Desperté por el sonido de diferentes autos en lo que parecía ser una carretera. Nuevamente una bolsa cubría mi cabeza por lo que no podía visualizar nada más que el hecho de que era de día debido a la claridad que traslucía en la tela. Mis manos se encontraban atadas detrás de mi espalda. Maldecí mil veces mientras intenté ponerme de pie y finalmente lo logré luego de algunos intentos fallidos debido a la pérdida de equilibrio. Sacudí con fuerza mi cabeza y la bolsa salió de mi rostro, descubriendo finalmente mi vista. Pero lo cierto es que aún con mi visión funcionando no tenía ni la menor idea dónde diablos me encontraba. Miré hacia todos lados, pero sólo podía notar hectáreas y hectáreas de polvoso desierto. De vez en cuando un vehículo pasaba a toda velocidad, pero no ocurría muy segu

