—No entiendo por qué tienes en cuenta lo de la familia Harrison, no es tan importante en la investigación —Alyssa me había insistido en que quería investigar más a fondo la muerte de Rusty, pero los Harrison no le interesaba en lo absoluto—. Es pura coincidencia que Rusty haya muerto el cuatro de Agosto.
Para mí no era una coincidencia, en lo absoluto.
—Creo que hay algo que Rusty dejó dicho, en pistas, pero no sé por donde comenzar.
Ella pasó su mano por mi espalda, eso me dio escalofríos.
—¿No me habías mencionado sobre las sectas? —Le dije que no con la cabeza, me quedé con intriga y me giré a verla—. Okey, debe ser que el comisario Jonan me lo dijo... Rusty estaba metido en una secta, había salido hace muy poco porque se metió en rehabilitación. Su padre es muy estricto.
—¿Sabes todo de él? —ella asintió con la cabeza—. No entiendo de donde saliste, nunca te he visto en mi vida.
—Siempre he estado aquí, vivo sola con mi madre. Mi padre nos dejó solas, y se fue con mi hermano a otra parte.
Entendí algo en ese momento: No conocía para nada a Génova.
—Entonces, ¿sabes la vida de Rusty y su familia?
—Por supuesto, más allá de los de sus padres. Sus contactos, sus amigos, sus influencias... Por eso me acerqué a ti, eras su mejor amigo de la primaria, conoces mucho de él y lo que le hubiera pasado.
Agaché mi mirada.
—No éramos tan amigos —comenté—. Desde que comenzó con las drogas, me he dejado de relacionar con él. Su padre siempre fue un desastre de hombre, inaceptable. Mi padre ha sido su amigo durante años, pero nos robó dinero y eso fue el detonante de todo.
—Entiendo... Debió ser duro perder a tu único amigo.
Me giré a verla.
—¿Eso es sarcasmo? —pregunté.
—Para nada, ¿crees que sé todo de tu vida? Solo sé que era tu único amigo.
Traté de calmarme y seguir anotando las cosas.
Alyssa se levantó para ir a buscar un libro más, la biblioteca estaba por cerrar pero ella insistía en sacar otro libro más. Cuando volvió con él, noté el título de este. Era un libro de fábulas, escrito por Thomas J. Feller: Un escritor leyenda de Génova, que actualmente vive en otra isla cerca de aquí. Se exilió ya que estaba en contra de la iglesia, no fue bien visto nunca por aquella opinión, y desde hace muchos años vive allí. Su esposa y sus hijas murieron al tiempo de mudarse, muchos creen que él las asesinó.
—¿Y eso? —le pregunté, Alyssa solo levantó los hombros.
—Era el favorito de mi abuela —respondió mirando la portada—. Ella amaba estos cuentos.
Desvié mi mirada y vi a lo lejos, a los policías forenses llegar al lugar, y casi salí corriendo en esa dirección.
Me quedé cerca para poder verlo todo. Limpiaban la escena del crimen.
—Supongo que estarán haciendo una limpieza externa, la iglesia debería cerrar luego de esto —Alyssa había comentado eso con palabras suaves, la miré un poco confundido. Apenas quise acercarme a la escena, uno de los policías me detuvo, y en ese momento otro policía le dijo que estaba bien.
Era uno de los guardias de la comisaría.
—Deje que pasen, son amigos míos —Alyssa y yo pasamos con cautela, nos detuvimos en frente de la catedral y observamos el panorama. Ella sacó su libreta y comenzó a anotar todo—. ¿Nueva amiga?
—Algo así... —dije mirándola—. Un poco entusiasta.
Él se acercó y me susurró al oído.
—Ten cuidado... No es lo que parece, estamos investigándola.
Me quedé perplejo y mi mirada fue hacía ella de nuevo.
Le dije que sí con la cabeza y nos dejó pasar a la catedral.
—¿Qué te dijo? —preguntó curiosa—. ¿Te dijo algo del caso?
—Sí, no encuentran al culpable —mentí.
—Ya lo encontrarán, supongo que deberíamos relacionar a los Harrison.
Se adelantó y me quedé con la palabra en la boca.
Los Harrison era la familia típica rica de todo pueblo, conformados por el Duque Harrison, en ese entonces en época de duques y duquesas. Un hombre mayor de sesenta años, viudo, y de buen corazón. Tenía cuatro hijos: Helena, Jeremías, Olivia & Eve. Eve, la más pequeña, murió al año de nacer. Los demás niños igual, por causas trágicas o accidentes, aunque la única en sobrevivir a las apariciones atroces fue Helena, la mayor.
Ella se casó con un caballero al tiempo de que Jeremías falleciera, a la edad de 15 años, y desde entonces el legado de la familia Harrison ha pasado ser Harrison-Clove. El esposo de Helena, John Clove, fue heredero al trono en Génova, mientras que ella fue reina, tuvieron dos hijos: Lauren y George. Lauren falleció a los 50 años, mientras que George siguió vivó hasta cumplir 109 años. George tuvo solamente un hijo, Thomas, en 1876, dejando su legado de Harrison-Clove, pasando a ser solamente Harrison. Thomas falleció en 1916, dejando un pequeño legado al hijo que adoptó en ese entonces, siendo que, tiempo después, se descubriera que ese hijo era realmente su hijo legitimo. Murphy Harrison, padre de Grant Harrison.
El profesor de la escuela.
Y lo peor es que todos han muerto de formas trágicas.
Con historias de sacrificios.
Por eso sospechaba la coincidencia entre la muerte de Rusty y los Harrison.
—¿En qué piensas? —me dice Alyssa de repente, me giro a verla y veo que trajo dos cafés—. Toma.
—Gracias —dije avergonzadamente.
—Entonces, ¿seguimos con los Harrison?
Le dije que sí con la cabeza.
Pero mi mente maquinaba de nuevo, ¿por qué la muerte de un 6 de Agosto no la estaba liderando un Harrison? Comencé a cuestionarme por aquella rara coincidencia.
Claramente estaba lejos de descubrir la verdad.