, fuimos a almorzar con Cristian, invitamos a Eimy, pero ella no aceptó.
—Y cuéntame ¿Cómo te fue?
—Bien, creo, hablar con ella me tranquiliza, pero no le gusto que tú pagarás sus honorarios — nos comentaba mientras cortaba su filete para después llevárselo a su boca.
—¿Por qué?
—No lo sé, dijo que no era conveniente depender de un hombre en mis circunstancias, pero le expliqué que era nada más un préstamo y lo pagaría con lo que obtenga del divorcio.
—No tienes que hacerlo.
—Tengo y quiero, no está a discusión Adrián—dijo tratando de tener otra vez esa iniciativa y brillo en sus ojos.
—Como digas hermana.
Caroline tomó varias copas de vino, al salir estaba mareada, al llegar al apartamento sacó una cerveza de la nevera y decidió que era el momento indicado para hablar.
—Voy a hablar, ven, toma una cerveza conmigo, quiero contarte lo que pasó en verdad.