Antes de contar nada, quiero decir que nunca he sido alguien realmente...atrevida. Con esto me refiero a que siempre he preferido mil veces andar por lo seguro, por lo conocido, que inmiscuirme en las sombras, en lo oculto y peligroso. Con el sexo, claro, siempre ha sido de esa forma también. Siempre me gustó hacerlo a la antigua, con una que otra pose alocada y diferente, pero nada más atrevido. Por eso, es que me sentí realmente turbada cuando Kendrick me pidió, hace ya un buen tiempo, que lleváramos nuestras relaciones sexuales al siguiente nivel, a lo que él incluso se atrevió a llamar "el paraíso de los atrevidos" —¿Por qué no?—me preguntaba él, cada vez que salía el tema a colación en nuestra conversaciones y, como siempre, yo me negaba a ceder—. Abby, cariño, ¿es que acaso no conf
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


