Aris despertó por una fresca ventisca que le recorrió toda la espalda. Temblando levemente ante el frío, el joven humano giró su cuerpo en busca del calorcito agradable que le cubría por su costado izquierdo. Alzando tanto su brazo como su pierna derecha, abrazó su fuente de calor y empujó su rostro en esa firme piel cálida. Expulsando un suspiro de gusto tan pronto como sintió que era abrazado, Aris intentó seguir en su quinto sueño. Solo que su cerebro registró que estaba siendo abrazado por alguien. Inclinando su cabeza hacia atrás ligeramente, el joven humano tuvo una pequeña lucha intentando levantar sus pesados párpados. Al lograrlo, ese atractivo rostro varonil estuvo ante él, observándole con toda su atención. —Oh, solo eres tú, Cassy —musitó en un tono bajo, con rastros de sueñ

