Capitulo 8

868 Words
8   El payaso sonrió de medio lado y sentí mi mundo caerse. —Ha estado cerca —cantó de nuevo. Sin darme tiempo a retroceder, tomó mi cabello y me lanzó contra el suelo. Pude darme cuenta que los cerdos no se movieron mucho de su posición aun cuando el payaso me lanzó cerca de uno de ellos. —¡Si lo que quieres es jugar conmigo, se acabó! —espeté colocándome de pie — ¡Sé que me estás grabando, Cóndor! ¡Ya puedes detenerte porque no te daré el gusto! Escuché su risa a lo lejos y supe que en realidad estaba cerca, yo tenía razón, todo esto era un Montaje. Unos gritos como de película de terror penetraron mis oídos, seguido de un par de melodías del mismo estilo. —¡Esto no es tu culpa, Azarías! — grité cubriendo mis oídos. Sabía que Cóndor estaba transmitiéndole a él todo lo que me estaba haciendo y no dejaría que nos torturara a ambos de esa manera. Si algo sabía, es que el único culpable era Cóndor, él era quien me estaba haciendo sufrir, no Azarías. —No estás arruinando mis planes, si eso crees. Toda la habitación se iluminó y el jardín al aire libre desapareció dejando paredes verdes a mi alrededor y a un payaso que se alejaba de mí. Observé el entorno y pude ver a Cóndor de pie tras lo que parecía una ventana, junto a él había una cámara de grabación. —No voy a culpar a Azarías por lo que me estás haciendo —expliqué—, tú eres el culpable, Cóndor. —Aun no lo haces, pero pronto así será. La ventana se abrió hacia un lado y entonces Cóndor, vestido con su traje blanco, caminó hasta mí. —Él te ha visto llorar y gritar desesperada en esa habitación en vivo y directo durante tres días —espetó—, ahora te ha visto correr como loca y gritar siendo perseguida por la nada, creo que, si tú no te has sentido devastada, él definitivamente lo está haciendo, sabiendo además que tus padres han ido a la policía diciendo que desapareciste. Mi corazón se encogió definitivamente y cerré mis ojos con fuerza sintiendo el mareo que me producía pensar en lo aterrados que estarían sus padres. Cóndor se colocó de pie a mi lado y tomó la parte trasera de mi cuello con su mano, quedando ambos de frente a la cámara que había avanzado a nosotros. —No te lo habíamos dicho, Azarías, pero Isobell ha recordado un par de cosas acerca de ustedes —indicó con falsa dulzura y entusiasmo—, creo que ha recordado algo devastador porque, como escuchaste, dormida pide que no te vayas. Eso me sorprendió por completo, ¿yo hablaba dormida pidiéndole a Azarías que no rompiera conmigo? —Pregúntale por qué te dejó, Isobell, pídele una explicación. Su mano se aferraba con fuerza a mí cuero cabelludo, yo estaba luchando fervientemente por no gritar de dolor. —¡Habla ya, Isobell! Todo tembló para mí, él había sacudido mi cabeza. Fui consciente de todo y de nada al mismo tiempo: Estaba secuestrada por un hombre que quería dañar a Azarías, yo conocía a este chico y mis padres no me lo habían dicho. ¿Cómo estarían mis padres? ¿Cuánto estaba sufriendo Azarías? Aunque no lo recordara, una parte de mí había decidido aceptar el hecho de que yo le importaba realmente, pues, todo lo que Cóndor hacía para tenerme sufriendo solo confirmaba el hecho de que yo sí servía para hacerle daño a Azarías. —Vamos, Isobell, pregúntale por qué te dejó. Me lanzó contra el suelo, mis manos lograron frenar el golpe, pero había dolido en todas partes. Aunque no conociera la verdad todavía, estaba segura de una cosa: No dejaría a Cóndor tener lo que quería. —¡No tienes la culpa! —grité con un nudo en mi garganta— Esto no es tu culpa, no lo es. —¡Isobell, solo estás poniendo las cosas más difíciles para ti! Acto seguido, pateó mi espalda, esta vez, mi mandíbula recibió un impacto. —¡Pregúntale por qué te dejó! —exigió desquiciado — ¡Pregúntale! Y entonces un sonido seco se precipitó por todo el lugar. Primero sentí la sangre correr por mi brazo antes de experimentar el dolor que se corrió por todo mi cuerpo y salió como un grito desesperado. Me había disparado de nuevo. —¡Solo pregunta de una maldita vez! Sabía que estaba llorando, mi brazo izquierdo y mi pierna derecha estaban lastimados por igual, estaba desesperada y demasiado mareada para procesar lo que aconteció después: Cóndor me arrastró por metros jalando mi cabello. Grité, no podía más. De pronto, mi cuerpo dejó de estar en movimiento, Cóndor soltó mi cabello para tomar mis hombros y colocarme de pie. Una pantalla apareció frente a mí y en ella, el hombre a quien tanto había anhelado conocer me miraba devastado con sus ojos llenos de lágrimas. —Aza —susurré. Él habló desesperado, no podía escucharlo, y tenía sentido que Cóndor no me dejara oírlo, no fui capaz de leer sus labios estaba muy mareada. —¡Pregunta! Aunque no quería darle el gusto a Cóndor, debía hacerlo, tenía que hacerlo porque necesitaba que parara, necesitaba que todo se detuviera, que todo volviera a ser como antes. ¿Pero cómo era exactamente antes? —¿Por qué, Aza? —dije al fin en contra de mi voluntad — ¿Por qué me dejaste? Lo vi morder sus labios y contraer todo su rostro, estaba llorando, podía ver el dolor en sus ojos, estaba completamente abatido. Pero no podía seguir respirando con normalidad, mucho menos mantener mis ojos abiertos.      
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