Capitulo 5

515 Words
—Hola, cariño— dijo mi madre, manifestándose en la habitación del hospital. Llevaba el cabello recogido, haciendo resaltar sus bellas facciones. Sus ojos verdes brillaban, y su cara demacrada, expulsaba una extraña sensación. Llevaba unas rosas entre sus manos; me miraba fijamente, como si esperaba el momento oportuno para decirme algo.  —Hola mamá, no sabes cuánto te extraño— le dije tratando de contener mis lágrimas. —¿Trataste de matarte?— pregunto, titubeante.  —No.. Yo solo.. No sabía que responder a eso. El silencio predominó. El cardiógrafo pitaba, y los tañidos de la gente afuera de la habitación, danzaban, hasta llegar al entorno, aferrándose a mis oídos. Después de unos pequeños segundos, mi madre hablo: —Tengo noticias.  Mi corazón comenzó a palpitar. El ambiente se tensó. Me acerqué más a mi madre, tratando de escuchar lo que ésta informaría.  —El abogado cree que será difícil que ganemos. No lo sé, creo que es cierto. —¡Y qué esperabas?—exclame con brusquedad. Un oficial, el cual no había notado que se encontraba vigilando fuera de la habitación, asomo su cabeza, y me miro, escudriñando con su mirada. —¿Todo está bien?— pregunto el oficial en un tono áspero y grave.  Mi madre, asintió, volviéndose hacia mí.   —Hija, sé que esto será difícil— repuso Teresa.  —Es más que eso. Es tan agonizante el simple hecho de que nadie te crea. Eres la única que está a mi lado mamá— dije, esbozando una triste sonrisa. Mi madre me miro, y asintió con falsedad. Divise como trato de decir algo, mas no pudo expulsar lo que quería decir. Fue ahí cuando supe que mi madre no creía plenamente en mí. Note la extraña mirada que comenzó a desarrollarse en su rostro, y le pregunte lo que más temía—.¿Me crees?, ¿cierto?  —Yo.... No sé qué decirte hija. No sé qué pensar—respondió, desviando su mirada hacia otra parte.  Me quede inmóvil, tratando de cavilar lo que mi madre me había dicho. Sentía que mi mundo se desmoronaba cada vez más, hundiéndose en el vacío. Las lágrimas rodearon mis mejillas, y mi madre volvió a hablar:  —Escucha Loren, después del juicio, me mudaré a Seattle con los tíos Foster. ¿De acuerdo?, será temporal.  —Sí, claro— conteste, asintiendo con la cabeza, y mirando hacia un punto fijo. —Hija, lo hago porque no me queda nadie aquí en SeaTac. Pero siempre estaré ahí para ti— repuso Teresa, levantándose de donde se encontraba. —¿Me abandonas porque te avergüenzas de mí? —No hija. Eso no es... —¡Olvídalo!, entiendo si te vas— interrumpí. Mi madre no dijo otra palabra más, solamente colocó las rosas sobre un buró que se hallaba enseguida de la cama, y sorbiéndose los mocos, salió tras la puerta, sin dejar rastro alguno, desapareciendo para siempre de mi vida.  Mi madre me abandonaría, me dejaría sola cuando más la necesitaba.  Sabía que ese momento no sería la última vez en la que la vería, pero sería la última vez en la que la observaría con los mismos ojos. Estaba enojada. Enojada con mi madre y me sentía sola. Era una soledad incapaz de describir. ¿Qué pasará conmigo?, ¿qué será de mí?..
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