Capitulo 16

1934 Words
16   —¡Ya lo recuerdo! — grité de inmediato — ¡Sé cómo lo conocí! ¡Por favor, para! Necesitaba que todo se detuviese, necesitaba que ella estuviese bien, quería regresar a casa, pero a aquella en la que Azarías y ella estaban presentes. —¡Ah! —¡Rápido! ¡Continúa al accidente! ¡Continúa y así terminará esto! — dije con desesperación —. Por favor. Su vista se enfocó en mí, estaba destrozada, la notaba temblar con fuerza y me estaba preocupando. —¡No puedo! ¡No puedo! — se quejó llorando. —Mírame, estoy aquí, estamos juntas en esto. Vamos, dímelo — pedí segura —. Tú puedes, que sea rápido así parará. —¡Estabas en tu casa! — relató luego de asentir — ¡Estabas sola y no esperabas que Azarías llegara hasta allá con tus padres! ¡Era una sorpresa! Entonces, cuando estabas sola, los hombres de Cóndor entraron a tu casa, pero ellos llegaron cuando te estaban sacando. Azarías… Azarías corrió a defenderte… hizo que tus padres se fueran y llamaran a la policía y él sacó de allí en su auto... Recordé a Azarías llevarme del brazo y gritarle desesperado a mis padres que se fueran de allí. Tenía las imágenes en mi mente de sus rostros preocupados, de la desesperación y miedo de Azarías al subirnos a su auto. Lo que recordé después fue como un golpe a la boca de mi estómago. Luego de huir en el auto, íbamos a una velocidad alta y él necesitó que yo manejara, así que me pasé a sus piernas para tomar el control del volante. Se parecía mucho a cuando huimos de la universidad, pero esa vez yo sabía que habíamos practicado esa técnica muchísimas veces, sabía que él dispararía y estaba consciente de todas sus habilidades. Era por eso que antes que los hombres de Cóndor nos encontraran en el acantilado, Azarías confiaba en que yo podría hacerlo. —¡Ah! —¡Dile lo qué pasó después! — gritó Cóndor — ¡Díselo! —¡Se volcó! ¡El auto… se volcó!  — continuó Donnelle, su voz era ya demasiado irregular — ¡Saliste… volando del …auto y tú cabeza… se rompió! Y así, Donnelle no lo soportó más. Sus ojos se cerraron y su cuerpo cayó sin fuerzas. —¡No! ¡Donnelle! —¿Murió? — preguntó Cóndor. Sasha apagó la electricidad y tocó el cuello de la chica. Luego me miró y respondió: —Solo se ha desmayado. El alivio recorrió mi cuerpo. —Muy bien, Isobell — Cóndor se acercó a mí —. ¿Ahora puedes repetirle a Azarías lo que él decía cuando le agradecías por salvarte ese día? Lo miré con desprecio. —No — espeté —. No voy a hacerlo. Cóndor asintió. —Bueno, este show no puede dejar de ser divertido, así que, si no le dices, entonces tendremos que seguir colocándole electricidad a Donnelle. No era justo, la impotencia que sentía me estaba carcomiendo. Él quería que dañara a Azarías emocionalmente, o de lo contrario dañaría físicamente a Donnelle. Y nadie puede decir que una opción es mucho mejor que otra porque el dolor, físico o emocional, sigue siendo dolor. —Carga de nuevo, Sasha, vamos a seguir con… —Me salvó por egoísmo — dije con un nudo en mi garganta. —Muy bien, continúa mirando aquí — Cóndor colocó una cámara frente a mí. —Lo siento, Aza, lo siento — lloré sin poder mirar —, yo sé que no… Un dolor cruzó por mi mejilla. Cóndor me había golpeado. —Eso no es lo que tienes que decir, querida Isobell. Respiré profundo, obviando el sabor metálico que sentía en mi boca. —Continúa con lo que quiero — haló mi cabello —. ¡Ahora! —No quiero. Él me soltó bruscamente, corrió hasta Donnelle y le proporcionó un gran golpe a la boca de su estómago. —¡No! —¡Dilo ahora! —Dijo que me salvó porque estaba siendo egoísta — grité con desesperación —, que no le agradeciera porque lo había hecho por él, porque no le gustó cómo me trataron. —¿Ya lo recuerdas, Azarías? — Cóndor estaba lleno de ira — Lo que trajo a Isobell a este punto fue tu maldito egoísmo, tú lo sabías, sabías que la ponías en peligro si te involucrabas con ella, pero ese día no lo soportaste más, ella te gustaba tanto que decidiste defenderla, decidiste averiguar qué era lo que sentías por ella, la querías en tu vida, aunque eso significara que la estabas envolviendo en tus problemas. Negaba con la cabeza, yo no lo veía así, no quería verlo así y no iba a considerarlo ni siquiera. Porque él era humano, Azarías tenía derecho a vivir, y en ese momento a ser un joven enamorado como cualquier otro, era Cóndor quien le estaba arrebatando eso. Quería que él lo supiera, quería decírselo a Azarías y no podía en ese momento. —Y ese mismo egoísmo nos reunió a todos de nuevo — continuó —. Yo no había logrado encontrarte, se me estaba haciendo difícil, pudiste haber huido con tu familia de verdad esta vez, o al menos te habrías terminado de preparar mejor contra mí, pero gracias a esa acción tuya los encontré fácilmente — él aplaudió varias veces —. Se te olvidó que siempre hay alguien grabando para subirlo a internet, más cuando atacan a alguien, así que saliste como el héroe. Y para cuando lograron quitar el video, ya yo sabía dónde estabas. Cóndor se acercó de nuevo hasta mí, me haló del cabello colocándome de pie. —Si no consideras que esto es culpa de Azarías, entonces considera que fue la tuya. —No — respondí segura —, esto es solo tu culpa, Cóndor. Él rio y luego me lanzó contra el suelo. —Nos vemos en otra programación, querido Azarías. Intentando recobrar el aliento me senté como pude, Sasha había soltado las correas de Donnelle y la había acostado en el suelo, estaba tomando su pulso. —Ya déjala, Sasha, no es tu competencia atenderla — Cóndor lo tomó del brazo y lo hizo levantarse —. Dejemos solas a estas dos princesitas. Sin decir nada más, Cóndor salió de la habitación junto a Sasha. En cuando estuvimos solas, me coloqué de pie y cojeé hasta llegar a Donnelle. Me senté a su lado y coloqué su cabeza en mi regazo. —Lo siento mucho, Donnelle — sollocé —, por favor, resiste, solo resiste, sé que Aza y todos van a encontrarnos. Acaricié su cabello varias veces y rogué a Dios que saliéramos vivas de eso. No estaba enojada ni resentida con Azarías porque Donnelle y yo estuviésemos sufriendo de esa manera, eso no era su culpa en ningún aspecto porque, al fin y al cabo, era Cóndor quien había decidido atacarnos a todos. Lo que verdaderamente me enojaba era que él me había querido sacar de su vida de nuevo, aun cuando la primera vez yo le había planteado mi decisión de quedarme a su lado. En eso sí estaba resentida con él y quería reclamárselo. Porque no era justo que él se quedara con todos los recuerdos de nosotros y sufriera solo, debía ser horrible amar a alguien que no te recuerda, alguien con quien compartes momentos y no es consciente de ello. Él no había respetado mi decisión, y no me importaba en absoluto que fuese por mi bien. ¿Qué bien, a fin de cuentas, si habíamos caído por segunda vez en un ataque para el que no estábamos preparados por estar separados? Lo sabía y lo confirmaba: si no conoces la historia, corres el riesgo de repetirla. El accidente era un ejemplo claro y preciso. Habíamos tenido que ir en un auto a toda velocidad, cambiar de puestos y huir de quienes nos perseguían, así que puedo comprender la desesperación que emanaba de él cuando me sacó del auto y me abrazó con todas sus fuerzas y preguntaba una y otra vez si yo estaba bien. Él estaba aliviado de que nuestro auto no se volcara y yo resultase lastimada de nuevo. Pero me llenaba de ira saber que él pasó por ese miedo solo. La verdadera razón de mi pérdida de memoria era que nos habíamos volcado en un auto a toda velocidad y la única verdad en la versión que me habían contado era que habían intentado secuestrarme, porque yo no me lancé de un auto en movimiento. Yo manejaba, perdí el control en cuanto un neumático explotó y nos volcamos. Ahora la escena estaba en mi cabeza junto al grito desgarrador de parte de Azarías. Sé que intentó sujetarme, pero en determinado momento, la puerta se despedazó y salí por ella. No sabía cómo sentirme con esa verdad. Mis padres nunca me la contaron, nunca me revelaron nada de Azarías y eliminaron toda prueba que pudiese haber para recordarlo. Así que también estaba enojada con ellos porque, por más que Azarías se los allá pedido, no tenían que ocultarme nada porque yo nunca les oculté nada a ellos con respecto a él. Una vez que me enteré de la verdad, le pedí a Azarías que se lo contásemos a mis padres, él estuvo de acuerdo de inmediato, él decía que pasaría lo que tendría que pasar. Esa misma noche su madre y su hermana nos acompañaron a mi casa. Juntos, le revelamos la verdad a mis padres. Ellos estaban bastante asombrados por el asunto. Yo creí que me prohibirían volver a salir con él. recuerdo a la madre de Azarías decir: —Si no quieren que mi hijo esté con Isobell... —Me alejaré de ella sin poner resistencia — la interrumpió él. Yo sentí en aquel momento que mi corazón se saldría y yo empezaría a llorar en cualquier momento, no me imaginaba un futuro sin él, y ahora me siento tan indignada porque él parecía siempre listo para soltarme. —¿De verdad lo harías? —preguntó mi padre bastante serio — ¿Por qué? —Porque comprendo que quieran mantener a Isobell a salvo, es lo que yo más quiero, no soportaría que algo le sucediese. Mi madre y mi padre se quedaron en silencio, estaban analizando, lo veía en sus rostros. Yo estaba temblando en medio de Azarías y su madre. Donnelle estaba a unos metros de mí. —Eres como un hijo para nosotros, no queremos que te alejes — en cuanto mi padre habló, su voz se quebrantó y yo respiré con gran alivio. —Vamos a hacer lo que podamos — dijo mi madre —. Tienen nuestro apoyo, estamos con ustedes. Y allí se comenzó un debate de qué se podría hacer con mi padre ayudando con su posición de Juez. Pero la madre de Azarías parecía bastante calmada en ese asunto, al parecer, ella tenía contactos cercanos en el FBI, un tío de sus hijos. Pero mi padre resaltaba que no estaban en Estados Unidos. Así que no puedo comprender por qué me ocultaron todo esto, por qué no me dijeron que estuve con mi amor platónico, que ellos lo querían como a un hijo, que estaban dispuestos a ayudarles y apoyarles. No tenía sentido, no lo tenía cuando ellos conocían todos los riesgos, cuando era obvio que algo como esto podría acontecerme... Al menos que en cuanto tuve el accidente, ellos decidieran que debía alejarme de él, que moriría si me mantenía cerca de él. Pero, aun así, quizás si me hubiesen dicho, esto no estaría aconteciendo, si yo hubiese estado consciente de que mi secuestro no se trataba de sacarle dinero a mi padre, entonces podría haber sido diferente. Y entonces no podía parar de pensar: ¿Por qué Azarías nunca se acercó? ¿Por qué no me contó todo? ¿Por qué tenía que escoger por mí? ¿Por qué? Si decían que él venía a visitarme, manteniéndose a la distancia solo porque no soportaba estar sin mí, ¿por qué no se acercó a hablarme? ¿Por qué no se detuvo frente a mí y me hizo recordar? No iba a llorar de nuevo, estaba bastante cansada de hacerlo, mi cabeza dolía y todo mi cuerpo seguía magullado, y no me ayudaba para nada estar pensando en eso y en mi molestia con Azarías.  
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