đź“– CapĂtulo 60 – La Ăšltima Llama El amanecer se colaba a travĂ©s de los ventanales de Montecarlo, filtrándose como cuchillas de luz entre las persianas. Era un dĂa claro, y aun asĂ, todo en la oficina parecĂa teñido de un gris opaco, como si la ciudad misma contuviera la respiraciĂłn, sabiendo que algo estaba por terminar. La carpeta negra estaba sobre mi escritorio, abierta como un mapa de traiciĂłn. Las transferencias, los correos, las grabaciones… todo me mostraba un mundo que habĂa creĂdo conocer y que, en realidad, se habĂa desmoronado bajo mis pies. CaminĂ© hacia la ventana, mirando los edificios que se reflejaban en el rĂo. Cada sombra, cada luz, parecĂa un fragmento de mi propia historia: decisiones, victorias, pĂ©rdidas… y ahora, traiciones. La grabaciĂłn de Elena habĂa quedado reson

