Mónica
Massino me observa con preocupación, miedo, dolor y alegría, todo al mismo tiempo. Caótico y contradictorio. Extraño.
Espero pacientemente, porque él se queda en silencio, como si lo que fuera a soltarme fuera una bomba, incluso como si fuera algo tan difícil para él. ¿Qué podría ser tan complicado para él?
Es un mafioso, no debería de tener miedo de nada, ni que fuera un gran desafío decirle a una loca lo que pasó con sus padres.
Esto es sofocante y preocupante.
¿Será que sí los mató y por eso se siente arrepentido? ¿Y si mis padres eran parte de la mafia? Mi mente loca comienza a sobrepensar. ¿Qué sería de mi vida después de esta información?
Mis ojos observan erráticamente por toda la habitación. Después, se centran en algo que puedo usar en caso de que Massino sea culpable. Su arma está sobre la mesa, lejos de él y muy cerca de mí.
Podría tomarla fácilmente, él se ve algo perturbado, espero que no tenga tan buenos reflejos como los míos, por lo menos no ahora. Soy buena en esto, pero él es parte de la mafia desde siempre… La sangre mafiosa corre por sus venas y todas sus habilidades, también.
Antes de que mi cabeza siga por rumbos complicados, Massino extiende su mano hacia mí. Esta acción me desorientó y estuve a un segundo de tomar el arma.
Pero al concentrarme en la situación, me acerco con calma hacia lo que me está dando. Una fotografía con un marco bonito e infantil. Mis dedos pasan por el cartón pintado de rosa con detalles blancos, estrellas y una corona dibujada… Mis dedos tiemblan un poco, algo me dice que lo he visto antes.
Cierro los ojos y doy un respiro profundo, los abro de nuevo y mi mirada se dirige a las personas en la foto. Mis ojos se abren de manera desmesurada…
Es la foto de una mujer muy hermosa, parecida a mí… Está abrazando a un bebé cubierto con una cobija rosa, a su lado está un pequeño niño como de 3 años, haciendo un berrinche adorable… y detrás de ellos está una casa muy similar a esta.
Sacudo mi cabeza para despabilarme un poco, veo la imagen de nuevo y sí, somos… casi iguales. La mujer como de mi edad sonríe directamente a la cámara, o más bien, a la persona detrás de la cámara, esa mirada de alegría y amor. Ella era feliz.
El nudo comienza a crecer en mi garganta y no puedo evitar comenzar a llorar.
No necesito más información que me confirme que ella es mi madre. ¡Por Dios! Soy igual a ella. El mismo color de ojos, el color de cabello café oscuro y largo, aunque ella lo tiene aún más largo que el mío. Su rostro ovalado… Abraza a su bebé con amor, muy cerca de su corazón.
Muerdo mi labio para evitar que se escapen algunos sollozos. Entonces, escucho a Massino hablar con voz suave y entrecortada.
—Maddalena Fiore. Ella es tu madre biológica.
Y así, con esas palabras, mi poca fortaleza se quiebra. Los sollozos que retenía salen sin control, así como mis lágrimas.
—¡Mamá! — digo con voz temblorosa. Abrazo con fuerza la fotografía.
Siento unas manos cálidas que me sostienen y llevan hacia el sillón que está frente al escritorio de Massino.
Me derrumbo completamente, ya no me importa estar frente a desconocidos, no me importa nada más que esta alegría y dolor que siento. Toda mi vida he querido saber de mis padres, a pesar del miedo, el rencor y el dolor de no tenerlos, incluso sin tener ni un solo dato de ellos, bueno o malo. A pesar de las crueles palabras de los niños y las brujas monjas sobre que mis padres no me amaban, que me habían abandonado y que yo era solamente un error.
Me río entre lágrimas, esas brujas estaban equivocadas. Sí, si tuve una mamá y hasta lo que demuestra esta foto sí me amaba.
—Mi mamá sí me quería— afirmo entre balbuceos y lágrimas.
—Sí, ella te amaba, eras su princesa, su rayo de esperanza y de vida— dice Massino frente a mí.
Dejo de abrazar la fotografía para volver a verla y pasar mis dedos temblorosos por el rostro de mi mamá. Intento calmar mis emociones, porque ahora soy un desastre lleno de mocos, lágrimas y balbuceos, y necesito más información.
Me secó el rostro con mi manga y recupero un poco el control de mis emociones.
—¿Ella…?
—Maddalena murió hace cinco años. En un ataque en Nueva York.
Levanto mi rostro sorprendido hacia Massino. ¿Cinco años? ¿No murió hace 20 años en ese incendio que recuerdo? ¿Eso nunca pasó? ¿Y mis heridas?
Mi mente vuelve a inundarse de preguntas que no puedo expresar.
Massino suspira.
—Ve lento, Peter— Carlo lo regaña, lo escucho a mi lado, con su mano sobre mi hombro, dándome apoyo.
—¡¿Crees que no lo sé?! — Massino gruñe.
—¿Cómo es que murió hace… cinco años? — digo en voz baja, no me interesa su extraña pelea.
Veo que Massino suspira.
—Un paso a la vez, Gio… Mónica— dice con voz temblorosa. Lo observo con confusión.
—Debes de saber que fuiste la niña más esperada, más amada y consentida, la pincipessa de la familia. Ella te llamaba su luz porque eso eras para ella, en sí, para todos— dice con ternura.
Entonces viene la pregunta importante.
—¿Qué relación tiene con mis padres? — le pregunto en voz baja.
Massino cierra los ojos y aprieta los puños con fuerza. Mi corazón vuelve a acelerarse con locura. Mi tía diría que estoy a un paso de un ataque cardíaco.
Massino abre los ojos y encuentro que su mirada ha cambiado a una de determinación, como si hubiera tomado una decisión muy importante.
Toma otra fotografía que está sobre su escritorio y la deja hacia abajo, acercándola a mí. Al soltarla, veo que su mano tiembla, así que la mete rápidamente en su bolsillo.
Creo que mis manos también están temblando. Con una mano abrazo la foto de mi mamá y con la otra tomo el otro portarretrato.
Mis manos tiemblan tanto, por lo que veo que la foto cae de mis manos hacia el piso, rompiéndose y yo me levanto de un salto.
—¡No! —grito por la sorpresa.
El dolor comienza a extenderse por todo mi cuerpo y vuelvo a llorar. Indignada, enojada, con ganas de matarlo por mentiroso, por crear toda esta maldita broma para volverme loca.
—¡Es una maldita broma! — grito, señalándolo con mi mano libre y entonces, hago lo que pensé hace unos minutos, tomo el arma y apunto hacia él.
—¡Está jugando conmigo!
¿Por qué sería tan cruel para decirme esta mentira? ¿Qué quiere de mí?